jueves, 5 de febrero de 2026

 

Dos hitos fundacionales marcan la construcción del nuevo mundo que sigue a la II Guerra Mundial, consecuencia ambos de la victoria aliada. Uno es la Conferencia de Bretton Wood, julio de 1944, y el otro, las Conferencias de Yalta, abril de 1945, y de Postdam, mayo de 1945. Estas dos últimas reuniones están muy cercanas en el tiempo y son complementarias de manera que hablaré de la Conferencia de Yalta/Postdam, como si fuesen sólo una.

 Un detalle curioso, atendiendo a las fechas, es que la conferencia de Yalta tuvo lugar antes de la derrota japonesa, cuya capitulación fue ende septiembre de 1945 (pocas semanas después de las explosiones nucleares en Hiroshima y Nagasaki; el principio del fin de la humanidad, creo, pero esa es otra historia). Incluso las otras dos conferencias sucedieron antes de capitular el Estado alemán (mayo de 1945). No obstante, ya a primera, la de Bretton Woods, se celebró después de la batalla de Stalingrado y el desembarco de Normandía, es decir, cuando la guerra ya estaba virtualmente ganada por los aliados. En todo caso, se ve que las potencias aliadas, que ya se veían vencedoras, tenían prisa por conformar el mundo según sus intereses

La conferencia de Yalta/Postdam tuvo como fin principal diseñar el nuevo mundo, y repartírselo, claro. Aunque acudieron los primeros mandatarios de las potencias aliadas, era evidente quien tenía la voz cantante -pese a los un poco patéticos esfuerzos de Churchill por salir en todas las fotos-, las dos grandes potencias que habían acabado con los fascismos, la URSS y USA. Ellos dividieron el mundo en dos grandes zonas de influencia; desde la perspectiva de la política internacional, lo dividieron en súbditos de uno o del otro. Se abrió, entonces, una nueva configuración geopolítica y económica que llega hasta el desmoronamiento de la URSS en 1991, un mapa caracterizada por un doble unilateralismo: dos potencias hegemónicas que dominan una parte del mundo, USA el occidental capitalista y URSS, el ‘socialista real’ NOTA. Si incluimos colonias y semicolonias, no es impropio afirmar que entre ambos bloques completaban el planeta entero.

Quizá, la nomenclatura que tuvo más éxito fue la que distinguía ‘tres mundos’, en rigor, tres submundos: el Primer Mundo, formado por el bloque occidental, el Segundo Mundo, el bloque soviético, y el Tercer Mundo, el de las citadas aún colonias y semicolonias, muchas de las cuales en proceso de descolonización e independencia, escorados hacia uno de los dos primeros mundos y objeto de disputa -de influencia política y subordinación económica- de las potencias.

Muy poco después de la IIGM, apenas uno o dos años, comenzaron los conflictos entre el primero y segundo mundos, sobre todo por problemas fronterizos en Europa; se abre la llamada ‘Guerra Fría’, que rige ese conflicto a lo largo de este primer periodo histórico, entre 1945-47 y 1991.

La institucionalización del nuevo orden no tardó en tomar cuerpo; en 1949, se fundó la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), una alianza militar de defensa mutua de sus miembros contra el enemigo ‘existencial’: la URSS. Aunque sea adelantarse al segundo orden internacional, es de reseñar que, cuando el bloque soviético desapareció, la OTAN continuó, como todos sabemos; sin la URSS, la cosa quedó clara: el enemigo del ‘mundo libre’ era quien decidiera USA, ya sean islamistas, terroristas, narcos, paises canallas, China o el sursum corda. China, que más adelante jugará un papel central, aún era un país paupérrimo, pese a su extensión y población. Durante unos cuantos años de 1949, cuando Mao proclamó la República Popular China, hasta finales de los 50s se mantuvo en la órbita soviética, para después desmarcarse e iniciar un camino autónomo en relación al enfrentamiento USA-URSS. No sería hasta finales de la década del 2000 cunando USA empezara a preocuparese con China y tacharla primero de 'rival' y después de 'enemigo'.

Los miembros originales de la OTAN fueron los europeos occidentales, aliados de primera hora y ‘neutrales’. Incluso entró la República Federal de Alemania, eso sí, algo más tarde, en 1955. España quedo fuera hasta 1982 porque, como es sabido, ante el estallido de la IIGM, Franco declaró que el Estado español no era neutral, sino ‘no-beligernte’. Y, ni siquiera está claro si ello fue una decisión de Franco, según algunos, deseoso de fiigurar entre las potencias del EJE, sino de Hitler.

En respuesta, casi especular, a la OTAN, la URSS construyó la Organización del Pacto de Varsovia, en 1955, como contrapartida en la Guerra Fría. Por cierto, que la Guerra Fría es, más o menos lo que ahora se llamaría ‘guerra híbrida’, un enfrentamiento entre países que tiene lugar en el ámbito económico, propagandístico y militar, sin llegar, pero acercándose a veces, a las hostilidades bélicas.

También se creó, en 1957, la ONU, una especie de continuación de la Sociedad de Naciones de entreguerras, noble esfuerzo que no sirvió entonces para nada. La ONU, generadora de tropecientos mil documentos y resoluciones, tampoco ha servido de gran cosa. Su idea era generar la ilusión de un multilateralismo, en que todas las naciones tuvieran un peso parecido. Pero su Consejo de Seguridad, formado por Francia, Reino Unido, USA y la URSS, y, luego, China, en tanto que tenía capacidad de veto, ha hecho de la ONU un mero catálogo de buenas, o no tan buenas, intenciones, sin apenas operatividad. Casi todas las resoluciones importantes presentadas a la ONU han sido vetadas bien por USA, bien por la URSS (China-Rusia en la actualidad). 

Con esto concluyo la descripción sumarísima de lo que llamo Primer orden Internacional, que finaliza con el desmoronamiento de la URSS en 1991. Un orden bilateral, pues, caracterizado por la guerra fría entre las dos grandes potencias, sus aliados y demás países, amistosos con uno u otro bando. Antes de hablar del orden geopolítico que le sucedió, en el siguiente post, trataré de los aspectos económicos fundamentales, donde veremos que las relaciones, internas y externas a los Estados, entre economía y política interactúan intensamente, sin que ello excluya la conservación de cierta autonomía.


NOTA. Califico de ‘real’ al socialismo de la URSS y de los países del este europeo de esa época porque, en mi opinión, un análisis político serio debería hablar de capitalismo monopolista y burocrático de Estado.


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Dos asuntos de máxima actualidad (antes se decía ‘rabiosa actualidad’, pero, con lo que está cayendo, sobra el calificativo: todo es rabioso). El primero es ¡oh, sorpresa! acerca de Trump. El comentario es breve porque remacha lo que había escrito en el post anterior. Y, me temo, habrá muchos más remaches. 

En declaraciones a un youtuber de extrema derecha y en su red social Truth (el BOE fáctico de USA ahora), Trump, en alusión a los resultados de las midterm, ha venido a decir que: “cosas malas  [ese es el nivel] pasarán si el Congreso no es mayoritariamente republicano”. También ha afirmado que “los republicanos deberían ‘nacionalizar’ los comicios al menos en una quincena de estados clave”, ya que “, hay jurisdicciones “tan corruptas” que exigirían una intervención directa del gobierno federal o de su propio partido”.

En USA, las elecciones, aunque sea generales, están federalizadas, es cada Estado, con su gobernador como autoridad máxima, quien decide la fecha exacta, y pone y maneja la infraestructura para la votación y el escrutinio. La idea de Trump, cuando habla de ‘nacionalizar’ consiste en que sea el gobierno federal, o sea, él, quien asuma esas tareas, debido a que en esos 15 Estados existe tal nivel de corrupción político administrativa que los resultados electorales no serían fiables si continúan gestionándola ellos. No creo que, aunque no los ha citado, nadie dude del color azul, demócrata, de esos Estados. 

Para it creando ambiente, Trump y su camarilla han redoblado el asunto del fraude electoral en las elecciones de 2020, esas que perdió Trump y tras las que mandó a sus chicos de MAGA a que tomaran el Congreso y propiciaran un golpe de Estado. Pues bien, ‘espontáneamente’ Tulsi Gabbard, secretaria de  Inteligencia Nacional, ha ordenado incautado 700 cajas llenas de papeletas de las elecciones de 2020 en el condado de Fulton (Georgia, condado demócrata que estuvo en el centro de la teoría de Trump sobre el fraude electoral. La idea es ‘demostrar’ tal fraude y convencer a la nación de que los demócratas no son fiables. La secretaria de prensa de la Casa blanca ha dicho que las declaraciones e Trump son un broma. Ya.