- De momento, las negociaciones se han interrumpido, lo que no quiere decir que se hayan roto (ni lo contrario), la tregua sigue fácticamente, no hay ataques iraníes a intereses de USA, ni de esta a Irán, lo que no quiere decir que se vayan a reanudar a corto plazo (ni lo contrario). Está claro que, para Irán, sus diez puntos, que no se conocen (ni lo contrario), eran una mera base para negociar, y USA acepto negociar; luego, negociadores internacionales tan profesionales y experimentados como Vance, Witcoff y Kuschner, propusieron sin más su plan de 15 puntos y, como la distancia entre las dos propuestas era tan sideral, se marcharon. O sea, que estamos como hace unos días, a la espera de que Trump clame con un nuevo ultimátum que vaya más allá de borrar de la faz de la tierra la civilización persa, sea eso lo que sea, o de llevar a los iraníes a la ‘edad de piedra”. Propongo para el próximo comunicado en su red social ‘llevarlos al pleistoceno’, y así hasta legar al big bang.
- El Objetivo Estratégico de Israel está claro -expandirse hasta constituir el Gran Israel, subyugar o eliminar a todos quienes le hagan sombra y se le opongan, destruir Irán, ser el gran hegemón de los demás países incluidos en un territorio que abarca desde Afganistán hasta el Mediterráneo, incluyendo y Arabia, claro, y … ¿Turquía?
- También son palmarios los objetivos de Irán, éstos tácticos porque no apelan a ningún designio histórico o celestial, sino a recuperar una cierta normalidad que no le sea manifiestamente hostilen en el área, a desarrollarse y fortalecerse. Para eso, tiene que ganar una guerra que se le ha impuesto, una guerra que, para ellos, no consiste en doblegar o someter al enemigo, sino en que se reconozca su derecho a ser un país soberano, sin injerencias de la CIA o el Mossad, de decidir su propio armamento y sus propios aliados; no parecen oretensiones extravagantes. Ahora, y tácticamnte, controlar el estrecho de Ormuz y poner una elevada tarifa a los barcos que lo atraviesen; algo que, ciertamente, en la medida en que quede un residuo de Derecho Internacional, debe ser negociado. No obstante, recuerdo que antes de la agresión de Israel/USA no existía tal circunstancia, el estrecho estaba abierto al comercio mundial para cualquier país. La crisis mundial que va a provocar, que está comenzando a provocar ya, el cierre de Ormuz, cortesía de Trump y Netanyahu.
- Los objetivos de USA también son nítidos, los dos. Uno, ponerse al servicio de Israel. El segundo, que cambia cada segundo en función de la(s) neurona(s) de Trump, unas veces es impedir el acceso de Irán a la energía atómica, a lo que ahora se añade, desenmascarando al anterior, incluir los misiles y drones y el apoyo a Hezbolá y demás, es decir se trata de impedir que Irán sea una potencia militar con capacidad para defenderse de los yanquis y sus amigos sionistas. Otras veces, la meta de la guerra es cambiar el actual régimen de los ayatolas por otro formalmente demoliberal aliado, es decir, subordinado. Con el Pahlevi junior, o con quien sea, qué más le da a Trump y los suyos lo que lleven sobre la cabeza las mujeres iraníes o cómo se denomine la policía política; mientras sigan torturando, todo bien. Bueno, supongo que de todo esto y de otras cuantas cosas más -como aumentar la fortuna familiar y de unos cuantos amiguetes, mediante comunicados dramáticos y su efecto en la bolsa- le convenció Netanyahu. Se trata de deseos que realizan intereses yanquis, sin duda, mejor tener Irán bajo las botas que levantisco.
- El grave inconveniente es que, como le hicieron saber todos los asesores oficiales de USA que no estuviesen infiltrados por el sionismo, eso no se iba a conseguir, como tampoco USA puede, pongamos por caso, derrotar a China en el terreno económico. Ya les gustaría, pero no. Sin embargo, Trump, un hipernarcisista estúpido, imbuido de su omnipotencia, creyó que Irán caería con un par de bombardeos, muy asustados por sus amenazas de internet. Es decir, como les sucede a los políticos endiosados e ineptos, confundió deseos con objetivos. Cuando se emprende una guerra de elección, y para USA la de Irán es totalmente discrecional, hay que estar, y con buenos motivos racionales y factuales, no con fantasías, convencido de lograr los objetivos propuestos. Para USA esta guerra es un despropósito del que ya no va a poderse recuperar; ni aunque caiga Trump. Y todo esto sin necesidad de aludir al Trump pacifista y aislacionista, al Trump del MAGA, que consiguió ganar las elecciones presidenciales, o a ese documento que se pretendía fundamental (estratégico), la Estrategia de Seguridad, que dictaría los criterios geopolíticos de USA en el futuro.
- Algunos críticos de Trump afirman que se inventó una guerra, innecesaria a todas luces, para que la opinión pública se olvidara de su implicación en el caso Epstein. No es esa mi opinión, aunque desde luego no le vino mal en ese sentido. Trump, repito, inició la guerra engañado (o ‘muy presionado’, léase ‘chantajeado’) por Israel y convencido, quizá también por Netanyahu, además de por su propio cretinismo, de que iba a ser una operación de una semana similar a la de Venezuela, lo que le daría más prestigio. No obstante, lo de Epstein es gracioso, porque ahora esas u otras voces críticas dicen que Trump ha sacado el tema Epstein -por medio de la inverosímil rueda de prensa de Melania- para que la opinión pública se olvide de la guerra. Nos metemos en un bucle. En cualquier caso, son ya muchos los frentes que auguran la muerte política del ser anaranjado, o … algo así como una guerra civil.
- La última ocurrencia, visto el citado caos que ya mencioné, donde nadie sabe si hay negociaciones o no, donde nadie sabe si hay alto el fuego o no, Trump amenaza con un nuevo ultimátum, vaya, qué sorpresa. Ahora dice que si los iraníes no abren Ormuz a todos los barcos sin excepción bloqueará a aquellos que estos días permite pasar Irán, incluidos los propios iraníes, claro. Poco después -Trump ya no es que sea TACO, es que no sabe lo que dice-, ‘matiza’ que el bloqueo se aplicará únicamente a los barcos que salgan de puestos persas, o sea, que a un barco con petróleo hacia China que salga de Kuwait le permitirá continuar, pero si sale de territorio iraní, aunque se dirija también a China, será pirateado por la USA Army. No creo que esta medida le guste a China; ni al mundo, pues el no tan poco petróleo que se exportaba por el estrecho -Irán dejaba pasar, previo pago, barcos que se dirigieran a países no hostiles- queda suprimido. Trump, como casi siempre, disparándose en el pie.
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Breve comentario acerca de las elecciones en Hungría. El muy abultado triunfo de Magyar es, más bien, la muy abultada derrota de Orban. Se ve que la población huúngara estaba harta de el y de que Hungría fuese una chincheta en la prácticamente unánime política de la UE. El nuevo presidente es un perro fiel de la oligarquía corrupta del Estado hungaro; como lo era Orban, si bien es muy probable que se haya producido un leve desplazamiento en esa oligarquíc a favor de los intereses de la UE y en detrimento de los fieles a Putin; pero en lo que se refiere a la (des)igualdad, al neoliberalismo a tope, a la xenofobia antiinmigrante, etc., poco cambio se va a experimentar. La mayor parte de la población hungara está muy contenta y me parece razonable, pero deberían saber-supongo que muchos lo saben- que sus condiciones materiales de vida no van a mejorar, incluso a empeorar un poco, porque imagino que ahora habrán de prescindir del petróleo y gas rusos, y emplear unos combustibles fósiles bastante más caros. Pero no todo, en absoluto, se mueve en torno a esas condiciones.
En el terreno internacional es donde el cambio es más relevante. Magyar y su partido, Tisza, están integrados en el grupo del Partido Popular Europeo, o sea el núcleo duro de Weber y von der Leyen. Y del PP español. Putin ha perdido, pues, muchísima influencia en la UE cuyo eje alemán, y sionista, se fortalece. Lo que más me llama la atención, y me parece digno de encomio, es como los húngaros se han alejad también de la USA de Trump. No se olvide que la semana pasada estuvo allí Vance pidiendo el voto para Orban. Asimismo, es un varapalo para el, por otra parte, variado, movimiento de extrema derecha europeo, donde Orban era, más para unos que para otros, un referente y una figura clásica en todos sus saraos. Habrá que ver la reacción de Trump y, si se hace mínimamente pública la de su equipo inmediato y su entorno, analizar lo qué esta pasando allí . Y a lo mejor Abascal se ve obligado a pensar un poco, aunque para esa exótica actividad ya tiene a Buxadé.