lunes, 6 de abril de 2026

 


  • Debo reconocer que me siento bastante confuso. No son muchas la veces que esa diferencia, tan cara a la epistemología, entre explicar y entender se me hace patente con nitidez. Puedo explicar algo -bien o mal, eso aquí da igual- sin entenderlo. Es lo que me sucede ahora con Trump y su entorno, y el entorno del entorno, hasta llegar a las élites. Digo, refiriéndome a dos momentos fundamentales del gobierno de Trump: los aranceles y la guerra de Irán son dos estupideces monumentales que califican a Trump como un estúpido absoluto y a su camarilla bien de imbecilidad, o de absoluta ignorancia en el caso de los economistas, bien de adulación enfermiza. O una mezcla de ambas, con diversas ponderaciones. Por ejemplo, creo que Vance o Rubio, son, básicamente, unos aduladores, mientras que Hegseth es un 50% de una cosa y un 50% de la otra, resultado de su condición de infinitamente imbécil e infinitamente adulador. Bessent, secretario del Tesoro, un 33% estúpido, un 33% ignorante y un 33% pelota. Y así sucesivamente.
  • Todas estas aseveraciones son el fruto de un análisis racional, y, sin embargo, no comprendo cómo pueden estar así las cosas. ‘No me cabe en la cabeza’ es una expresión idiomática (con un sentido figurado usual en el lenguaje ordinario) que describe muy bien esa sensación, emocional, sin dejar de ser racional. ¿Cómo es posible que estén donde están esa galería de frikis? La conclusión sobre mi zozobra es que no es sino pura ideología, plena de prejuicios y emociones de las que nunca podré desprenderme, porque son mi conciencia, mi autoconciencia y mi exoconciencia. Y esto vale para cada quisque.
  • Por poner un ejemplo, me cuesta un gran esfuerzo cognitivo aceptar que las informaciones del New York Times, o del Guardian, o de le Monde o del País son tan carentes de credibilidad, si no más, que el Ettela’t o el Hamshahri, prensa iraní oficialista. Y, sin embargo, leo las declaraciones del ministro de Asuntos exteriores iraní junto a las de Rubio (de Trump y Hegseth, ni hablo), las primeras me parecen infinitamente más sensatas Pero me cuesta superar el etnocentrismo y esa profunda y desagradable percepción de quiénes debieran ser los míos y quienes los otros; el mundo geográfico-histórico al que pertenezco como un fatum.
  • Más. He escuchado, brevemente, al CEO de J. P. Morgan, Jamie Dimon, uno de los mal altos ejecutivos del mundo, en una entrevista en la FOX. Exhibe, exactamente, el mismo nivel analítico y comunicativo que Trump. Habla de los buenos y los malos, los suyos son los buenos, Irán es malo, y como es malo es una amenaza, aunque no tengan armas nucleares, si no es ahora, ya las tendrán, porque es malo yla guerra de Irán está bien porque mata a los malos (ni se contempla perderla) y los iraníes son gente mala porque asesinan a los norteamericanos (que son buenos, mejor, que son los buenos) desde hace 47 años, sobre todo el 7 de octubre, que asesinaron a varios estadounidenses. Todo esto es literal. Un niño de ocho años se sentiría avergonzado. De nuevo, el dilema, esta vez con superejecutivos en lugar de políticos. profesionales: o son retrasados mentales o su cinismo es estratosférico, en lo que dicen y en cómo lo dicen. En ningún cuerno del dilema puede augurarse nada bueno para los de abajo.
  • Anteayer el New York Times, el faro del periodismo demoliberal, el más prestigiado periódico mundial, publico un reportaje en el que se hacía un juego de palabras en torno a la eventualidad de que USA abandonase la OTAN, decía el Título “¿Una Organización del Tratado de Norteamérica sin Norteamérica? Y es que, para el yanqui progre cultifilisteo, NATO es el acrónimo de North America Treaty Organisation’, lo de ‘North Atlantic Treaty Organisation’ debe ser cosa de europeos. Y si eso lo hace el New York Times, ¿qué no hará el New York Post? Pasados los tiempos heroicos, y idealizadores y muy falsos, de la prensa al estilo de ‘ El hombre que mató a Liberty Balance’. El periodista justo, comprometido con los hechos, némesis y desenmascarador de los grandes poderes,; bonito si el papel de los grandes media, occidentales u orientales, es manufacturar consenso, que diría Chomsky.

  • Más hechos. Hace dos o tres días un F-15 norteamericano fue abatido por los iraníes. Llevaba dos militares, a uno de los cuales los salvaron casi inmediatamente fue r fuerzas del propio ejército yanqui. El otro se creía que no murió y que estaría ocultándose en territorio iraní. Un par de días después, Trump afirma en su red social particular que éste ha sido también rescatado; los iraníes, al menos el domingo 5 a las 10:00 lo niegan. Entro en las cartas de lectores de la noticia en la Vanguardia. Unos tienen una opiniones sobrela guerra de Irán y otros la contraria. Todos creen a Trump y, en consecuencia, consideran de manera tácita que los portavoces de la república de Irán mienten. De nuevo, se devela que todos los que nos hemos socializado en la cultura occidental capitalista tenemos incrustado un etnocentrismo supremacista en lo más profundo de nuestra personalidad. Los que viven del sistema, los ingenuos, los que por sus circunstancias personales están imbuidos de la ideología dominante, hablarán en simplicísimos términos del bien, lo propio, y del mal, lo otro, de lo humano y lo no-humano (o menos-humano), pero, incluso quienes tenemos una cultura crítica empleamos, sí, un lenguaje más sofisticado -a no ser que deseemos manipular a la ‘gente sencilla’-, pero ahí está ese conato que nos lleva a creer a Trump, un embustero patológico, además de criminal de guerra, y no a los portavoces iraníes, esos personajes siniestros (lo unheimlich, lo no familiar, que diría Freud).
  • Tampoco faltan los conspiranoicos y los maquiavélicos que, en este caso se presentan unificados. Son aquellos que piensan que Trump, bajo su apariencia de orate, es un tipo superinteligente, con una capacidad de análisis estratégico prodigiosa, que se hace el tonto, o bien, si es tonto pero quienes lo manejan poseen esa omnisciencia que permitirá conservar sine día la hegemonía de USA en el tablero geopolítico. Si a USA le salen bien las cosas -algo posible, la fuerza bruta a veces se impone, sin que otras fuerzas más sutiles y potenciales actúen- resaltarán su clarividencia, en caso contrario, callarán y a otra cosa. Igual que hacen los media; no sé quién aprendió de quién.


jueves, 2 de abril de 2026

 

Grandes líneas del proceso histórico contemporáneo. 10

 

Hemos visto una arquitectura política y económica internacional que funcionó perfectamente y posibilitó lo que se ha llamado ‘La edad de oro del capitalismo’ o ‘Los fabulosos 30 años’, el periodo de casi tres décadas comprendido entre 1945, el final de la IIGM y 1973, la crisis del petróleo que originó una fuerte recesión en casi todos los países. Unos años regidos en lo político por la doctrina Truman -Guerra Fría entre dos bloques y hegemonía absoluta de USA en el bloque occidental capitalista enfrentado al soviético comunista-, y en lo económico directrices de Bretton Woods -Sistema Monetario Internacional, instituciones reguladoras como FMI o BM- . 

Antes de abordar cómo ese estado de cosas aparentemente idílico terminó abruptamente y que mostro de nuevo que las contradicciones socioeconómicas del capitalismo lo conducen a crisis cada vez más difícilmente superables, debo examinar un elemento que jugó un papel fundamental en la evolución de los acontecimientos. Me refiero a lo que entonces se llamaba ‘Tercer Mundo’ o en un registro más eufemístico ‘países en vías de desarrollo’ (se empezó  denominándolos ‘países subdesarrollados’, pero era una expresión muy cruda, y antipropagandística, pues la narrativa oficial afirmaba que las relaciones capitalistas harían más pronto que tarde desarrollados y felices a todos).

La característica principal de estos países tercermundistas tras la IIGM es su condición colonial (NOTA 1), que procede de la implantación del Mercado y el Capìtal en tanto que colonias, esto es, territorio conquistado por un Estado, la metrópolis, en expansión; en concreto, por alguna de las potencias europeas, o que lo fueron durante un dilatado periodo: España, Portugal, Inglaterra, Países Bajos, y, más tarde, Bélgica, Alemania e Italia. Y, por supuesto, ltambién fue colonialismo la expansión al Este de los norteamericanos, que recientemente habían sido una colonia de Inglaterra y que, tras liberarse de ella, imitaron, sin aprensión alguna, a sus antiguos colonizadores y perpetraron el genocidio de las tribus nativas hasta el Océano Pacífico.

El colonialismo no es sino un estado de dominación más, en todos ellos hay una fase de resistencia inicial, una evolución prolongada y compleja de interacción entre dominados (si no han sido exterminados), en este caso colonos y nativos, y dominadores, la metrópolis,; una acción agónica o antagónica que va modificando las relaciones de fuerzas y donde finalmente la oposición se da entre nativos -incluyendo a los colonos, que ya no se consideran tal, sino nativos (stricto sensu, han nacido allí, y sus padres, y sus abuelos; piénsese en la burquesía criolla, que encabezó la independencia de las colonias del Imperio español)); es lo que se conoce como descolonización. Son procesos muy variados con unas realizaciones institucionales también diversas. No entraré en ello. Solo señalar su existencia, que se desarrolló desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad, si bien, las colonizaciones clásicas de importancia se acabaron en la segunda mitad del XX. La de la Argelia francesa y Angola, Mozambique, etc., portuguesas fueron las últimas de las clásicas. Estado sionista de Israel, aparte, claro.

Volvamos al fin de la IIGM. Gran parte de las grandes colonias se habían independizado formalmente de sus metrópolis, y el resto se disponía a hacerlo. Nótese el adjetivo ‘formalmente’. En realidad, la independencia legal, con su Estado propio, su soberanía constitucional, sus fuerzas armadas, etc., oscurecía un nuevo sistema de dependencia, político y, sobre todo, económico, el denominado ‘neocolonialismo’. Consiste en una nueva forma de relación con la antigua metrópoli, en virtud de la cual los países coloniales, 'independizados', pasan a ser neocoloniales; a diferencia de su predecesor, el país neocolonial es independiente en la teoría, pero en la aún mantiene fuertes relaciones de subordinación con el Estado del que se independizó. Por supuesto, esa autonomía relativa depende el propio proceso de descolonización. Si conlleva una guerra de liberación victoriosa la subordinación es menor o inexistente; cuando se hace de manera negociada y la metrópolis conserva agentes entre las burguesías colonial y la suficiente inteligencia política como para ceder en lo accesorio y en lo más aparente, el nuevo país establece intercambios comerciales, desiguales, por supuesto con ellos, aloja empresas con capital metropolitano y, en el campo político, se ubica en su ‘zona de influencia’. Un buen ejemplo de esta descolonización ‘inteligente’ es la que condujo a la Commonwealth del Imperio británico (NOTA 2). Aun en el caso de independencia mediante conflicto armado, las burquesías neocoloniales conserva una relación especia, y con frecuencia subalterna, con las burguesías metropolitanas.

Con esta patita colonial/neocolonial, los países desarrollados de occidente pueden permitirse el lujo de financiar, sin crisis, la Edad de Oro capitalista, esos Estados del Bienestar necesarios para asegurar la paz social, acumular capital y legitimar los regímenes demoliberales. El quid de la cuestión, lo que permite conservar unas tasas de ganancia adecuadas para reproducir la inversión y proporcionar dinero para que los Estados del oeste europeo, anglosajones y del extremo oriente (Japón) construyan infraestructuras, proporcionen servicios de educación y sanidad a las mayorías sociales, propicien unas bajas tasas de desempleo y una capacidad adquisitiva general al alza -la cuadratura del círculo, vaya-, ese desarrollo virtuoso procede del … subdesarrollo de los eufemísticamente llamados paises en vías de desarrollo. Pero no coló, no durante mucho tiempo. 

Entre otros,  los teóricos latinoamericanos de la Escuela de la dependencia, constituida en torno a la CELAC (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), un organismo vinculado a la ONU, mostraron que, si tiene sentido hablar de desarrollo al referirse al tercer mundo, mejor insertarlo en “desarrollo del subdesarrollo’ (André Gunder Frank) , e ‘intercambio desigual’, (Arghiri Emmanuel). Es decir, que el desarrollo de la metrópolis se conseguía a base de impedir el desarrollo de las colonias. Materias primas, alimenticias y energéticas muy baratas, mercados para productos industriales de países del primer mundo. A lo largo de este periodo, muchos paises del tercer mundo comprendieron estas estructuras de desigualdad y, bien se independizaron sin pasar al estado neocolonial, bien fueron rompiendo y emprendiendo alianzas para salir de su condición neocolonial. Así surió, en la conferencia de Bandung, 1955, el Movimiento de Países No Alineados (MPNA), un intento de apartarse de la bipolaridad de la Guerra Fría y rafirmarse económica y políticamente frente a USA y la URSS. Aunque con el tiempo ha ido perdiendo presencia y operatividad, en aquel momento, años 1960s, si constituyó un factor importante en la arena internacional y contribuyó de manera relevante en la crisis del módelo que la había configurado en esos 'maravillosols' veintitantos años. 

En el siguiente post tratare de describir esa crisis, explicar sus determinaciones y caracterizar el mundo que salió de ella.

 

 

NOTA 1.

Los dos tipos de colonias más usuales son las de población o asentamiento, y las de explotación. En las colonizaciones de asentamiento, personas, familias, de clase media o baja, salen de la metrópoli hacia el territorio más o menos conquistados, la colonia. ; allí, se establecen, ocupando tierras y convirtiéndose en colonos. Dado que muchos de esos territorios están poblados por nativos, que no están dispuestos a que les roben sus tierras o a ser esclavizados por los colonos, se hace preciso, en colaboración con los destacamentos de  de la metrópolis allí afincados, proceder a una limpieza étnica que suele derivar en genocidio.Tampoco es algo grave, primero se los deshumaniza y, a continuación, se los asesina; como si fuese caza mayor. El colonialismo de explotación, del que son ejemplo, la colonización de la India por los ingleses y, en plan muy salvaje, o sea, más todavía (léase a Conrad), las del Congo belga, consiste en aprovechar a la población nativa bien sea esclavizándola y extrayendo las riquezas naturales, bien tiranizándola y exprimiendo su aparato productivo previo; lo que no excluye las matanzas masivas, se trata de dejar solo gente que produzca. La migración desde la metrópoli, en este caso, es más bien pequeña, militares y altos puestos de la administración, que dirigen los procesos de pillaje. Por supuesto, hay subtipos y tipos híbridos, cada colonización exige un examen individual.

 

NOTA 2.

Durante el tiempo comprendido entre los siglos XVI y XIX se desarrolló en el mundo occidental un fenómeno específico, el Imperialismo. Sin duda, imperios han existido desde hace miles de años, el babilonio, el chino, el persa, el romano y un larguísimo etcétera, pero cuando en estas líneas se habla de Imperialismo se alude a los imperios que se fueron forjando a lo largo del periodo mencionado y que se basó en el desenvolvimiento del capital, primero comercial y extractivo y ya en el XVIII, industrial. Fenómeno asociado a la evolución desde sociedades señoriales o absolutistas hasta sociedades eminentemente capitalistas, donde la relación que hemos visto entre la metrópoli precapitalista, o ya capitalista, y las colonias juega un rol fundamental. El imperialismo es un mundo en que los distintos imperios compiten entre sí, porque el mundo es finito, y todos quieren todo, o más que los otros. Por eso, la estructura geopolítica mundial de los últimos siglos siempre ha contemplado una Potencia preponderante, el hegemon y varias metrópolis secundarias, declinantes o en un ascenso que amenaza al hegemon. Así en primer lugar fueron hegemónicos los Paises Bajos, que pronto cedieron ante España/Portugal, para ser sustituidos a partir del XVII por Gran Bretaña, que, rivalizando con Francia o Alemania, conservó su carácter de primera potencia hasta la IGM. Desde la IIGM, y compartiéndolo en parte con el imperio soviético, de muy breve duración histórica, ya sabemos quién es, y sigue siendo, aunque en una profunda decadencia, el hegemón.


martes, 31 de marzo de 2026

 

  • Escribir sobre la guerra de Irán no tiene sentido en estos momentos hasta que los hechos se decanten. El acuerdo, hoy, es imposible; los 15 puntos de USA no pueden ser aceptados por los iraníes, no es más que un farol de Trump, que aun confía en que los ayatolahs se achanten ante la acumulación de fuerzas terrestres norteamericanas a pocos kilómetros de territorio persa. Tampoco es ahora realista la insinuada contraoferta de Irán. Creo que, aunque no descarte un bandazo que modifique la situación, todos se va a dirimir en los próximos días. Si USA ataca, del resultado de los ataques.
  • Al gobierno norteamericano sólo le vale un éxito total: grandes conquistas con mínimas, muy mínimas, bajas. En caso contrario, los días de Trump en la presidencia, estarán contados. Por otro lado, si no hay invasión terrestre, USA, con Israel, pueden someter a Irán a un bombardeo enormemente destructivo, pero es difícil que el gobierno iraní capitule y, entonces, Trump se echaría encima a la opinión pública, interna y externa. Queda la posibilidad de que Trump siga ganando tiempo -¿para qué?- y manteniendo lo que hace estos días; complicado porque los embustes ya se le acaban y las presiones, sobre todo las de los que pueden presionar con eficacia, los grandes magnates y corporaciones, en especial, los relacionados con el petróleo y su precio. 
  • Israel es ambivalente, opta por la destrucción total de Irán, y, al tiempo, para que siga la guerra ad infinitum, al fin y al cabo es el mejor escenario para Netanyahu y lo ampara en su agresión al Líbano. Irán, por su parte, no se va a rendir; queda por saber la operatividad de sus defensas terrestres, tiene muchos más soldados que USA en la zona y,  si no es un farol , le quedan misiles y drones más que suficientes como para arrasar Oriente medio, Israel incluido, ahora que ya van quedando muy pocas defensas antimisil/dron en la zona.


lunes, 30 de marzo de 2026

 

Grandes lineas del proceso histórico contemporáneo. 9


En efecto, todo parecía ir correctamente. Europa se recuperaba de la IIGM, Alemania (RFA), emprendía el ‘milagro económico’ que recompondría su anterior poderío industrial y se convertiría en la locomotora económica de la Europa capitalista. Con esa misma  intención, USA propició en 1951 la creación de la CECA, la Comunidad Europa del Carbon y el Acero, una zona de libre comercio entre RFA, Francia, Bélgica, Luxemburgo, y los Países Bajos, que, además de su importante función, tenía un carácter simbólico enorme, ya que, agrupando en una misma organización y con objetivos comunes a los dos grandes enemigos y vecinos de las dos guerras mundiales, Francia y Alemania, se conjuraba el fantasma de una tercera guerra europea. La CECA fue una precursora de la actual Unión Europea, contribuyó a instaurar en 1957 la Comunidad Económica Europea (CEE) y se fusionó con ella en 1965. Una CEE que se reconvirtió a finales de siglo en la actual UE.

Tanto el apoyo económico a una Alemania industrializada y exportadora como la fundación de la CECA se insertaban, pues, en el diseño americano de una Europa con hegemonía económica alemana y hegemonía política norteamericana; se constituía un aliado fiel en la Guerra Fria, a través de la OTAN y de la presencia de bases americanas en territorios de Europa occidental (con la excepción de la Francia de De Gaulle). No está de más recordar, ahora que a muchos se les llena la lengua con la Europa unida, que, desde los inicios de la unidad europea USA está detrás, y siempre con esa gorrita, real o virtual, en que pone ‘America First’.

Para fortalecer la sumisión política de la Europa Occidental, USA se valió de la demonización del comunismo y de allí donde se hubiera implantado, asegurándose de que todos los países europeos tuviesen gobiernos anticomunistas. USA intervino abiertamente en la Guerra Civil griega apoyando a las fuerzas monárquicas hasta lograr la derrota de los comunistas (que habían constituido, con mucho, la principal fuerza de la resistencia antifascista durante la IIGM). Les importó un comino a Truman o Eisenhower que la Portugal de Salazar y la España de Franco fuesen dictaduras filofascistas, lo relevante era su anticomunismo militante; con eso bastaba para considerarlos aliados. En Italia, la Democracia Cristiana conformó siempre el gobierno y aceptó, al igual que lo hizo Togliatti, secretario general del PCI, que nunca se estableciese un gobierno de concentración CD-PCI, por mucho peso que tuviesen los estalinistas y por muy moderados que fuesen. USA permitió gobiernos socialdemócratas y siempre que abjuraran de cualquier veleidad socialista y condenaran a la URSS. En la RFA donde el SPD aún conservaba una pequeña influencia de su pasado transformador, Willy Brandt y sus chicos hubieron de abjurar públicamente, en ese acto inquisitorial que fue el Congreso de Bad Godesberg, (1959), del marxismo y la lucha de clases, y abrazar la ‘economía social de mercado’ o sea el capitalismo ‘bueno’ (años despues, en 1979, el PSOE de Felipe Gonzalez vendría a hacer lo mismo).

Todo ello en una Europa que miraba a la izquierda, donde la derrota fascismo alemán e italiano había supuesto una terrible destrucción, la sangría de millones de personas, en gran medida, jóvenes de clase trabajadora, donde se glorificaba el peso, bélico, pero sobre todo simbólico, de la resistencia en los países ocupados y en la Italia fascista, una resistencia en que los comunistas partidarios de la URSS era preponderante. USA tuvo que hacer un enorme acopio de dinero, de habilidad para retorcer la narrativa izquierdista y activar los sentimientos europeos de gratitud por la colaboración decisiva del ejército americano en el resultado de la contienda (desde el inicio de la Guerra Fría hasta la actualidad, USA ha ninguneado el rol de la Unión Soviética; USA fue quien venció a Hitler, no la batalla de Stalingrado, el hito que marcó el desmoronamiento de la Wehrmacht, muchísimo más importante que, por ejemplo, el desembarco en Normandía).

Los yanquis y sus aliados capitalistas europeos debían crear un clima que arrinconase el aura simbólica del antifascismo, siempre asociado por las poblaciones a izquierdismo, a igualitarismo. Máxime cuando, para muchos trabajadores del occidente capitalista, la URSS era casi un paraíso, la encarnación de un sistema, el socialista, que había acabado con la explotación de los trabajadores, donde todos eran iguales; un mundo, pues, hacia el que avanzar sustituyendo al vigente. Se hacía necesaria, además de la propaganda masiva que imponía valores y relatos, una integración material de la mayoría social en las sociedades capitalistas, que, como mínimo, considerase el demoliberalismo como el menos malo de los sistemas posibles. En consecuencia, ya fuesen gobiernos liberales, democristianos o socialdemócratas promovieron medidas sociales de todo tipo que fueron dando lugar a lo que se llamó ‘Estado del Bienestar’, un consumismo generalizado unido a una capacidad de compra que lo satisficiera aceptablemente y unas necesidades básicas cubiertas por el Estado.

 

sábado, 28 de marzo de 2026


Continua.


  • El otro día me preguntaba -y no retóricamente, es que no entiendo cómo el mundo puede estar, de hecho lo está en buena manera, en manos de un loco; quizá `pueda llegar a explicarlo, nunca a comprenderlo. En esas, recordé un libro leído recientemente sobre la inevitable caída de la pobre República de Weimar (1918-1933). Su autor es un respetado  historiador francés especialista en el tema, Johan Chapoutot, que describe, y lo escribe muy bien, aquellos días; lo recomiendo, se llama ‘Irresponsables. ¿Quién llevó a Hitler al poder?’. Pues bien, encontramos una semblanza de von Hindenburg, presidente de la República Alemana a la sazón, que creo que se puede aplicar casi punto por punto a Trump. La historia no se repite (ni rima, como dice ahora todo el mundo, citando la humorada de Twain), pero sí hay resortes psicológicos, que se resuelven en resortes de poder y que coinciden en una tipología, no única, pero frecuente, de muchos personajes ‘egregios’, entre ellos, buena parte de los tiranos. Dice Chapoutot:

“Buscar el favor del príncipe conduce a todo tipo de envilecimientos y consagra naturalmente a los que antes abdican del respeto a sí mismos y del espíritu crítico. La competencia entre este tipo de consejeros, que se granjean la buena voluntad del presidente mediante la adulación, la obsequiosidad, y por decirlo sin rodeos, la ausencia de consejos reales, acarrea el tipo de extravíos, errores de apreciación y franca insensatez característicos de todo gobierno de cortesanos. Para no disgustar, no se contradice la última ocurrencia, no se recoge el último capricho, no se informa de la verdad, que, por otra, parte se ignora, porque se abandonan los captadores sociales y el análisis político para dedicar toda la energía a las emulaciones mezquinas y a la carrera personal. Esta última depende de un anciano cuyos poderes ahora ya desorbitados y su estatus de mito vivo alimentan su orgullo, su susceptibilidad y su importancia, que, todo hay que decirlo, es inversamente proporcional a sus cualidades intelectuales o a su sentido de, interés general”.

¿Quién no ve ahí a Hegseth, Biondi, Bessent y tutti quanti (incluso a Vance y a Rubio, aunque me malicio que estos tienen su propia agenda)? 

  •  Suele decirse que los dos mandatos de Trump, el de 2016-20 y el actual, de 2024 en adelante, son muy diferentes. Trump llegó a su primera presidencia siendo bastante mayor y sin apenas experiencia política, pero ya con una personalidad psicopática, y psicopatológica, claras En este sentido, es probable que el paso de los años, ya entrado en la senectud, haya exacerbado su demencia. Como todos sabemos, el Trump de 2016 era un novato en política; un mafioso tan corrupto como el peor político profesional, pero novato en los recovecos de la política partidista y de la administración del Estado, el famoso Deep State. Muchos dicen, entonces y ahora, que su intención al llegar a la presidencia era lucrarse; desde luego se lucró y se está lucrando. Sin embargo, creo, dada su desatada megalomanía, que pretendía algo más, probablemente ‘conquistar’ el mundo y cambiarlo, y, aunque no tuviera claro en qué sentido-, eso era secundario, lo relevante es que todos deberían saber que su mundo había cambiado y que eso era obra del omnipotente Trump. Sin embargo, aunque conociese fantasmagóricamente el qué, no tenía ni idea del cómo. Y la administración del Estado, con sus burócratas de alto nivel, era una maquinaria perfectamente engrasada y con una inercia apisonadora. Siempre se ha dicho que un aparato gubernamental tan sólido mete en cintura las veleidades del POTUS, sea republicano o demócrata, y, por ejemplo, con Obana funcionó bien: o es uno d los mayores cínicos de la historia o se tuvo que tragar todas sus promesas de campaña, incapaz de enfrentarse a la máquina estatal, que conocía muy bien los límites de la acción presidencial, sobre todo cuando está se mueve en sentido progresista. Así, más que cínico, creo que Obama fue un cobarde, incapaz de enfrentarse a un poder que había prometido doblegar en sus campañas.
  • Así, poco pudo hacer Trump en su primer mandato más allá de robar todo lo posible para el y su familia. No lo digo yo, lo dice él (me refiero a lo de hacer poco, no a lo de robar), cuando se quejó amargamente después de ceder el cargo a Biden, de que no tenía apenas colaboradores ‘leales’, que eligió a gente competente de extrema derecha que no eran de los ‘suyos’, que muchos le ‘traicionaron’ y que gobernaron puenteándole. Ciertamente, formas aparte, la primera presidencia de Trump np fue tan diferente de la última de Obama. Perder el poder como él cree que lo perdió -un pucherazo que no supo detener- fue el factor decisivo para dedicarse los cuatro años posteriores a preparar su venganza y, sobre todo, a establecer contactos con los sectores ultraderechistas del Deep Street y reclutar un equipo de adeptos, en general, si no muy listos, sí fieles y dispuestos a allanar todos los inconvenientes que obstaculizasen a su paso. Quizá se equivoca con algunos, pero eso está por ver y, en todo caso, él creía en ellos. Si a esto le añadimos que tenía unas ciertas directrices para gobernar, poco más que algunas recetas del supremacista blanco y cristiano ‘Proyecto 2025’, que consideraba suficientes para sostener sus caprichos y ocurrencias, ya tenemos al Trump del segundo mandato, superado el pardillismo y en condiciones de imponer su simplicísima y brutal concepción del poder.

Continuará.

 


jueves, 26 de marzo de 2026

 


  • Irán rechaza el plan ese de 15 puntos de Trump, que venía a ser más de lo mismo,  (aunque con algo importante, la renuncia, tácita, al cambio de régimen en Teherán) en muy buena situación y contraoferta el de quien se sabe fuerte: ninguna de las peticiones USA, levantamiento de sanciones y reparación de los daños causados por los bombardeos; y, por supuesto, el estrecho de Ormuz bajo su control. Lo que me llama la atención, un decir, es que el petroleo reacciona inmediatamente a la posición de Irán subiendo 10 $ el barril, y Wall Street seguramente abrirá la sesión con una caída importante … a no ser que en estas tres o cuatro horas Trump declare alguna chorrada al respecto. Este no ya cortoplacismo, sino inmediatismo permanentizado es una locura que el sistema económico mundial no puede soportar. Más presión para Trump que, en efecto se enfrenta a un Armaggedon del dominio global de USA; o eso o TACO con consecuencias funestas para él.
  • Lagarde afirma que, ante la probabilidad (seguridad, diría yo) de un fuerte embate inflacionista originado por la guerra de Irán, el BCE esta preparado para subir sus tasas de interés. Alucino ante la incomprensión absoluta de estos elementos con doctorados en Economía por las principales universidades de Europa y USA. Todavía no entienden algo tan básico como los distintos tipos de inflación (y eso que han tenido uno reciente con el COVID). Cuando hay un estrangulamiento de la oferta que da lugar a una subida de precios, elevar los tipos no sirve para frenar la inflación y, en cambio, sí sirve para provocar una recesión cuando la economía no se mujestra muy boyante. A no ser que sean tan ridículamente neoclásicos como para creerse al pie de la letra lo de las expectativas racionales, adaptativas o como se llamen, y piensen que la gente comprará poco ahora porque sabe que el BCE ha tomado las riendas del proceso inflacionista. Me da vergüenza hasta escribirlo. Estamos en buenas manos.
  • Llegan rumores, creo que de buenas fuentes lo que significa que es posible que sean ciertos o que son fakes con cierta credibilidad que buscan influir en los acontecimientos. Consisten en que Irán estaría dispuesta a aceptar una mesa de negociación, se dice que en Pakistán, que ya medió en el farol trumpiano de los 15 puntos, o que Erdogan había ofrecido su país. Lo relevante, sigue el rumor, es que Witcoff y Kuschner, dos sionistas integrales que saben muy bien como imponer  a Trump la voluntad de Netanyahu, dejarían el rol negociador nada más y nada menos que a J. D. Vance, un vicepresidente que, aparte de salir muy serio y en posición de firmes detrás del sentado Trump, apenas ha hecho declaraciones sobre la guerra de Irán. No quiero especular demasiado ante una mera habladuría, pero, si tal sucede, es muy significativo. Ni siquiera el nuevo negociador sería Marco, el más natural por ser Secretario de Estado, que tampoco ha dicho demasiado sobre el asunto después de meter (aparentemente) la pata tras los primeros bombardeos de Israel/USA. Si, por fin, acude Vance, creo que indica dos cosas. La primera, que no es imposible algún acuerdo, una acuerdo que contrariaría mucho a Israel, algo impensable con los Witkoff y Kuschner. Dos, que Vance, una marioneta de Thiel y sus secuaces, se distancia de Trump y está esperando a ser su sucesor o, mejor, inhabilitarle mentalmente después del midterm.
  • Por cierto, gran finezza en ese comentario persa de la respuesta negativa a los 15 puntos: "Da la impresión de que Trump está negociando solo consigo mismo". Buenísimo en la forma y en el contenido.



miércoles, 25 de marzo de 2026

 


Continúa.

Como manda la enrabietada realidad, empiezo con las aparentemente muy relevantes novedades en la guerra entre USA/Israel contra Irán. Luego trataré de recoger el hilo de los posts anteriores.

  • Ayer por la noche había planeado comenzar este post con el acrónimo TACO, pero no sé a ciencia cierta qué pensar. Trump declaró, con su ridículo lenguaje, que habían tenido unas “conversaciones muy buenas” con un altísimo cargo iraní para “una completa y total resolución de hostilidades" en Medio Oriente”, y que suspendía momentáneamente el ataque a las centrales energéticas persas. Una hora más tarde, el portavoz de exteriores iraní negaba las conversaciones -a lo sumo habría alguna nota indirecta- ,y el supuesto negociador con USA, el presidente del parlamento, Qalibaf, ha afirmado que lo de Trump es puro fake y que, en este caso,  uno de sus objetivos es “manipular los mercados financieros”. 
  • Los media occidentales dejan pasar esto como un elemento propagandístico más -para los media lo suyo es veracidad y lo de los enemigos, propaganda, sea Irán o Ucrania; cada vez más, analizando los datos que me llegan, tiendo a considerar lo contrario, o, a lo sumo, que las noticias de las grandes cadenas occidentales no son menos mentirosas que los media del enemigo-. Sin embargo, me parece que la afirmación de Qalibaf apunta a algo más importante, a las entrañas del capitalismo actual. Tan sólo un ejemplo; minutos antes de la declaración ‘pacificadora’ de Trump comenzó una compra desatada de acciones del SP500 de Wall Street, que subió hasta los 2.000 millones de dólares; inmediatamente después del desmentido de Irán (aquí no había, o había mucho menor, información ‘privilegiada’) se vendieron títulos por a 1.000 millones. Luego, alguien se extraña de que los millonarios sean cada vez más millonarios; mil millones a la buchaca.
  • Por lo que he leído, hay dos explicaciones de la actitud de Trump de parar un ataque inmediato que haría mucho daño a Irán, pero también, directa y directamente, a los mandamases de capitalismo global, aterrados ante la posibilidad de un barril de crudo a 200 $ o a 100$ el gas natural por MW.h. La primera explicación es que Trump por fin ha comprendido -hasta donde él puede llegar a comprender- el daño que le está haciendo a la economía USA y al resto del mundo capitalista proamericano, y quiere salir de la como sea, pero con la cabeza alta, lo que, para él, es una victoria total en ese mundo imaginario que habita y que pretende hacernos creer. Para los que vivimos en este mundo no fantasmático, esa victoria es cualquier cosa que no sea una derrota total y evidente.
  • La segunda explicación es que con la prórroga se concede un lapso de tiempo que necesita para llevar a Irán la cantidad suficiente de marines que posibilite una invasión por tierra, supongo que limitada a la costa de Ormuz o a la ocupación de la isla de Jarg, el centro logístico de comercio iraní de petróleo. Sobre el papel, tiene su lógica, pero ya sabemos que el papel lo aguanta todo. No creo que Trump, por muy enajenado de la prosaica realidad en que vive, se vaya a atrever a usar la infantería, por mucho que la arropen la aviación y los cañones. Aunque se prime la seguridad de los infantes, como supongo que se hizo en la operación de secuestro de Maduro (o esa es la versión oficial de USA) morirán bastantes soldados y no parece que la menguante popularidad interna de Trump se halle en condiciones de asumirlo. No bastaría con quitarse la gorrita para recibir a los ataúdes, USA, y muchísimos yanquis, incluyendo abundante gente del MAGA, se le echaría encima. Trump, y esto sí lo sabe, no está para este desgaste a poco más de seis meses para las midterm.
  • He leído por ahí una tercera explicación que, en principio, me parece un poco conspiranoica, en el sentido que descansa en una visión del mundo según la cual hay unas fuerzas ocultas, o no tan ocultas, que conspiran para hacer valer sus intereses y siempre, por poder y por inteligencia, consiguen lo que quieren. A lo largo de la historia de la humanidad hay multitud de ejemplos en que los más poderosos pierden porque la cagan, porque cometen torpezas, porque toman decisiones nefastas sin que nadie les obligue a ello.
  • Dejando a un lado la omnipotencia y omnisapiencia, creo que de origen teológico, que pregonan algunos, esta interpretación sería bastante economicista, y apuntaría a un objetivo por parte de la oligarquía norteamericana, inconfesable incluso para Trump. Consiste en que USA entra en guerra, no azuzada por Israel o para fortalecer su hegemonía en Oriente Medio, sino para cuasimonopolizar la producción y comercio internacional de crudo y también, aunque algo menos, la de gas natural, y beneficiarse de su inmensa escalada de precios. 
  • Es cierto que la desaparición, parcial o total, definitiva o durante un tiempo, del petróleo y al gas de Oriente Medio beneficiaría a USA (y a Rusia) a corto plazo y mientras el fracking no entre en un declive rápido. Sin embargo, para casi todo el resto del mundo que no tiene yacimientos ya a muy corto plazo la situación se presenta negra, una estanflación -mejor, una ‘receflación’ (me acabo de inventar el palabro: recesión e inflación simultáneas) de duración indefinida parece inevitable. Y también USA va a tener problemas inminentes; como el gobierno no tope los precios de la gasolina en su territorio, o subvencione a distribuidores y minoristas de gasolina americanos a cargo del presupuesto federal, la inflación es inevitable, y donde más les duele a los MAGA, el coste de llenar el tanque de su ranchera. 
No me convence esta explicación por mucho que, en ese maremagnum de declaraciones y entradas en su red social, Trump alardeara de lo bien que le vienen a USA las subidas de esos carburantes fósiles.Una variante de la tercera explicación, también conspirativa, sería, conectando con lo que expuse unos párrafos arriba, que Trump buscase enriquecerse más, él y sus allegados, con una información que le permite ganar millones en la Bolsa, dado los sensible del asunto bélico y sus consecuencias económicas.
  • En mi opinión, todas las citadas son concausas, aunque con distinto peso. Si antes del fin de semana se hubieran entablado negociaciones, verdaderas, que no residan únicamente en la cabeza de Trump, e Irán se mantuviera en su posición actual, es probable que Trump, espoleado por Netanyahu, se viera forzado a utilizar a los marines, como también es probable que se inventase cualquier otro pretexto para conceder(se) más tiempo. Mientras tanto, y en lo que se refiere a la variable de la alternativa tercera, hace caja con la Bolsa tanto cuanto pueda.
  • Los israelíes, por su parte, estarían encantados de que Trump cumpliese sus apocalípticas amenazas; va a ser que no, de momento, y tengo la impresión de que nunca en esta guerra. Netanyahu está muy mosqueado con Trump -si sigue así, veremos qué tienen de cierto los, por ahora fakes epsteinianos- y se dedica a machacar Líbano. No sé yo si las FDI pueden permitir tanto frente de guerra. En cualquier caso, y en ausencia de esa carta oculta, ahora es USA quien tiene la iniciativa militar-política- y Netanyahu tiene que asumirlo, esperar y manejarse en función de USA.
  • Por último, el ‘régimen de los ayatolás’, como llaman por estos lares al gobierno soberano de Irán, verifica que sus meditados durante décadas y muy racionales y realistas planteamientos político-militares se van cumpliendo. Ante la brutal asimetría de fuerzas entre el ejército persa y los ejércitos de USA e Israel, y sabiendo que esta guerra era muy improbablemente evitable, han renunciado a una armada y una fuerza aérea más potentes para centrar sus esfuerzos en misiles subterráneos y, últimamente, drones. Potencia de fuego dirigida a Israel, a las bases americanas en la zona y, sobre todo, a los centros económicos sensibles de esos emiratos y monarquías tiránicas que producen un tercio del crudo mundial y un quinto del gas natural (del que también se obtiene la urea para fertilizantes, sin los que la producción agrícola caería en picado, provocando tremendas hambrunas)
  • Y, por añadidura, antes de destruir pozos y refinerías, el bloqueo del estrecho de Ormuz que impide que más de la mitad del crudo obtenido en Oriente medio pueda ser exportado a países que carecen de él. Y hablando del estrecho, en sentido contrario había un tráfico no desdeñable de agua potable para Kuwait, Qatar, los EAU e, incluso, Arabia Saudí. Si Irán no permite el paso y bombardea las desalinizadoras en esos países, complicado no pasar mucha sed (al menos, los trabajadores, los emires, en el peor de los casos, pueden saciarse con champán). Así que estos tradicionales aliados de USA desde los 1970s no deben estar muy contentos con su protector y seguro que se lo hacen saber en secreto; más presión para Trump.
  • Irán ya ha puesto la economía mundial patas arriba y puede ponerla mucho más, máxime teniendo en cuenta las amenazas endógenas que se ciernen sobre la economía capitalista en trance de agonizar, sumida en sus propias contradicciones. Es decir, la capacidad de presión de Irán sobre la potencia imperial, USA, y las subordinadas, Europa, Japón, Corea del Sur, es enorme y todos sabemos que llegado el caso va a llevarla al límite. Israel y USA pueden lanzar muchos misiles contra Irán, pero la capacidad de resistir del Estado y de la población  persas es insólita, y, mientras, van lanzando misiles y drones casi con cuentagotas, les queda muchos y muy buenos. 
  • La situación me recuerda -hace siglos, fui aficionado al boxeo- al Mohammed Alí ya maduro que en los primeros rounds se dedicaba, ya no podía bailar, a intentar esquivar los, y a recibir muchos, golpes del rival, de modo que, cuando éste se hallaba ya exhausto de tanto pegar, Alí le propinaba un par de ganchos y al suelo. No es imposible una situación en que USA se quite en medio y caigan oleadas de misiles iraníes en territorio israelí sin que apenas le queden al Estado sionista misiles antimisiles.
  • La cuestión es ahora cual va a ser el juego de fuerzas, en forma de diferentes y opuestos influenciadores de Trump, que va a hacer que la balanza se incline del bando de una paz que considero poco menos que imposible porque ni Trump en su irrealidad ni la cúpula iraní, en su lucidez, la quieren, o de una nueva huída hacia adelante de Trump que serían una de las dos posibles acciones, la (pretendida) entrada de soldados en territorio iraní o la (pretendida) destrucción mediante bombardeo de medio Irán. Una segunda cuestión, sobre la que habría que llegar hasta el fondo, es por qué el ejército más poderoso del mundo y el gobierno de una de las naciones más grandes en muchos aspectos, se encuentra en manos de un autócrata demente que los llevará al desastre. Una segunda cuestión endemoniada y, probablemente, ya inútil

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