sábado, 18 de abril de 2026

 

La guerra de Irán parece estar a medio camino entre el impasse y la circularidad del eterno retorno. Ofrezco mi sumarísimo resumen hasta la fecha. 

  • A USA no se le ha perdido nada en Irán, una mala relación añeja no lleva a una guerra.
  • Obama consiguió más con el JCPOA -acuerdo con Irán para usar la energía atómica sólo para producir electricidad (empujado por Israel y ya en sí una pasada comparativa respecto a otros países)- de lo que va a conseguir nunca Trump, a no ser que, en efecto, destruya todo el país persa.
  • Trump solo le mueven dos objetivos en su acción de gobierno. Mantenerse en el poder, aumentándolo, si se le deja, hasta la autocracia, y enriquecerse, él y sus allegados, con total desprecio a la moralidad cívica y la legalidad.  
  • Trump opto por la guerra contra Irán, contra toda su administración -CIA, Gabbard, Vance, Rubio, general Caine- porque Israel le engañó haciéndole creer que los dos objetivos del punto anterior conseguirían, guerra mediante, un cumplimiento estratosférico.
  • A Trump le convenció Netanyahu de que la guerra de Irán duraría menos de una semana, que Irán se rendiría y que el Reza Pahlavi o algún tipo similar, proyanqui y al servicio de Trum, tomaría el poder en Irán.
  • Israel quiere, en el marco de su política de lograr la hege moonía total y definitiva en el Oriente Medio, la destrucción de Irán, hacer de él un Estado fallido incapaz de recuperarse y hacerle, de nuevo, frente. 
  • La resistencia del régimen iraní al asesinato de su cúpula dirigente, y de miles de civiles, y el contraataque impensado por USA/Israel de Irán, tan potente e inteligente, convirtiendo de facto el estrecho de Ormuz en un rehén de Irán frente a todo el mundo, han conseguido que USA pierda la guerra, en los términos en los que la inició. Dan igual todas las tonterías delirantes que Trumpo escriba en su social truth o en las declaraciones antes de subir a un helicóptero. No son más que muestras de desesperación
  • Israel lo intentó. Nice try. Tendrá por el momento que tragar con Irán y dedicarse a guerrear contra Hezbolah, a bombardear y a promover una guerra civil en Líbano. Otra vez será.
  • USA, el Estado norteamericano, ya gravemente deteriorado y desprestigiado, habrá de darse mucha prisa para quitar a Trump, derrocar a su camarilla, de la que, supongo Vance y Rubio saltarán como ratas, conservar lo que se pueda de MAGA y aplicar un texto imperialista y reaccionario, pero coherente con la situación, como es la Estrategia de Seguridad Nacional.
  • La teoría de que Israel está chantajeando a USA, sin entrar en detalles, explicaría muchas cosas. A falta de datos incontestables, prefiero la perplejidad -¿como pueden ser tan torpes?-  a la conspiranoia.


lunes, 13 de abril de 2026



  • De momento, las negociaciones se han interrumpido, lo que no quiere decir que se hayan roto (ni lo contrario), la tregua sigue fácticamente, no hay ataques iraníes a intereses de USA, ni de esta a Irán, lo que no quiere decir que se vayan a reanudar a corto plazo (ni lo contrario). Está claro que, para Irán, sus diez puntos, que no se conocen (ni lo contrario), eran una mera base para negociar, y USA acepto negociar; luego, negociadores internacionales tan profesionales y experimentados como Vance, Witcoff y Kuschner, propusieron sin más su plan de 15 puntos y, como la distancia entre las dos propuestas era tan sideral, se marcharon. O sea, que estamos como hace unos días, a la espera de que Trump clame con un nuevo ultimátum que vaya más allá de borrar de la faz de la tierra la civilización persa, sea eso lo que sea, o de llevar a los iraníes a la ‘edad de piedra”. Propongo para el próximo comunicado en su red social  ‘llevarlos al pleistoceno’, y así hasta legar al big bang.
  • El Objetivo Estratégico de Israel está claro -expandirse hasta constituir el Gran Israel, subyugar o eliminar a todos quienes le hagan sombra y se le opongan, destruir Irán, ser el gran hegemón de los demás países incluidos en un territorio que abarca desde Afganistán hasta el Mediterráneo, incluyendo y Arabia, claro, y … ¿Turquía? 
  • También son palmarios los objetivos de Irán, éstos tácticos porque no apelan a ningún designio histórico o celestial, sino a recuperar una cierta normalidad que no le sea manifiestamente hostilen en el área, a desarrollarse y fortalecerse. Para eso, tiene que ganar una guerra que se le ha impuesto, una guerra que, para ellos, no consiste en doblegar o someter al enemigo, sino en que se reconozca su derecho a ser un país soberano, sin injerencias de la CIA o el Mossad, de decidir su propio armamento y sus propios aliados; no parecen oretensiones extravagantes. Ahora, y tácticamnte, controlar el estrecho de Ormuz y poner una elevada tarifa a los barcos que lo atraviesen; algo que, ciertamente, en la medida en que quede un residuo de Derecho Internacional, debe ser negociado. No obstante, recuerdo que antes de la agresión de Israel/USA no existía tal circunstancia, el estrecho estaba abierto al comercio mundial para cualquier país.  La crisis mundial que va a provocar, que está comenzando a provocar ya, el cierre de Ormuz, cortesía de Trump y Netanyahu.
  • Los objetivos de USA también son nítidos, los dos. Uno, ponerse al servicio de Israel. El segundo, que cambia cada segundo en función de la(s) neurona(s) de Trump, unas veces es impedir el acceso de Irán a la energía atómica, a lo que ahora se añade, desenmascarando al anterior, incluir los misiles y drones y el apoyo a Hezbolá y demás, es decir se trata de impedir que Irán sea una potencia militar con capacidad para defenderse de los yanquis y sus amigos sionistas. Otras veces, la meta de la guerra es cambiar el actual régimen de los ayatolas por otro formalmente demoliberal aliado, es decir, subordinado. Con el Pahlevi junior, o con quien sea, qué más le da a Trump y los suyos lo que lleven sobre la cabeza las mujeres iraníes o cómo se denomine la policía política; mientras sigan torturando, todo bien. Bueno, supongo que de todo esto y de otras cuantas cosas más -como aumentar la fortuna familiar y de unos cuantos amiguetes, mediante comunicados  dramáticos y su efecto en la bolsa- le convenció Netanyahu. Se trata de deseos que realizan intereses yanquis, sin duda, mejor tener Irán bajo las botas que levantisco. 
  • El grave inconveniente es que, como le hicieron saber todos los asesores oficiales de USA que no estuviesen infiltrados por el sionismo, eso no se iba a conseguir, como tampoco USA puede, pongamos por caso, derrotar a China en el terreno económico. Ya les gustaría, pero no. Sin embargo, Trump, un hipernarcisista estúpido, imbuido de su omnipotencia, creyó que Irán caería con un par de bombardeos, muy asustados por sus amenazas de internet. Es decir, como les sucede a los políticos endiosados e ineptos, confundió deseos con objetivos. Cuando se emprende una guerra de elección, y para USA la de Irán es totalmente discrecional, hay que estar, y con buenos motivos racionales y factuales, no con fantasías, convencido de lograr los objetivos propuestos. Para USA esta guerra es un despropósito del que ya no va a poderse recuperar; ni aunque caiga Trump. Y todo esto sin necesidad de aludir al Trump pacifista y aislacionista, al Trump del MAGA, que consiguió ganar las elecciones presidenciales, o a ese documento que se pretendía fundamental (estratégico), la Estrategia de Seguridad, que dictaría los criterios geopolíticos de USA en el futuro.
  • Algunos críticos de Trump afirman que se inventó una guerra, innecesaria a todas luces, para que la opinión pública se olvidara de su implicación en el caso Epstein. No es esa mi opinión, aunque desde luego no le vino mal en ese sentido. Trump, repito,  inició la guerra engañado (o ‘muy presionado’, léase ‘chantajeado’) por Israel y convencido, quizá también por Netanyahu, además de por su propio cretinismo, de que iba a ser una operación de una semana similar a la de Venezuela, lo que le daría más prestigio. No obstante, lo de Epstein es gracioso, porque ahora esas u otras voces críticas dicen que Trump ha sacado el tema Epstein -por medio de la inverosímil rueda de prensa de Melania- para que la opinión pública se olvide de la guerra. Nos metemos en un bucle. En cualquier caso, son ya muchos los frentes que auguran la muerte política del ser anaranjado, o … algo así como una guerra civil.
  • La última ocurrencia, visto el citado caos que ya mencioné, donde nadie sabe si hay negociaciones o no, donde nadie sabe si hay alto el fuego o no, Trump amenaza con un nuevo ultimátum, vaya, qué sorpresa. Ahora dice que si los iraníes no abren Ormuz a todos los barcos sin excepción bloqueará a aquellos que estos días permite pasar Irán,  incluidos los propios iraníes, claro. Poco después -Trump ya no es que sea TACO, es que no sabe lo que dice-, ‘matiza’ que el bloqueo se aplicará únicamente a los barcos que salgan de puestos persas, o sea, que a un barco con petróleo hacia China que salga de Kuwait le permitirá continuar, pero si sale de territorio iraní, aunque se dirija también a China, será pirateado por la USA Army. No creo que esta medida le guste a China; ni al mundo, pues el no tan poco petróleo que se exportaba por el estrecho -Irán dejaba pasar, previo pago, barcos que se dirigieran a países no hostiles- queda suprimido. Trump, como casi siempre, disparándose en el pie. 


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Breve comentario acerca de las elecciones en Hungría. El muy abultado triunfo de Magyar es, más bien, la muy abultada derrota de Orban. Se ve que la población huúngara estaba harta de el y de que Hungría fuese una chincheta en la prácticamente unánime política de la UE. El nuevo presidente es un perro fiel de la oligarquía corrupta del Estado hungaro; como lo era Orban, si bien es muy probable que se haya producido un leve desplazamiento en esa oligarquíc a favor de los intereses de la UE y en detrimento de los fieles a Putin; pero en lo que se refiere a la (des)igualdad, al neoliberalismo a tope, a la xenofobia antiinmigrante, etc., poco cambio se va a experimentar. La mayor parte de la población hungara está muy contenta y me parece razonable, pero deberían saber-supongo que muchos lo saben- que sus condiciones materiales de vida no van a mejorar, incluso a empeorar un poco, porque imagino que ahora habrán de prescindir del petróleo y gas rusos, y emplear unos combustibles fósiles bastante más caros. Pero no todo, en absoluto, se mueve en torno a esas condiciones.

En el terreno internacional es donde el cambio es más relevante. Magyar y su partido, Tisza, están integrados en el grupo del Partido Popular Europeo, o sea el núcleo duro de Weber y von der Leyen. Y del PP español. Putin ha perdido, pues, muchísima influencia en la UE cuyo eje alemán, y sionista, se fortalece. Lo que más me llama la atención, y me parece digno de encomio, es como los húngaros se han alejad también de la USA de Trump. No se olvide que la semana pasada estuvo allí Vance pidiendo el voto para Orban. Asimismo, es un varapalo para el, por otra parte, variado, movimiento de extrema derecha europeo, donde Orban era, más para unos que para otros, un referente y una figura clásica en todos sus saraos. Habrá que ver la reacción de Trump y, si se hace mínimamente pública la de su equipo inmediato y su entorno, analizar lo qué esta pasando allí . Y a lo mejor Abascal se ve obligado a pensar un poco, aunque para esa exótica actividad ya tiene a Buxadé. 

 

sábado, 11 de abril de 2026


  • Antes de seguir con la problemática de USA en la guerra de Irán dentro del marco de su estrategia general, trataré de la de Irán, más breve y más clara, creo. A modo de punto previo, considero que el Islam, más allá de la primera propagación político-religiosa de los siglos VII-IX, cuyas particulares circunstancias históricas la explican, sin necesidad de recurrir a una supuesta consustancialidad, no es una religión especialmente expansionista, como puede ser el cristianismo (tampoco el judaísmo lo es). La belicosidad en los últimos dos siglos de países o comunidades mahometanas es de tipo defensivo, de resistencia frente al colonialismo y lo mismo se puede decir del llamado terrorismo islamista (por no entrar en las maquinaciones de la CIA o el Mossad). Pero es que, además, la fracción chiita, a la que pertenece Irán, es especialmente remisa a esos fenómenos demonizados por los media occidentales; tienen suspendida sine die la yihad (guerra santa) y todos los atentados terroristas, del 11-S al 11-M, han sido perpetrados por sunnitas Nada más ajeno a la teocracia chiita de Irán que pretender la conquista, no ya del mundo, de nada allende sus fronteras.
  • ¿Qué pretende, estratégicamente, a largo plazo, el sistema político iraní? En primer lugar, mantenerse indefinidamente en el poder, claro (como cualquier otro sistema). Para ello, se vale de las leyes que consagran la sharía chiita, el adoctrinamiento de la población en la ideología dominante y, por supuesto, la represión. Aceptando esto, debo decir, aunque escandalice a algunos que se alimentan culturalmente de El País, que Irán es un Estado bastante más democrático que sus vecinos de la península de Arabia, y, no menos que Marruecos, Egipto o Turquía. En cuanto a su política exterior, Irán está fuertemente comprometido con la causa palestina, lo que, unido a las pretensiones expansionistas y hegemonistas del Estado israelí, lo sitúan en una clara enemistad con éste. Con sus vecinos árabes, los emiratos y monarquías feudales, desea una buena relación de respeto mutuo y colaboración en asuntos de petróleo y gas, pero saben que, en la actualidad y en aspectos geoestratégicos, estos países vienen a ser una sucursal de USA. Y, odios ideologizados y funcionales aparte -USA como el gran satán, tan útil a los ayatolas-, el problema principal es que, en la región, Estados Unidos es una sucursal de Israel, y no al revés. De este modo, dado que estratégicamente, Irán es un enemigo existencial en el discurso sionista, Irán, defensiva y, por tanto, tácticamente, ve en Israel un enemigo existencial. A Irán le bastaría con que Israel no necesitara destruir a Irán, pero es consciente de que tal cosa es imposible y, por tanto, se prepara para una guerra inacabable que, para Israel, es antagónica. 
  • En esta línea, los vecinos del oeste, ambos hostiles, poseen armamento nuclear, los árabes en tanto que desde los años 70s del siglo pasado contrataron su seguridad a USA, y los israelíes el suyo propio. Hacia el Este, se halla Pakistán, que, si bien no es un país enemigo, se halla bastante subordinado a USA, también con armas nucleares. No es incomprensible, pues, que Irán pretenda desarrollar energía atómica con fines militares, máxime observando lo bien que el va a, por ejemplo, Corea del Norte, a quien nadie le chista. Por lo demás, la acción exterior de Irán se dirige a potenciar el papel internacional de los BRIC ampliados, a los que pertenece, y a favorecer la sustitución del actual hegemón mundial, USA, por China.
  • ¿Cuáles son las razonables expectativas de Irán tras casi dos meses de agresión bélica israelí-estadounidense? Haciendo la salvedad -claro, así cualquiera- de Israel, de que  consiga o no zafarse de la presión americana para zanjar de momento, da la guerra, y no atacar a Líbano, Irán puede conseguir en la negociación la renuncia formal de USA a emprender nuevas guerras, el fin de las sanciones internacionales impuestas por Trump, y una novedosa, el control aduanero iraní sobre el estrecho de Ormuz, lo que le confiere un pingüe beneficio económico y, sobre todo, una capacidad de presión formidable sobre el conjunto de la economía mundial. Además de, por supuesto, el régimen iraní fortalecido y la necesidad de Irán de conseguir armas nucleares confirmada por los hechos. En el debe de Irán hay que incluir, claro, el gran número de víctimas y la destrucción de infraestructuras y edificios. Pero eso ya podía descontarse como inevitable desde el momento que Netanyahu convenció a Trump a atacar Irán; de modo que el saldo, por el momento, es muy favorable a Irán. 
  • La guerra sigue, por el momento sólo hay un alto el fuego que no se cumple y unas negociaciones abocadas al fracaso si no hay algún golpe de efecto. Irán, por ahora, mueve bien sus activos; sabe que USA quiere salir de la guerra sin una percepción generalizada de derrota (aunque haya sido una derrota) y sabe que el obstáculo es Israel. Lograr un distanciamiento, incluso una simple fricción entre USA e Israel sería otro gran éxito para Irán. Cosas de la táctica y la estrategia. Continuemos con USA y su circense decadencia.


viernes, 10 de abril de 2026

 

  • Israel es un Estado militarizado para el que la guerra, e incluyo la limpieza étnica dentro del significante 'guerra', es su estado inherente. Todos los grandes imperios consiguieron sus colonias mediante la violencia armada, mediante sus tropas que masacraban o sometían y explotaban brutalmente a los indígenas. Sin embargo, hay dos diferencias sustanciales. La primera es, en el caso de Israel, que metrópoli y colonia ocupan el mismo territorio; España, Inglaterra, Portugal libraban campañas militares tremendas en sus colonias, pero en Madrid, Londres o Lisboa estaban muy tranquilos, la destrucción, las brutalidades, les quedaban a miles de kilómetros, Ellos vivían su vida, y hasta hacían alguna revolución doméstica, caso de Inglaterra. La segunda es más determinante, la colonización llevada a cabo por los sionistas, a sangre y fuego como todas, se inicia a mediados del siglo XX, a diferencia de las demás, que son los cuatro o cinco siglos anteriores. En estos tiempos hay, en primer lugar, una opinión pública, por muy manipulada que esté, que vota en casi todos los países (en China, no, ni en Arabia Saudi, pero sí en Rusia, en India y en USA; formalmente, la población tiene el poder político), y esa opinión pública tiene a su alcance los hechos que suceden, por ejemplo, en Gaza, y, de nuevo, por muy filtrados e interpretados por los media con que se propaguen. Israel no puede asesinar hoy en día a miles de personas con la impunidad absoluta de los Imperios clásicos. Esa es la tragedia de Israel y los límites, parciales, de su vocación colonial y bélica. He leído ayer un artículo de Caitlin Johnstone cuyo título me parece que refleja en muy pocas palabras uno de los (muchísimos) problemas de supervivencia que se le acumulan a la humanidad en el presente: “El mundo puede tener paz o Israel, pero no las dos cosas”.
  • En estos momentos, mediodía del 10 de abril, la situación es confusa. Issrael acepta de mala gana la tregua-negociación entre USA e Irán, pero afirma que el Líbano no tiene nada que ver con ella, porque no se incluye en los puntos de partida a negociar, así que machaca con cañones y misiles a Líbano. USA esta de acuerdo con Israel en la no inclusión del Líbano o Hezbolah en el alto el fuego, pero a continuación, Pakistán, el mediador, se pone en contacto con Trump y este le pide a Netanyahu que dese sus ataques. Netanyahu, as usual, le engaña y sigue bombardeando Beirut, eso sí, un poco menos, y establece unas fantasmales negociaciones con el gobierno oficial del Líbano, que, de hecho, pinta muy poco, incapaz de meter en cintura a Hezbolah; normal, esta guerrilla, afincada en territorio libanés -básicamente porque son libaneses- aliada con Irán es más potente que el ejército oficial del Líbano. Los países árabes sunnitas del Golfo ya no saben ni qué decir. Un caos total donde, como siempre, y siento decirlo, Irán es el único Estado con una visión clara y racional: mientras no se aclaren las cosas, no disparará contra las bases de USA en la zona, pero Ormuz sigue cerrado, que, en última instancia, es lo que cuenta para todos excepto para Israel.
  • En resumen, el Estado sionista, con un presidente, Netanyahu, que es plenamente consciente y se identifica con el fatum supuestamente bíblico, tiene un claro objetivo: el Gran Israel, que surge de la visión teleológica, y, por tanto, teológica, en que ha devenido el sionismo (en sus inicios, fue algo más laico, aunque siempre ultranacionalista e imperialista). El sionismo, o, según él y casi todos los habitantes judíos de Palestina, el pueblo judío es la materialización del Bien y ha de sostener una guerra eterna con el Mal, hasta erradicarlo del cosmos. 
  • El Estado norteamericano también se apoya en una tradición teleológica, el 'Destino manifiesto', que viene a ser el cumplimiento de una función divina de hacer el mundo a imagen y semejanza de USA, es decir, libre, justo, democrático, etc. O sea, una justificación, o más bien, un imperativo y una sacralización de su imperialismo. Pero, claro, la historia de USA es ya larga y a lo largo de ella se han dado, y se dan, muchas interpretaciones acerca de qué es eso del destino manifiesto y su aplicación práctica. Tema complejísimo, interesantísimo y que, por razones obvias, voy a eludir. Tan sólo señalar que, por lo que se refiere a la cosmovisión de gran parte de su población y de sus políticos profesionales, USA es una nación con una fuerte componente teocrática. Sin embargo, el cosmopolitismo del destino manifiesto ha pugnado siempre con una tendencia al aislamiento, tampoco carente de legitimación divina, según la cual USA es un país superior cuya acción política debe encaminarse a mantener esa superioridad, blindándose con su enorme poder de cualquier parasitismo o influencia negativa del resto del mundo. 
  • Esta polémica adquirió vigencia con la caída del imperio soviético. En el periodo 1945-1990, la Guerra Fría con la URSS había impuesto una política no aislacionista, USA debía cuidar de su área de influencia, más de medio mundo, para impedir cualquier tentación de desplazamientos hacia el bloque enemigo. La doctrina Trump se había convertido en existencia, un brusco desequilibrio de fuerzas podía conducir a la guerra atómica. El nuevo panorama de finales del XX, con USA como única gran potencia, obligada a una remodelación de su papel en el mundo, una vez desaparecida  la Guerra Fría, se saldó con el triunfo de la posición de USA como hegemón indiscutido en el mundo, la llamada teoría neocons, surgida del Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense de la que ya he hablado en posts anteriores. Hasta que llegó Trump con el MAGA y casi todo el GOP (Great Old Party: los Republicanos).


jueves, 9 de abril de 2026

 

  • Por lo que se ve la tregua entre USA e Irán, ha nacido muerta o muy moribunda. Desde el principio, era obvio que los puntos de partida reales de una y otra parte estaban muy alejadas, si bien, lo cierto es que fue USA quien aceptó el punto de partida de Irán, plasmado en esos diez puntos hechos públicos por el mediador, Pakistán. Creo que Irán estaba dispuesta a ser flexible, sólo moderadamente dada la evolución de la guerra, y que USA básicamente iba a intentar salir del enredo exigiendo al menos una declaración de Irán respecto a su desnuclearización y su renuncia a conseguir un arsenal nuclear. Un elemento significativo es que las negociaciones las iba a dirigir, supongo, que para eso es vicepresidente, Vance, aunque también participarían Witkoff y Kuschner, digo yo que en representación de Israel. Una muy complicada negociación, de la que, sin embargo, no puede descartarse un acuerdo que tenga alguna eficiencia. Eso, si el conflicto sólo tuviera dos protagonistas USA e Irán.
  • La defunción prematura del alto el fuego tiene un nombre: el Israel de Netanyahu, aunque, visto lo visto, me temo que, en lo esencial, no hay otro Israel: el problema no es ya quien manda, es el propio Estado sionista. Netanyahu afirma que nadie los consultó para suspender las hostilidades, cierto, y que, no obstante, Israel aceptó parar los ataques contra Irán, también cierto. Su siguiente afirmación, que, de momento, hace también suya Washington, es que el acuerdo de tregua no incluía detener el bombardeo y la invasión de Líbano. Ambos mienten. El primer punto de los 10 dice: “Cese total de cualquier agresión contra Irán y los grupos de resistencia aliados”. El noveno: “Extensión del principio de no agresión a todos los actores que hayan agredido a los grupos de resistencia”. Es decir. El brutal bombardeo de Israel sobre el sur del Líbano y Beirut, con ¡160! Misiles y cientos de muertos, convierte el acuerdo en papel mojado. Irán, plenamente consciente de ello, golpea donde más le duele a USA, manteniendo cerrado el estrecho de Ormuz.
  • Matizo lo que afirmé en el post anterior, cuando el TACO Trump aceptó el alto el fuego: "Irán ha ganado la guerra". Fui demasiado impresionista, a lo sumo debí señalar que Irán estaba ganando la guerra. Un análisis mínimamente riguroso exige hablar de tácticas y estrategias, o de batallas, campañas o guerras, flexibilizando los conceptos y siempre relacionándolos e insertándolos en lo político. Era totalmente previsible que Israel no se iba a limitar a criticar el acuerdo, sino que iba a sabotearlo; que es lo que ha hecho, con su escalada contra Hezbolah, en la (sub) guerra del Líbano, que ahora quiere convertir en guerra sin prefijo, separándola de la de Irán, para anexionarse definitivamente parte de ese país. 
  • Veamos esos conceptos de guerra, estrategia, etc., aplicados a Israel. Su estrategia última, su sentido como Estado, es la del sionismo histórico, asentarse en el territorio palestino, arrebatando las tierras, la tierra, de quienes llevaban muchos siglos allí, y librarse de ellos mediante una sistemática limpieza étnica. A esta estrategia se ha añadido cada vez con menor ocultación una expansión territorial, cuya culminación sería el Gran Israel, un Estado étnico judío, racista y supremacista, como el actual, pero mucho más extenso. Un estado que, sobre la base de la superioridad homicida de sus FDI, poseería un territorio ‘nacional’ (eso es lo que dicen que dice la Biblia del 'pueblo judío') desde el Nilo al Éufrates, un Estado que abarcase Líbano, Siria, Jordania y parte de Irak. Una expansión violenta acompañada de matanzas masivas y grandes deportaciones a territorios aislados y controlados, tipo bantustán; o sea, campos de encierro y, ocasionalmente, campos de exterminio. En esa visión estratégica maximalista, Israel sería el hegemón de todo Oriente medio; Irán e Irak, convertidos en Estados fallidos, con una economía desarbolada, en manos de facciones en constante disputa, mientras que Arabia saudita y los países del Golfo Pérsico, se mantendrían subordinados políticamente a Israel, una especie de semicolonias o Estados tributarios de Israel, sin autonomía geoestratégica alguna.
  • El Estado sionista actual tiene una visión estratégica de carácter teológico, que sólo puede cumplirse con una Guerra en la que ellos son el Bien y el Islám, el Mal. Desde los años 20 del siglo pasado y, principalmente, desde que se constituyó como Estado en 1948, Israel ha estado en guerra permanentemente y así seguirá hasta que desparezca o consiga su objetivo bíblico, el Gran Israel. No se trata de una camarilla demente fanatizada, ni de un psicópata asesino, Netanyahu, es toda una sociedad militarizada e imbuida de su misión divina. Piénsese que la reciente agresión bélica a Irán contó con la aprobación de cerca del 90% de la población judía de Israel. Para Israel, la guerra es existencial, y cada campaña de esa guerra, sean las guerras del 48, la de los Seis Días, la del Yom Kippur, la que se libra diariamente en cada intifada, la destrucción de Gaza, la aniquilación progresiva de la población de Cisjordania, la destrucción de Hezbolah, con Líbano incluido, etc., todos esos eventos son episodios de ese continuum bélico. Creo que es Mersheimer quien dice que la israelita es una sociedad adicta a la guerra.
  • Para Israel, todo lo que se asemeje a paz, aunque sea bajo la forma de tregua o alto el fuego. es rechazable. Recuérdese que tuvo que ser Trump, con su pintoresco Plan de Paz para Gaza, que reflejaba de hecho una rendición de Hamás, quien impuso a Netanyahu el fin de la masacre cotidiana en Gaza (ahora continúa, pero con menos víctimas palestinas y el conflicto ignorado por los media). Los sionistas aceptaron a regañadientes, al igual que lo hicieron el verano pasado con el fin de la llamada guerra de los 12 días con Irán. Poco después, el complejo sionista norteamericano-israelí, en parte, forzó y, en parte, engañó (no sé en qué proporción y si alguna vez lo sabremos) a Trump para lanzar la actual guerra y por eso ahora no quiere pararla. Pero la situación ha cambiado, Trump es consciente -aunque no tengo idea de que significa ‘ser consciente’ en su mente descompuesta – de que se equivocó y quiere salir del atolladero como sea. No creo que se encuentre ahora tan proclive a escoger los datos y argumentos de Netanyahu o Kuschner frente a los que le proporcionaban los militares y los servicios de inteligencia. Es probable que Israel ceda y espere, no pasivamente, desde luego, sino intentando manipular a Trump tanto cuanto le sea posible, al fin y al cabo, sólo son dos semanas, que ni creo que se agoten porque la probabilidad de acuerdo que vaya más allá de la palabrería es infinitesimal. Mañana seguiré con los objetivos tácticos y estratégicos de USA e Irán.


miércoles, 8 de abril de 2026

 


Grandes líneas del proceso histórico contemporáneo. 11.


La arquitectura de la posguerra para el ‘mundo libre’ fue diseñada e implementada de facto por USA, y siempre priorizando sus intereses. En el interior se trataba de asegurar un nivel de vida digno a los norteamericanos en general, lo que, asociado a la propaganda masiva -o al miedo, como sucedió con el macartismo, la ‘caza de brujas anticomunista’ entre 1950 y 1955-, alejaba toda veleidad subversiva. Asimismo, se respetaba e impulsaba el cuasimonopolio mundial de las industrias armamentistas de USA, reforzando el poder de ese complejo industrial-militar denunciado por Eisenhower. La incipiente desindustrialización se compensaba con el gran desarrollo del sector servicios y, en particular, del financiero. En el exterior se consolidaba el dominio político-militar de USA en su área de influencia, el primer mundo y parte del tercero. Un dominio sostenido por la supremacía militar y la institucionalidad internacional promovida por USA siempre basada en el principio de no unirse a ninguna organización internacional en la que no se tengamos el poder de veto, bien explícito, como en el Consejo de Seguridad de la ONU, bien factual, casos del FMI, el Banco Mundial o la OTAN.

Pero, si bien la supremacía política y militar se ha mantenido hasta ahora, extendiéndose a todo el planeta cuando cayó la URSS, el modelo económico no tardó en mostrar sus fisuras. El problema comenzó con el incremento progresivo de gastos del gobierno USA, derivados, por y lado, de su pretensión de controlar nuevos y antiguos Estados para que no cayeran en las garras del comunismo: Guerras de Corea y Vietnam, y, por otro, de los programas sociales demésticos que acabasen con la pobreza y mejoraran, en general, el nivel de vida; así la Nueva Frontera de Kennedy y la Gran Sociedad de Johnson. USA, pues, gasta mucho y, por otro lado, países como Alemania y otros europeos, y Japón y otros del este asiático, han desarrollado, en buena medida gracias a USA, una potente industria exportadora; la que ha perdido USA, que importa más y exporta menos.  De esta forma su saldo comercial se torna negativo.

A mediados de los 1960s, USA es ya una economía con déficit comercial. Esta habría sido la parte buena del dilema de Triffin, que se vio arriba, para el país cuya moneda es la divisa internacional, ya que salen dólares de USA de modoque los demás países pueden comerciar y acumular valor con ella. La parte mala de la alternativa es que USA se va quedando sin dinero, y tiene, por ello, que emitir moneda, o recuperar la moneda del exterior emitiendo bonos, y, en consecuencia, la deuda aumenta. La emisión de moneda que todo el mundo sabe que, contraviniendo los acuerdos de Bretton Woods, no está respaldada por oro, y una deuda creciente debilitan la confianza en el dólar, el cual tiende a debilitarse y se arriesga a dejar de ser la moneda hegemónica. De finales de los 1960s es esa anécdota de Gaulle amenazando con enviar un buque de guerra francés lleno de dólares a USA y devolverlo a Francia cargado de oro. 

La inflación en USA en 1970 había alcanzado una tasa cercana al 5%, alta per se y, lo peor, subía sin parar, las deudas se acumulaban, y el gobierno se hallaba maniatado -digamos, un poco maniatado- por las directrices de paridad fija dolar/oro de Bretton Woods. Finalmente, Nixon adoptó a mediados de 1971 una medida que, en mi opinión, es una de las más importantes, si no la que más, de la Economía Política: la inconvertibilidad del dólar en oro. Desaparece, entonces, total y definitivamente, algo que siempre había sido una ficción, pero una ficción asumida y actuante, el dinero mercancía. Ya no había un elemento (supuestamente) objetivo. Ahora el dólar, como el resto de las novelas, flotaba, es decir, estaba en manos de la oferta/demanda del mercado, un país muy exportador experimentaba fuertes presiones para elevar el valor, relativo, de su divisa, y uno importador, viceversa. Si un país, por la razón que fuera, no quería devaluar su moneda, tenía que comprarla en los mercados internacionales -más demanda, más precio- pero se quedaba sin divisa extranjera. Y, de nuevo, viceversa. Si a los defícits/superávits comerciales le añadimos los déficits/superávits fiscales, cada vez más frecuentes en la época, la economía dineraria se complicó mucho, contribuyendo al crecimiento del sector financiero, y a la financiarización, que ha caracterizado desde entonces a la economía mundial. 

El tándem Tesoro-FED se sintieron libres para emitir más moneda, y más deuda. Esto habría favorecido la inflación. Sin embargo, Nixon, que no era, precisamente, ningún rojo, trató de frenar el proceso inflacionista imponiendo controles de precios, lo que ahora cualquier socialdemócrata, no hablemos de los liberales, considera una aberración. Debo decir que Nixon también congeló salarios. En cualquier caso, existía una posibilidad de intervencionismo estatal en la economía que no hay ahora. El método funcionó bastante bien, pero creó escasez en algunos productos y, sobre todo, se granjeó la enemistad de los empresarios. O sea, duró poco. Y lo peor estaba por llegar.


 

  • Que Trump se encuentra en una situación desesperada es algo que todos sabemos. Que Trump vive fuera de la realidad, debido a una psicopatología agravada por el hecho de que su círculo, variado y variable, de influencers le hace creer, recurriendo incluso a videos creados por IA, que ese delirio fantasmático es, para él, la realidad ‘real’, también lo sabemos. Sin embargo, pese a que a Trump le gustaría jugar indefinidamente con su pantomima de altibajos, ahora ataco y aniquilo hasta la historia de Persia, ahora concedo una tregua, etc., lo de esta madrugada es lo que los anglosajones llaman ‘tipping point’, un punto de inflexion y, al tiempo, un punto de no retorno.
  • Las negociaciones, de dos semanas (porque algún intervalo había que poner) mediadas por Pakistan se inician bajo un supuesto tácito: Irán, en los términos que el tandem Trump/Netanyahu la emprendieron, ha ganado la guerra. A Trump se le podrá engañar, pero la gente de su administración, si es que hay alguno mínimamente sensato y sobre todo al deep state, el Pentágono, la CIA, etc., saben que USA ha sido derrotada, y, por activa o por pasiva, tienen que tomar las riendas. Otro asunto es Netanyahu, un criminal realista y con buena visión táctica (que no estratégica, pero es que ahí su posición esta condenada por el devenir histórico).
Sigo luego