Este post, y los siguiente, tratan de economía. Más exactamente, de historia económica y de su entrelazamiento con la historia sin adjetivos. Sucede que, sin conocer con alguna claridad una serie de conceptos económicos, es imposible entender nada. Y, dado que no pretendo que éstea sea una exposición sólo al alcance de economistas o personas introducidas en su temática, intentaré explicar las cosas del modo más sencillo, eso sí, con el rigor necesario. No obstante, habré de insertar varias notas explicativas y tendré que hacer bastantes posts para explicar todo esto sin que cada entrada sea un mamotreto.
Si el punto de partida del orden geopolítico establecido por el fin de la IIGM viene dado formalmente por las conferencias de Yalta y Postdam, su equivalente (parcial) en el campo económico es la Conferencia de Bretton Woods de 1944. Pongo entre paréntesis el ‘parcial’ porque las consecuencias de Yalta/Postdam fueron dividir el mundo en dos partes, mientras que las de Bretton Woods afectaron directamente a sólo una parte: el bloque occidental y países asimilados, del Tercer Mundo, esto es, al universo capitalista. En la Conferencia se trató acerca de cómo y qué tipo de capitalismo implementar, de cómo organizar las sociedades capitalistas que salían de la destrucción bélica. Ciertamente, a la reunión asistió también una delegación soviética que participó activamente en los debates, pero su intención principal era llegar a acuerdos sobre los dineros a asignar para la reconstrucción postbélica, del resto, finalmente desdeñó los acuerdos y no se integró ni en el FMI ni en el Banco Mundial. Lógico, puesto que su sistema económico no tenía mucho que ver con las así llamadas sociedades demoliberales de Occidente y sus antiguas colonias o zonas de consolidada influencia, el objeto real de Bretton Woods.
Así, la conferencia diseñó una estructura económica internacional adecuada al mundo capitalista que surgía de la guerra. Por un lado, fundó dos instituciones, que aún perviven con su influencia intacta, el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Banco Mundial, cuya creación en 1945 fue auspiciada por la Conferencia, con el nombre de Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento. Mala traducción del inglés que, además de exhibir un acrónimo mucho más bonito: BIRD, incluía la D de Developement, desarrollo, en lugar de la F de fomento, mucho menos expresiva. El BIRF, luego, BM, era una institución bancaria con un capital inicial pagado proporcionalmente por los países que, en 1945, refrendaron los acuerdos de Bretton Woods y después mediante emisión deuda. Su función fue primeramente financiar con préstamos a los países destruidos por la guerra y, con posterioridad, prestar a largo o medio plazo a tasas de interés por debajo de las del mercado a países en vías de desarrollo básicamente para que éstos emprendieran proyectos de infraestructuras o servicios sociales.
Aunque a veces se confunden o superponen las actividades del Banco Mundial y el FMI, la definición de las funciones de éste fueron nítidas, sostener en términos financieros el nuevo sistema monetario internacional diseñado por la Conferencia. El FMI ayudaría a entonces, con créditos a corto y medio plazo, y casi siempre exigiendo condiciones de política económica -austeridad, ajustes antipopulares- a países con dificultades originadas por el propio sistema: déficits permanentes y abultados de la balanza de pagos, deudas públicas excesivas, déficits fiscales continuados, etc.
Además de estas organizaciones, y en mi opinión con mayor importancia, la Conferencia de Bretton Woods estableció un sistema monetario internacional que ordenase y disciplinara los pagos dinerarios entre todos países y que acabara con el caos de entreguerras, de modo que el comercio entre los distintos países fuera más eficiente. Pero, antes de explicar ese asunto, dedicaré el siguiente post a suministrar unas nociones básicas sobre dinero y patrón oro. Quien lo tenga suficientemente claro, puede saltárselo
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El domingo tuvieron lugar las elecciones autonómicas en Aragón. Por la parte de arriba casí se podían haber predicho con bastante certeza con anterioridad. Más que nada porque ha sido muy similares a lo que mostraron las de Extremadura, algo muy previsible. Resumo en varios puntos los hechos y mis opiniones sobre ellos.
- El PP se mantiene a la baja, con una leve caída. El PSOE no llega a desplomarse, pero casi. Vox sube mucho y se acerca a las dos patitas del bipartidismo.
- La política de Feijoo, forzando a los presidentes de Extremadura y Aragón a adelantar las elecciones (algo que, creo, no querían, al menos el de Aragón) se ha mostrado como una táctica de resultados más que dudosos, casi un tiro en el pie. Y digo táctica porque la visión estratégica del PP no va más alla de ganar las elecciones generales por una mayoría que le permita formar gobierno. Supongo, entonces, que el PP pretendía mostrar por medio de las autonómicas el derrumbe del PSOE y la necesidad del voto útil al PP para no tener que depender de Vox, o, cuando menos, no verse obligado a gobiernos de coalición con ellos. Respecto al primer punto, para este viaje no hacía falta tanta alforja, todos los que no cobramos por ignorarlo sabemos que el PSOE está en caída libre, y que no parece que vaya a revertir. Y, en cuanto al segundo, desastre total, Vox se acerca cada vez más al PP, si ya antes tenían que pactar con él para gobernar, ahora mucho más y con muchas más contrapartidas. Todo el Estado español puede ver la tendencia: el PP se estanca y Vox avanza impetuosamente. No parece que Feijoo y su equipo tengan una gran lucidez política.
- El PP de Feijoo se va a poner cada vez más nervioso porque la distancia con Vox se acorta por momentos. El futuro de Feijoo es más bien negro, sólo podría salvarle, y ya se vería, acceder a la Moncloa lo antes posible, es imperioso que las generales sean lo antes posible, pero no está en su mano parlamentaria adelantarlas. Cuentan con la judicatura, pero va muy despacio, y a Sánchez ya le da todo igual, se trata de aferrarse al cargo a la espera de algún milagro. De aquí a un año, cuando ya se cumpla el ciclo legal de elecciones, pueden pasar muchas cosas, y lo más probable es que no sean muy halagüeñas para el PP. La derecha española tiene dos almas y para el PP, lo más importante, aunque muchos no lo sepan todavía, es su autodefinición histórica; es probable que en las elecciones andaluzas de junio algo se clarifique. Por ahora, el PP, más allá de su verborrea insultante, se halla casi inmovilizado.
- El PSOE, como el muñequito de duracel, cae, y cae, y cae. De nada le ha servido que, a diferencia de Extremadura, la candidata ha sido hasta hace unas pocas semanas ministra, y portavoz, supuestamente más conocida, y, sobre todo fan absoluta de Sánchez. Pedro no puede mirar hacia otro lado y desmarcarse: el fracaso de Alegría es su fracaso. De poco le ha servido su autoproclamación como líder universal de la progresía. Pero bueno, es entretenido ver qué se inventa para aferrarse al despacho monclovita.
- En resumidas cuentas, cada día que pasa y que Sánchez se resiste a convocar elecciones, más cerca estamos de un gobierno paritario PP-Vox. O …
- ¿Qué decir de Vox? Al calor de Trump y la dinámica política europea crece como la espuma y su techo es cada vez más alto. Y son cada vez más fascistas. Por ejemplo, no creo que mucha gente conozca las cabezas de cartel extremeña y aragonesa. Revela que Abascal es cada vez más el gran líder mesiánico y que en el caso de que alguien quisiera hacerle sombra, aunque fuera parcial, se le relegaría y ocultaría. Bien es cierto que Vox no tiene ya ningún dirigente un un poco famoso o que salga de la mediocridad o impresentabilidad más penosas.
- Teniendo en cuenta que sus simpatizantes y votantes se mueven por pasiones negativas muy rudimentarias y que rechazan toda reflexión política, la dirección se mantiene en una ambigüedad controlada, sin mojarse en las complejidades del trio España - Europa - USA trumpiana. Me da la impresión, aunque me faltan muchos datos, que, entre tanto tarugo, el único con una visión política larga, es Buxadé, lo que no debería tranquilizar a nadie. Por ahora, el viento de la historia impulsa las velas de Vox. No tienen qué hacer más que lo que ya hacen. Sacar a Abascal a todo tipo de eventos públicos en que les sea posible. Y esperar, tranquilos, sin asumir riesgos.
No sigo, en el próximo post, sección opinadora, atenderé a la parte menos votada en Aragón, también llamadas, sobre todo por sí mismas, las izquierdas. Y, si consigo no enrollarme demasiado, de eso de la ‘unidad de la izquierda’.
