“… no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino entenderlas”
Baruch Spinoza. Tratado Político
La historia, el proceso histórico, se mueve a muy distintos ritmos, a veces parece que no pasa nada, a veces se embala y las gentes estallan en todo tipo de emociones. En algunos casos provocan miedo al futuro, como si esa aceleración fuese a acabar con todo; en otros (o en los mismos para distintas personas) suscitan expectativas de una revolución inminente en que, para los muchos, todo irá mejor. Pero incluso en los periodos de calma chicha pasan numerosas cosas, aunque apenas se noten. La historia no para y no da puntadas sin hilo.
La irrupción de Trump cual elefante en cacharrería en la política interna de USA y en la geopolítica mundial ha puesto de manifiesto algo que antes era latente, subterráneo, y que ahora, ya convertido en hechos, se nos muestra sin pudor alguno. Y todo ello de una manera acelerada e impetuosa que crea una especie de vértigo en las mentes de los habitantes del primer mundo, donde se pensaba que apenas nada podría cambiar. Estamos ante un nuevo orden mundial; la cuestión es saber si es provisional,una transición hacia otro, (¿cuál?), o ha llegado para quedarse y profundizarse en su crueldad.
Mi intención es iniciar una serie de posts con un mínimo de continuidad, uno o dos semanales, que, primeramente, expliquen cómo hemos llegado hasta aquí, hasta el mundo en que vivimos , y, después, indaguen en qué consiste ese 'aquí' que cada día cambia de apariencia y que no sabemos cuándo se va a detener y constituir algo estable, sea para bien o para mal, si es que se detiene este ritmo infernal. Mi intención es particularizar y analizar políticas (en el interior de los Estados) y geopolíticas (relaciones internacionales entre Estados), así como estructuras económicas y cambios culturales (asimilación a lo nuevo). Y, sobre todo, la interrelación de todas estas instancias de lo social.
Intentaré detectar conceptos o términos que no sean bien conocidos, y explicarlos mediante notas adjuntas, e, igualmente, trataré de evitar el uso de terminología técnica. Por supuesto, cualquier feedback, ya sea añadidos, objeciones o críticas serán bien recibidos. En cada post, haré también, por separado, algún comentario a vuelapluma sobre las novedades, hechos, declaraciones, del momento.
Puesto que a todo hay que ponerle límites y no se trata de empezar con la revolución neolítica, me ha parecido que e lo más adecuado es comenzar a partir del fin de la II Guerra Mundial, con el mundo que salió de ella. En el siguiente post examinaré el periodo comprendido entre 1945 y la década de los 70s, en que es sustituido por uno nuevo, que se iba a configurando en su interior, Otra limitación autoimpuesta es describir solo aquello a lo que por aquella época se llamaba ‘Primer Mundo’ el mundo occidental desarrollado, aunque tangencialmente haya de mencionar al ‘Segundo Mundo’, la URSS y el bloque soviético’ ( también llamado ‘socialismo real’, y el ‘Tercer Mundo’, países a los que se aplicaba el eufemismo ‘países en vías de desarrollo’, es decir países colonizados y, precisamente por ello, pobres.
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Parece que, para Trump y su camarilla fascistoide, apremiar la militarización del país, poniendo a Minneapolis a modo de muestra para que cada cual ponga sus barbas a remojar, le está saliendo mal. Está resultando en lo que él más teme, o, al menos, en lo que más debería temer: multitud de gente que no vive en el odio, la buena gente de USA, por muy procapitalista y moderada que sea, sale a la calle y le dice: no es esto, por ahí vas mal.
En noviembre son las elecciones de medio plazo, se renueva el 100% de la Cámara de Representantes y el 33% del Senado. Es un punto crítico del actual mandato presidencial, en el que se sigue, y se refuerza, la política del gobierno, o se frena e, incluso, se revierte. Poca broma. Supongo que Trump contempla tres panoramas aceptables (para él). El primero es crear un estado de conmoción y temor en USA, presentar ese terror como el efecto de las acciones de 'narcoterroristas demócratas de extrema izquierda', o así, y autopostularse como el único americano que puede poner fin al caos, de modo que esa sensación de 'necesitamos mano dura, y la tenemos en la Casa Blanca' sea asumida por la mayoría de votantes y los republicanos gane las mid-terms.
La segunda opción es lograr ese mismo caos, pero sin que sus pretensiones de salvador calen en la mayoría. En tal caso, decreta estado de emergencia y pospone sine die las elecciones. El tercer supuesto es que hay elecciones, y Trump sufre una severa derrota, con un Congreso claramente demócrata (o, en general, antiTrump); entonces, denuncia pucherazo electoral e ignora los resultados. Las dos últimas hipótesis conducirían, creo, a algo así como un conato de guerra civil, que creo que cortaría de cuajo el ejército. Lo que no tengo claro es cómo y en qué dirección.
Respecto al primer caso, me parece bastante improbable un éxito electoral conseguido mediante traumas a la población local en medio del desapego creciente frente a USA del resto de la población mundial. Hasta ahora todo lo que ha hecho Trump está muy mal medido (supongo que es porque considera que tiene el poder de un dios, como Calígula o Nerón; es un paranoico al que su entorno lameculos oculta la realidad). Tan mal medido que casi siempre lo que ha hecho se ha vuelto en su contra y ha tenido que echarse atrás, sean aranceles, sea Groenlandia o sea ICE. O, sea Minneapolis, donde Trump se ha visto obligado a tomar una decisión que a nosotros nos parecera leve, pero que para Trump debe ser terrible, quitar al nazi Bovino y poner al fascista Homan, el zar de la fronter, más 'moderado', y, de paso, calmar un poco a los desatados matones del ICE.
De hecho, en USA se le conoce como TACO (Trump Always Chicken Out, o sea Trump siempre se acojona ... y retrocede lo hecho o no cumple lo anunciado). Pero Trump no tiene otra opción (TINA, que decía la otra) que seguir acercándose hacia la meta: el Estado autoritario, semidictatorial, y el predominio socioeconómico absoluto de la alianza entre techbros (Thiel, Musk, Altman y demás tecnólatras), corporaciones armamentistas y energéticas y Wall Street.
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