En este recorrido por la estructura, y dinámica geopolítica-económica desde la IIGM, no voy a tener prisa alguna. Iré, tranquilamente, poco a poco. Así, en el post anterior anuncié que en éste hablaría de dinerol y de patrón monetario. No pretendo ser exhaustivo, pero menos aún dejar conceptos colgados, aunque tenga que explayarme más de lo previsto. Por ello, esta entrada se circunscribirá a la noción de dinero.
Dinero.
El dinero es una función social, es decir, un modo de funcionamiento social normalizado, necesario para las conservación de gran parte de las sociedades pasadas y presentes. de la sociedad orientado a su conservación. Consiste, básicamente, en un conjunto de reglas a seguir por las personas que incluyen un determinado manejo de unas cosas determinadas. A esas cosas las voy a llamar moneda. NOTA. La función general del dinero incluye dos subfunciones.
La primera (sub)función es mediar en el intercambio de bienes, a los que llamaré mercancías, en tantoque se producen precisamente para ser intercambiadas. El origen del intercambio mercantil se halla la división del trabajo, el hecho que unos producen unas cosas, bienes, servicios, y desean otras, de modo que cada uno cambia, directa o indirectamente, lo que produce y lo que desea. Simplificando al máximo, pensemos un entorno en el que Carmen produce, y vende, relojes, Luis, tomates y Rosa, pianos. No voy a entrar en el espinosísimo asunto del valor, si es conferido a cada mercancía por el trabajo humano, por la preferencia marginal o por lo que sea. Es decir, que estamos en una sociedad que ya ha establecido en un momento dado unos valores de cambio, una relación de intercambio entre las distintas mercancías- de tal modo que el valor de un piano son 10 relojes y 1.000 Kg de tomates. Entonces, si Carmen quiere tomates, y Luis, relojes, intercamban una mercancía por otra, hacen un trueque, de modo que Carmen obtiene tomates, 'pagándolos' con relojes, y Luis, relojes, y los 'paga' con tomates. Pero, supongamos que Carmen quiere tomates, y Luis, pianos,;tenemos un problema, ya no es posible el intercambio directo, a lo sumo, si Rosa desea relojes, quizá podría pagar a Carmen con pianos y está emplearlos para intercambiar con Luis. Un follón total que conduce al caos absoluto en el caso, real, de existencia de miles de mercancías distintas. No sólo eso, aparece otro problema añadido, que, aunque Carmen quisiera tomates, por ejemplo, 10 Kg., y Luis aceptara relojes, debería darle a Carmen la centésima parte de un reloj. Complicado.
Por ello, por ambas consideraciones, y para ello, una vez que el trueque se torna insuficiente a partir de un determinado nivel de desarrollo y de especializaciones en la producción, surge el dinero. A diferencia de las mercancías, las monedas no tienen en sí un valor, sino que representan a todas las mercancías de ese valor, de modo que, de hecho, sí tienen un valor, pero se trata de un valor abstracto, una convención social que les sirve para comprar cualquier mercancía con ese mimo valor, ahora real, concreto.
Entonces, Carmen, Luis y Rosa ya no intercambian mercancías, sino que venden su mercancía por dinero, y con ese dinero adquieren, compran, cualquier mercancía distinta de la suya, claro. Además, a diferencia de las pianos de Rosa, caros y muy pesados, y los relojes de Luis, muy caros, el dinero se soporta por una moneda ligera y de poco volumen, que puede llevarse en el bolsillo.
La otra subfunción es la de reserva de valor, atesorar cosas con un valor determinado durante un tiempo para emplearlas más adelante. También para ello el dinero bajo la forma de moneda es, al menos en la práctica, indispensable. E, igual que para intercambiar, para ahorrar, las monedas han de ser livianas, pequeñas y con capacidad para representar -el valor nominal que lleva grabado o escrito- un valor muy alto, una moneda metálica de dos euros l, un billete de 100 €, etc. Que quepa bien en una caja fuerte o bajo el colchón.
Se suele hablar también de una tercera función del dinero. Una función abstracta, que no implica ninguna materialidad. Es la de unidad de cuenta: el valor (de cambio) de cada cosa, aunque repose en ella, se mide por su valor en unidades de dinero. El valor (de cambio) de la mercancías a es el doble de el de la b porque a cuesta 100 € y b, 50.
En las teorías económicas clásicas, el dinero procedía de la necesidad de intercambio de un mercado espontáneo, un imperativo meramente económico. Otras teorías, minoritarias, sostienen que es el Estado, o sea lo político quien crea el dinero y organiza el mercado .En este texto, no entró en esa controversia histórica y antropológica, un asunto de huevos y de gallinas. En mi opinión y por lo que sé, nunca ha habido un mercado con algún nivel de desarrollo en el que no exista un poder público sobre la sociedad, es decir, un Estado. Entre el Estado y el Mercado, entre lo político y lo económico siempre ha existido una firme imbricación. Y ahora más que nunca. De hecho, lo que en la actuaslidad se llama Economía nació con el nombre de Economía Política, y sólo por motivos ideológicos los economistas neoclásicos lde finales del XIX le quitaron lo de ‘Política’: se trataba de excluir al humano, ese animal político lleno de prejuicios e intereses, y sustituirlo por la omnisciente ‘Mano Invisible’ del Mercado, que fuese quien fijara precios y organizara la economía de manera óptima.
NOTA.
Tenemos aquí encuentra un problema de ambigüedad semántica, porque muchas veces el término ‘moneda’ refiere una pieza circular plana de metal barato -'le dio unas monedas al mendigo'- como al dinero de un país emisor en abstracto -'la moneda de USA es el dóla'r , o 'está en marcha una expansión monetaria'. El contexto explicita con claridad cada uso. El que asumiré por defecto es el que se adapta a la definición anterior de dienero: la moneda , la cosa que la función-dinero maneja, asuma la forma de moneda metálica, papel moneda o un apunte en una cuenta del Banco Central o un banco comercial. O sea, el dinero es una moneda, en cualquiera de sus materializaciones, más un conjunto de reglas que dictan como emplearlo.
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Elecciones en Aragon II
Vista por encima la parte superior, la de los más votados en los resultados autonómicos de Aragón, me toca examinar brevemente los de la parte baja del panel. Aquí encontramos, básicamente, lo que suele llamarse izquierda a la izquierda del PSOE, es decir, que hablaré un poco de la izquierda, como partidos y como espacio político.
Antes, un apunte sobre la única opción significativa que no está en este grupito de izquierda. Me refiero a Se Acabó La Fiesta (SALF), que ha estado a punto de conseguir un diputado y que ha sumado ¡tres veces más electores que Podemos! Reconozco que esta gente me deja perplejo, que sobrepasa mi capacidad de comprensión. Un partido más cuñado que los supercuñados de Vox, quienes, por lo menos tienen una base franquista, es decir, un componente político-ideológico. Pero, ¿estos?, puro odio, sin ideología alguna dirigidos por un tipo siniestro, feo física y moralmente, un partido sin ningún tipo de estructura y con dirigentes desconocidos y, con frecuencia, corruptos. Uno puede entender y hasta eh respetar a partidos como los falangistas, con una ideología muy definida, que consideran que Vox son unos traidores y unos oportunistas subordinados su última instancia al R78. De SALF sólo se me ocurre que sean conspiranoicos patológicos, que piensen que la Tierra es plana y que el cambio climático es una patraña urdida por Zapatero para dominar el mundo. En todo caso, para los malmenoristas inveterados, bienvenido sea: quitan votos a Vox, que, sin ellos, se acercaría muy peligrosamente al PSOE.
Vamos a la izquierda. Por orden de importancia cuantitativa, empezamos con el CHA. Han doblado sus votos y diputados y es justo considerar sus resultados como todo como un éxito. No es difícil a la vista de las cifras de estas y de pasadas elecciones inferir que gran parte del de su éxito es debida a que han logrado el desplazamiento de votantes de Podemos, IU-Sumar y el mismo PSOE. Si bien no todos al mismo nivel. El PSOE sólo les ha cedido una pequeña parte de sus votantes, de IU-Sumar, apenas nadie Podemos, casi 75% de los votos del 2023 ; es decir, el CHA se ha alimentado de Podemos.
Ninguna novedad en lo que concierne a IU (me olvido de Sumar que, en Aragón, y en el resto del Estado, es un fantasma más bien grotesco; un Sumar que no suma nada a IU). No se inmuta, hemos visto. IU es lo que queda, aquí y en el Estado español con excepción de Cataluña y, si acaso, del País Valenciano, del PCE con la ya innecesaria marca IU, personas, me temo, en general bastante mayores y sin relevo generacional. Nostágicos, por mucho que cada cuarto de hora anuncian un ‘nueva izquierda, de una visión desfasada de un mundo totalmente diferente al que ellos viven. Digamos que se halla en estado de extinción natural.
La cuestión es, entonces, por qué el 50% de la gente que todavía votaba a Podemos ha dejador de hacerlo y por qué ahora la mayoría -las estadísticas del 2023 y actuales son elocuentes- lo hace al CHA. Se puede echar mano del argumentario que plantea que en las elecciones a la Comunidad tiene más peso un partido local, como CHA, y en las generales un Podemos de alcance estatal. Puede tener algo de razón, pero además de autocomplaciente (para Podemos), sustituye de manera estéril un análisis político serio. En mi opinión, mucha gente está tirando la toalla en lo que se refiere, ya no a cambiar el mundo, ni siquiera a cambiar España, en la dirección quje desearía. Tenemos, entonces, una formación como CHA, honesta y bien dirigida, que , si por un lado es de izquierda a lo Sumar, moderadita y progre, adopta un regionalismo que lo lleva a hacer hincapié en la política local, donde puede ser eficiente. A nivel estatal lo es tanto como Podemos, o sea, nada. Por ello, aporta un diferencial respecto a las de Belarra y Montero. Aunque desconozco Aragón, estoy seguro que habrá reivindicaciones y agresiones a nivel municipal, provincial e incluso comunitario a las que un partido como CHA, con una buena implantación territorial y desde propuestas progresistas, puede abanderar y, a veces, ganar. Obsérvese que no se trata de una posición malminorista del elector, sino de una que dice: “soy consciente de que, vote lo que vote, va a continuar la monarquía, se va a fortalecer la oligarquía y los aparatos de dominación, pero, a lo mejor, puedo contribuir a que no se tale el bosque de al lado, o que mi parlamento regional no añada más reacción a la reacción que llega del Estado Central”. Una microguerra de posiciones; lo importante es no engañarse.
A bote pronto, dos conclusiones sobre estos últimos párrafos:
- En el campo de la izquierda, y dentro de unos límites que no amenacen a los grandes poderes, ni estatales ni territoriales, formaciones del tipo de CHA tienen un buen futuro, y no sólo, aunque, sobre todo, en las elecciones locales y autonómicas; también en las nacionales. No estoy hablando de partidos independentistas, que operan en otro ámbito (excepto, quizá, el BNG que se mueve a caballo de lo nacionalista y lo regionalista). Veremos que pasa con Más Madrid, que es, también, un caso ambivalente.
- Podemos presenta un futuro muy negro. Su pasado en el gobierno de Sanchez le pasa una factura muy alta, y, paradójicamente, al mismo tiempo su línea política real, si uno no se deja impresionar por su verborrea izquierdista, es conseguir unos números en las Cortes que le permitan volver de nuevo a un gobierno ‘de coalición’ a la vera del PSOE. Poco atractivo para una población cada vez más exhausta por todo lo que la rodea.
Sobre la unidad de la izquierda’ y todo eso, esperaré a ver que se cuentan, Sumar por un lado y Rufián, que tienen sendos actos ‘aclaradores’ la semana que viene. En todo caso, llevo tiempo afirmando, ante los improperios y acusaciones de buenos amigos, que, si eres partidario por sistema del mal menor, debes votar al PSOE.
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