jueves, 9 de abril de 2026

 

  • Por lo que se ve la tregua entre USA e Irán, ha nacido muerta o muy moribunda. Desde el principio, era obvio que los puntos de partida reales de una y otra parte estaban muy alejadas, si bien, lo cierto es que fue USA quien aceptó el punto de partida de Irán, plasmado en esos diez puntos hechos públicos por el mediador, Pakistán. Creo que Irán estaba dispuesta a ser flexible, sólo moderadamente dada la evolución de la guerra, y que USA básicamente iba a intentar salir del enredo exigiendo al menos una declaración de Irán respecto a su desnuclearización y su renuncia a conseguir un arsenal nuclear. Un elemento significativo es que las negociaciones las iba a dirigir, supongo, que para eso es vicepresidente, Vance, aunque también participarían Witkoff y Kuschner, digo yo que en representación de Israel. Una muy complicada negociación, de la que, sin embargo, no puede descartarse un acuerdo que tenga alguna eficiencia. Eso, si el conflicto sólo tuviera dos protagonistas USA e Irán.
  • La defunción prematura del alto el fuego tiene un nombre: el Israel de Netanyahu, aunque, visto lo visto, me temo que, en lo esencial, no hay otro Israel: el problema no es ya quien manda, es el propio Estado sionista. Netanyahu afirma que nadie los consultó para suspender las hostilidades, cierto, y que, no obstante, Israel aceptó parar los ataques contra Irán, también cierto. Su siguiente afirmación, que, de momento, hace también suya Washington, es que el acuerdo de tregua no incluía detener el bombardeo y la invasión de Líbano. Ambos mienten. El primer punto de los 10 dice: “Cese total de cualquier agresión contra Irán y los grupos de resistencia aliados”. El noveno: “Extensión del principio de no agresión a todos los actores que hayan agredido a los grupos de resistencia”. Es decir. El brutal bombardeo de Israel sobre el sur del Líbano y Beirut, con ¡160! Misiles y cientos de muertos, convierte el acuerdo en papel mojado. Irán, plenamente consciente de ello, golpea donde más le duele a USA, manteniendo cerrado el estrecho de Ormuz.
  • Matizo lo que afirmé en el post anterior, cuando el TACO Trump aceptó el alto el fuego: "Irán ha ganado la guerra". Fui demasiado impresionista, a lo sumo debí señalar que Irán estaba ganando la guerra. Un análisis mínimamente riguroso exige hablar de tácticas y estrategias, o de batallas, campañas o guerras, flexibilizando los conceptos y siempre relacionándolos e insertándolos en lo político. Era totalmente previsible que Israel no se iba a limitar a criticar el acuerdo, sino que iba a sabotearlo; que es lo que ha hecho, con su escalada contra Hezbolah, en la (sub) guerra del Líbano, que ahora quiere convertir en guerra sin prefijo, separándola de la de Irán, para anexionarse definitivamente parte de ese país. 
  • Veamos esos conceptos de guerra, estrategia, etc., aplicados a Israel. Su estrategia última, su sentido como Estado, es la del sionismo histórico, asentarse en el territorio palestino, arrebatando las tierras, la tierra, de quienes llevaban muchos siglos allí, y librarse de ellos mediante una sistemática limpieza étnica. A esta estrategia se ha añadido cada vez con menor ocultación una expansión territorial, cuya culminación sería el Gran Israel, un Estado étnico judío, racista y supremacista, como el actual, pero mucho más extenso. Un estado que, sobre la base de la superioridad homicida de sus FDI, poseería un territorio ‘nacional’ (eso es lo que dicen que dice la Biblia del 'pueblo judío') desde el Nilo al Éufrates, un Estado que abarcase Líbano, Siria, Jordania y parte de Irak. Una expansión violenta acompañada de matanzas masivas y grandes deportaciones a territorios aislados y controlados, tipo bantustán; o sea, campos de encierro y, ocasionalmente, campos de exterminio. En esa visión estratégica maximalista, Israel sería el hegemón de todo Oriente medio; Irán e Irak, convertidos en Estados fallidos, con una economía desarbolada, en manos de facciones en constante disputa, mientras que Arabia saudita y los países del Golfo Pérsico, se mantendrían subordinados políticamente a Israel, una especie de semicolonias o Estados tributarios de Israel, sin autonomía geoestratégica alguna.
  • El Estado sionista actual tiene una visión estratégica de carácter teológico, que sólo puede cumplirse con una Guerra en la que ellos son el Bien y el Islám, el Mal. Desde los años 20 del siglo pasado y, principalmente, desde que se constituyó como Estado en 1948, Israel ha estado en guerra permanentemente y así seguirá hasta que desparezca o consiga su objetivo bíblico, el Gran Israel. No se trata de una camarilla demente fanatizada, ni de un psicópata asesino, Netanyahu, es toda una sociedad militarizada e imbuida de su misión divina. Piénsese que la reciente agresión bélica a Irán contó con la aprobación de cerca del 90% de la población judía de Israel. Para Israel, la guerra es existencial, y cada campaña de esa guerra, sean las guerras del 48, la de los Seis Días, la del Yom Kippur, la que se libra diariamente en cada intifada, la destrucción de Gaza, la aniquilación progresiva de la población de Cisjordania, la destrucción de Hezbolah, con Líbano incluido, etc., todos esos eventos son episodios de ese continuum bélico. Creo que es Mersheimer quien dice que la israelita es una sociedad adicta a la guerra.
  • Para Israel, todo lo que se asemeje a paz, aunque sea bajo la forma de tregua o alto el fuego. es rechazable. Recuérdese que tuvo que ser Trump, con su pintoresco Plan de Paz para Gaza, que reflejaba de hecho una rendición de Hamás, quien impuso a Netanyahu el fin de la masacre cotidiana en Gaza (ahora continúa, pero con menos víctimas palestinas y el conflicto ignorado por los media). Los sionistas aceptaron a regañadientes, al igual que lo hicieron el verano pasado con el fin de la llamada guerra de los 12 días con Irán. Poco después, el complejo sionista norteamericano-israelí, en parte, forzó y, en parte, engañó (no sé en qué proporción y si alguna vez lo sabremos) a Trump para lanzar la actual guerra y por eso ahora no quiere pararla. Pero la situación ha cambiado, Trump es consciente -aunque no tengo idea de que significa ‘ser consciente’ en su mente descompuesta – de que se equivocó y quiere salir del atolladero como sea. No creo que se encuentre ahora tan proclive a escoger los datos y argumentos de Netanyahu o Kuschner frente a los que le proporcionaban los militares y los servicios de inteligencia. Es probable que Israel ceda y espere, no pasivamente, desde luego, sino intentando manipular a Trump tanto cuanto le sea posible, al fin y al cabo, sólo son dos semanas, que ni creo que se agoten porque la probabilidad de acuerdo que vaya más allá de la palabrería es infinitesimal. Mañana seguiré con los objetivos tácticos y estratégicos de USA e Irán.


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