- Debo reconocer que me siento bastante confuso. No son muchas la
veces que esa diferencia, tan cara a la epistemología, entre explicar y
entender se me hace patente con nitidez. Puedo explicar algo -bien o mal, eso aquí da
igual- sin entenderlo. Es lo que me sucede ahora con Trump y su entorno, y
el entorno del entorno, hasta llegar a las élites. Digo, refiriéndome a dos
momentos fundamentales del gobierno de Trump: los aranceles y la guerra de Irán
son dos estupideces monumentales que califican a Trump como un estúpido
absoluto y a su camarilla bien de imbecilidad, o de absoluta ignorancia en el
caso de los economistas, bien de adulación enfermiza. O una mezcla de ambas,
con diversas ponderaciones. Por ejemplo, creo que Vance o Rubio, son,
básicamente, unos aduladores, mientras que Hegseth es un 50% de una cosa y un 50% de la
otra, resultado de su condición de infinitamente imbécil e infinitamente
adulador. Bessent, secretario del Tesoro, un 33% estúpido, un 33% ignorante y
un 33% pelota. Y así sucesivamente.
- Todas estas aseveraciones son el fruto de un análisis racional,
y, sin embargo, no comprendo cómo pueden estar así las cosas. ‘No me cabe en la
cabeza’ es una expresión idiomática (con un sentido figurado usual en el
lenguaje ordinario) que describe muy bien esa sensación, emocional, sin dejar de
ser racional. ¿Cómo es posible que estén donde están esa galería de frikis? La conclusión
sobre mi zozobra es que no es sino pura ideología, plena de prejuicios y emociones de las que nunca
podré desprenderme, porque son mi conciencia, mi autoconciencia y mi exoconciencia.
Y esto vale para cada quisque.
- Por poner un ejemplo, me cuesta un gran esfuerzo cognitivo
aceptar que las informaciones del New York Times, o del Guardian, o de le Monde
o del País son tan carentes de credibilidad, si no más, que el Ettela’t o el
Hamshahri, prensa iraní oficialista. Y, sin embargo, leo las
declaraciones del ministro de Asuntos exteriores iraní junto a las de Rubio (de
Trump y Hegseth, ni hablo), las primeras me parecen infinitamente más sensatas
Pero me cuesta superar el etnocentrismo y esa profunda y desagradable
percepción de quiénes debieran ser los míos y quienes los otros; el mundo
geográfico-histórico al que pertenezco como un fatum.
- Más. He escuchado, brevemente, al CEO de J. P. Morgan, Jamie
Dimon, uno de los mal altos ejecutivos del mundo, en una entrevista en la FOX. Exhibe, exactamente, el mismo nivel analítico y comunicativo que Trump. Habla de
los buenos y los malos, los suyos son los buenos, Irán es malo, y como es malo
es una amenaza, aunque no tengan armas nucleares, si no es ahora, ya las
tendrán, porque es malo yla guerra de Irán está bien porque mata a los malos
(ni se contempla perderla) y los iraníes son gente mala porque asesinan a los
norteamericanos (que son buenos, mejor, que son los buenos) desde hace 47 años,
sobre todo el 7 de octubre, que asesinaron a varios estadounidenses. Todo esto
es literal. Un niño de ocho años se sentiría avergonzado. De nuevo, el dilema,
esta vez con superejecutivos en lugar de políticos. profesionales: o son retrasados
mentales o su cinismo es estratosférico, en lo que dicen y en cómo lo dicen. En
ningún cuerno del dilema puede augurarse nada bueno para los de abajo.
- Anteayer el New York Times, el faro del periodismo demoliberal,
el más prestigiado periódico mundial, publico un reportaje en el que se hacía
un juego de palabras en torno a la eventualidad de que USA abandonase la OTAN,
decía el Título “¿Una Organización del Tratado de Norteamérica sin
Norteamérica? Y es que, para el yanqui progre cultifilisteo, NATO es el
acrónimo de North America Treaty Organisation’, lo de ‘North Atlantic Treaty
Organisation’ debe ser cosa de europeos. Y si eso lo hace el New York Times,
¿qué no hará el New York Post? Pasados los tiempos heroicos, y idealizadores y muy falsos, de la prensa al estilo de ‘ El hombre que mató a Liberty Balance’. El periodista justo,
comprometido con los hechos, némesis y desenmascarador de los grandes poderes,; bonito si el papel de los grandes media, occidentales u orientales, es manufacturar
consenso, que diría Chomsky.
- Más hechos. Hace dos o tres días un F-15 norteamericano fue abatido por
los iraníes. Llevaba dos militares, a uno de los cuales los salvaron casi inmediatamente fue r fuerzas
del propio ejército yanqui. El otro se creía que no murió y que estaría ocultándose en
territorio iraní. Un par de días después, Trump afirma en su red social particular que éste ha
sido también rescatado; los iraníes, al menos el domingo 5 a las 10:00 lo
niegan. Entro en las cartas de lectores de la noticia en la Vanguardia. Unos tienen una opiniones sobrela guerra de Irán y otros la contraria. Todos creen a Trump y, en
consecuencia, consideran de manera tácita que los portavoces de la república de
Irán mienten. De nuevo, se devela que todos los que nos hemos socializado en la cultura
occidental capitalista tenemos incrustado un etnocentrismo supremacista en lo
más profundo de nuestra personalidad. Los que viven del sistema, los ingenuos,
los que por sus circunstancias personales están imbuidos de la ideología
dominante, hablarán en simplicísimos términos del bien, lo propio, y
del mal, lo otro, de lo humano y lo no-humano (o menos-humano), pero, incluso
quienes tenemos una cultura crítica empleamos, sí, un lenguaje más sofisticado -a no
ser que deseemos manipular a la ‘gente sencilla’-, pero ahí está ese conato que
nos lleva a creer a Trump, un embustero patológico, además de criminal de
guerra, y no a los portavoces iraníes, esos personajes siniestros (lo unheimlich, lo no familiar, que diría Freud).
- Tampoco faltan los conspiranoicos y los maquiavélicos que, en
este caso se presentan unificados. Son aquellos que piensan que Trump, bajo su
apariencia de orate, es un tipo superinteligente, con una capacidad de
análisis estratégico prodigiosa, que se hace el tonto, o bien, si es tonto pero quienes lo
manejan poseen esa omnisciencia que permitirá conservar sine día la hegemonía
de USA en el tablero geopolítico. Si a USA le salen bien las cosas -algo
posible, la fuerza bruta a veces se impone, sin que otras fuerzas más sutiles y
potenciales actúen- resaltarán su clarividencia, en caso contrario, callarán y
a otra cosa. Igual que hacen los media; no sé quién aprendió de quién.
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