viernes, 6 de marzo de 2026

 


Grandes lineas del proceso histórico contemporáneo. 7


La IIGM había creado un nuevo hegemon del mundo capitalista occidental que sustituía a la Gran Bretaña anterior a la IGM -el periodo de entreguerras ya se ha visto que fue caótico, se limitó a preparar el reemplazo de la gran potencia imperial sin llegar a consumarlo-, mientras que simultáneamente se consolidaba un segundo hegemon, la URSS, en el llamado bloque socialista. Era tarea de las dos grandes potencias organizar geopolíticamente el planeta y, en la capitalista, de USA establecer la estructura económica (dejaré a un lado la parte socialista que, se disolvió aún más rápidamente de lo que se formó).

He hablado de Yalta, Postdam y el reparto del mundo en dos áreas de influencia, cada una de ellas con su gran potencia, y sus potencias intermedias, todavíacolonizadoras de los países, estructuralmente, pobres. Resultó que, más pronto que tarde, en los años 1947-49, esas dos grandes potencias, y su parte correspondiente de mundo, se hallaban enfrentadas en un conflicto antagónico, la Guerra Fría, que no llegó a más por la capacidad disuasoria del poder nuclear de que ambos disponían. Se abría, entones, una nueva era geostratégica en la que la política y la economía se fundían. 

Y, breve excurso, hay que girar la mirada hacia el elefante en la habitación: la Economía es una abstracción académica, como lo es la Política. Solo existen las sociedades en las que puede distinguirse, repito, sólo en una fase del análisis, lo político de lo económico; aspectos siempre tan interrelacionados que hacen de esa distinción solo un momento de la teoría social. Tanto es así que la disciplina que comenzó estudiando esas actividades y relaciones fue llamada por los economistas clásicos, Smith, Ricardo, el propio Marx, 'Economía Política', y sólo al surgir la economía neoclásica, a finales del XIX, se quitó lo de 'política’, en medio del positivismo de la época y las pretensiones de unos ya prestigiados economistas, Marshall et al, que identificaban economía y capitalismo, de que su disciplina fuera considerada una ciencia objetiva, natural, nada que ver con los vicisitudes y mutaciones de la política. 

Y economía política fue lo que hizo USA, logrando que la política -su poder sobre medio mundo- consolidara una economía que, a su vez, sostenía la dominación política, y eludía los inconvenientes generados por la política económica de Bretton Woods que, a su vez, era consecuencia de esa dominación. La Guerra Fría exigía una diaposición en red con un punto central  y dominante que fortaleciese las potencias intermedias del área capitalista y los paises netamente subalterno. Y al mismo tiempo, superar las contradicciones que suponía poner en marcha el mandato de la Conferencia de Bretton Woods. 

 Las medidas que adoptaron tanto la administración demócrata de Truman, como la republicana de Eisenhower fueron muy lúcidas … mientras pudieron mantenerse.  En primer lugar, el tan reiterado superávit comercial de USA. Con la ingente cantidad de dólares que recibía del resto del mundo, USA emprendió el Plan Marshall (nada qué ver con el economista de arriba, aquel se llamaba Alfred y éste, George, el de los taanques). En líneas generales, este plan fue adoptado por USA para permitir la recuperación económica de Europa, principal perjudicada por la devastación de la Guerra, con fuertes subvenciones En principio, Alemania quedo descartada, y, de hecho, durante algún tiempo, ya con la guerra próxima a concluir, se asumió el Plan Morguenthau que contemplaba desindustrializar por completo Alemania, dejarla convertida en un territorio agrícola para impedir definitivamente un nuevo rearme germano que propiciara la IIIGM. USA estaba muy escaldada de su ‘generosidad’ posterior a IGM. 

No voy a detallar las polémicas que desató ese plan, así como otros designios alternativos para la futura Alemania. El factor que determino finalmente el Plan Marshall fue el inicio de la Guerra Fría, a lo que se puede añadir la actitud prepotente, ya citada, de Gran Bretaña. El Plan Marshall no sólo incluyó a Alemania, sino que USA la insertó con un papel fundamental en el diseño del nuevo orden internacional capitalista enfrentado al soviético. Ese nuevo orden estaba presidido, claro, por USA que, en el ámbito político-militar, creó la OTAN  NOTA.y en económico asumió la preponderancia que le otorgó Bretton Woods. Este orden le sirvió a USA, entre otras cosas, para soslayar el dilema de Triffin arriba descrito. La arquitectura construida consistió en hacer de Alemania, y poco después, de Japón los lugartenientes económicos de USA.

Aunque nunca se explicitó, esa decisión levantó esquirlas, sobre todo la idea de convertir Alemania, de nuevo, en el gran gigante industrial de Europa, su ‘locomotora’, irritó profundamente a Francia y Gran Bretaña, que se vieron obligados a tragar. Quien manda, manda. No se trataba de ningún capricho de los yanquis, todo lo contrario. En Alemania y en Japón se daban dos condiciones únicas que los hacían muy apetitosos para la ‘Pax Americana’. En primer lugar, eran las dos grandes potencias derrotadas, por lo que USA tenía un control casi absoluto sobre ellas, incluso después de finalizar su ocupación y constituirse en Estados ‘independientes -Alemania en 1949 y Japón en 1952-. Y, aunque, sobre todo en el caso alemán, la guerra la hubiera destruido en buena parte, ambas poseían una infraestructura industrial, y, especialmente, una fuerza de trabajo muy cualificada y disciplinada, ingenieros y científicos en condiciones de dominar las nuevas tecnologías que había propiciado la investigación bélica. Se puede decir que antes de lla IIGM, USA, Alemania y Japón eran las tres grandes potencias industriales. Y así iba a ser hasta finales del siglo XX (no incluyo al bloque socialista, aunque, creo, podría hacerlo). 

Se planteaba, pues, una disposición en uve de tres potencias productivas con USA en el vértice y Japón y Alemania en los extremos. Alemania proveería a Europa y Japón al mercado del Pacífico Este y, especialmente, a China (aunque esta parte del plan fracasó, por la victoria de Mao y la constitución en 1949 de la República Popular China, y la Guerra de Corea en 1950, que alejó durante años a China de USA, hasta que llegó Nixon y su ‘diplomacia del ping pong’). USA decidiría lo que se producía en esos tres polos priorizando siempre sus intereses.

NOTA.

 La OTAN, además de ser un anagrama de NOTA- se creó con unas características muy claras. USA les decía a sus miembros (más o menos lo que la URSS a los del Pacto de Varsovia, en 1955): vosotrs dedicaos sobre todo a recomponer vuestra economía, que nosotros, con nuesta US Army y nuestro poder nuclear nos encargamos de protegeros de posibles agresiones soviéticas. A cambio de que nos deis carta libre en el las decisiones slolbre el orden político internacional, y que vuestros ejércitos queden suordinados al nuestro.  Como en él es habitual, Trump ha hecho añicos ese pacto fáctico no escrito. Tiene razón cuando dice que USA, tanto en el plano militar como en el económico, ha sostenido a la OTAN muy por encima de lo que le correspondía en términos de PIB o poblacion. Pero, ¡es que de eso se trataba! Lo que sucede es que Trump ha visto, con su brutalidad habitual, lo que otros no veían (o no quería ver, que diría Carney), que Europa, la UE, los grandes países ya son meros lacayos de USA, que USA ya no necesita protegerlos para poder seguir ejerciendo el poder sobre ellos, y que si quieren protección --véase el caso de Ucrania-  que la cubran únicamente ellos potenciando sus ejércitos (con armamento comprado a USA).  Y, ya puestos, que paguen más a la OTAN, ese 5% del PIB.         
        

                            *************************************


Salto los asteríscos y enlazo el estudio histórico de arriba con la sangrienta actualidad. 
Declaraciones de Mark Rutte, secretario general de la OTAN, hace unas horas:" La OTAN está ahí para protegernos colectivamente contra cualquier adversario, ya sea Rusia o cualquier otro, o el terrorismo. Pero también es una plataforma para que Estados Unidos proyecte su poder en el escenario mundial". Todo vale para adular a Trump; hasta la verdad, 

Toca escribir sobre la guerra de Irán. Se ha hablado tanto de ella que parece que está todo dicho, y no quiero repetir lo ya opinado. No obstante, me adhiero a algún análisis, siempre situándolo en mi visión del periodo histórico.

Como se le escapó hace unos días a Marco Rubio, la decisión de atacar a Irán fue tomada por Israel y USA se vio obligada a participar en el ataque. No debe sorprender a nadie este hecho, por una razón muy sencilla, Israel sabe lo que hace y USA, no.

Israel es cada vez más, una vez superadas las fantasías socialdemócratas (y no por ello menos colonialistas) de sus primeros años de predominio del partido laborista, un estado fundamentalista para el que la Biblia es su constitución. Hoy por hoy, donde la hegemonía cultural la produce el Likud de Netanyahu en coalición con partidos clericales de extrema derecha, la apuesta estratégica es consolidar el Estado étnico judío y extenderlo a sus límites bíblicos: el gran Israel. Que viene a ser como la clásica consigna palestina, ‘desde el rio hasta el mar’, con la diferencia de que aquí el rio no es el Jordán, es el Éufrates.

Aceptando esto, la posición de Israel es coherente. Sabiéndose el ejército más poderoso, con diferencia, del Oriente Medio y Próximonada,, y consciente de que tiene agarrado a USA por el AIPAC (lobby sionista en USA, financiador del 80% de los políticos americanos), quiere plasmar esa supremacía controlando toda la zona, lo que implica deshacerse de los países que les puedan, en el terreno militar, hacer sombra. La contradicción con ellos es claramente antagónica: deben ser borrados del mapa. Esos países son Irán y en un futuro no tan remoto, pero del que aun no puede decirse  Turquía. Cumplida la devastación de la zona, ya estarían en condiciones de construir ese Gran Israel bíblico.

Israel es consciente -no lo digo yo, lo dice Netanyahu- que estos tiempos le ofrecen una ventana de oportunidad privilegiada, debido, creo, a que la subordinación acrítica de USA, es decir el poder del lobby sionista, es mayor que nunca. Sucedió con Biden y ahora con Trump. Una vez desbaratada la Siria de Al-Asad, segundo polo del ‘Eje de Resistencia’ antisraelí, quedaba ya sólo la propia Irán; el objetivo es ahora destruir Irán. No cambiar a los dirigentes, ni siquiera imponer un régimen no teocrático, el objetivo es destruirla, convertirla en algo así como Siria o Líbano: un Estado fallido, incluso varios Estados fallidos con el territorio iraní troceado en medio de guerras intestinas con los curdos, los sunnitas, etc.. Empeño éste, me parece, muy improbable, pero, en cualquier caso, no imposible con la ayuda de USA y las muy acojonadas monarquías o emiratos arábigos. Y, si no lo consiguen, los sionistas no perderán más que unos cuantos aviones y soldados. O eso es lo que piensan.

Si la posición de Israel es clara y coherente, la de USA es justamente la opuesta. La intervención protagónica de su ejército es todo lo contrario de los que han dicho los grandes teóricos de la guerra. No saben para qué la hacen, carecen de un objetivo estratégico. Si atendemos al contencioso de USA con Irán en las últimas décadas, se trataba de impedir que ésta construyese una bomba atómica. Irán siempre lo negó y llegó a un pacto con Obama que comprometía a Irán a no desarrollar armamento nuclear. Pero, como dije y a instancias de Israel, Biden apretó las tuercas, permitiendo todo tipo de guerra sucia, y, finalmente, Trump concluyó el acoso. Primero, añadiendo a la tradicional demanda de desnuclearizar Irán, otras dos, que las Fuerzas armadas iraníes (ejército y Guardianes de la Revolución) renunciaran a sus misiles y que el gobierno se comprometiera a no financiar a Hezbolah, Hamas o los hutíes de Yemen. Condiciones que, claramente, a las que Irán se iba a negar. La primera, la de siempre, era factible, pero insuficiente para Israel. Quizá USA introdujo las dos nuevas para impedir la iniciativa de Israel a la que se veía arrastrado. En el caso muy poco probable de que Witkoff y el yerno ejemplar consiguiesen la aceptación iraní, lo que supondría una rendición absoluta, Israel se quedaría sin justificación para atacar.

Y es que USA no quería esta guerra. Trump se ha mostrado más volátil e inconsistente que nunca (lo que ya es decir), tratando de argumentar, unos días decía que no quería cambiar el régimen, otros que sí, otros insinuaba que pretendía una solución a la venezolana, pero que sus bombardeos habían asesinado a aquellos que la CIA consideraba candidatos a Delsy Rodríguez en barbudo. Sabía que, en el campo electoral, esto le iba a hacer mucho daño, teniendo en cuenta que el MAGA fetén, no el de los Rubio o los Musk, es aislacionista, claramente opuesto a unas guerras exteriores que ni les van ni les vienen en países cuya existencia desconocía. Europa también estaba en contra, eso sí., a priori, porque tras los primeros bombardeos, la sumisión lameculista se impuso de nuevo.

En definitiva, Israel decidió cuando, como y para que iniciar la guerra y USA se vio obligado por Israel a participar en ella. Cuando quiso Israel y sin saber cómo ni para que. Es normal. Israel tiene mucho que ganar y poco que perder. USA, y más particularmente la USA de Trump, tiene muy poco que ganar y muchísimo que perder.


PS. Es tan patente que USA está en manos de Israel, en lo que respecta a Oriente Próximo/Medio, que ya hay por ahí corriendo un relato conspiranoico según el cual lo que esta sujcediendo se debe a que Netanyahu tiene abundante material suministrado por Epstein al Mossad (al que pertenecía), suficiente para hundir definitivamente a Trump y a su memoria. Servidora, por supuesto, sigue apegada a lo dicho arriba sobre el peso sionista en la administración yanki. Supongo que algunas teorías conspiranoicas serán ciertas, históricamente, a no ser que se trate de deliriios psicóticos como aquello del pizzagate, no tienen por qué serlo. Pero mientras no se demuestren, no valen para nada. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario