Ya seguiré con el análisis de esos tan manoseados antiguo y nuevo orden, entre los que, según Carney “Este acuerdo [el que se da en torno al viejo orden] ya no funciona. Seré directo. Nos encontramos en medio de una ruptura, no de una transición”. Es un asunto muy complejo sobre el que las clases dominantes de las potencias subalternas a USA -véanse las declaraciones de Carney o de von del Leyen- no hacen sino arrojar confusión, en parte deliberada y en parte por pura incomprensión.
Hoy y mañana escribiré unas cuantas líneas acerca de la guerra de Irán y de lo que se va sabiendo, o es factible inferir, en el marco de su desarrollo.
- Sigo creyendo que la guerra, la decisión de atacar a Irán, la tomó Israel aprovechando la megalomanía patológica y la estupidez de Trump, que lo hace influenciable por todo aquel o aquello que sepa pulsar sus pueriles e ignaros botoncitos emocionales. Los argumentos que corroboran esta afirmación son numerosos.
- Netanyahu es inteligente y tiene visión estratégica. Trump, ni lo uno ni lo otro, ni tampoco parte de su camarilla inmediata; luego me referiré a ella.
- Israel tiene claro que pretende con esta agresión: acabar con Irán, cuanto más quede destruido mejor. Aunque se conformaría -y creo que sólo tácticamente- con sustituir al régimen de los ayatolás por otro favorable al tándem USA/Israel; por ejemplo, con el sha Palevi o similar.
- USA, la USA de Trump, no tenía en estos momentos interés alguno en la guerra. La situación de debilidad de Irán, tras la cuasicaída del Eje de la Resistencia, le confería una ventaja total a USA en la mesa de negociaciones de Omar. Las garantías de parar el programa de desarrollo nuclear que iba a aceptar Irán eran casi definitivas.
- El gobierno de USA no se había planteado ni con Obama, ni con Biden ni con el primer Bush demandas sobre que Irán suspendiera dotarse de misiles o dejará de apoyar a lo que queda del Eje, Hizbulá, Hamás y los hutíes. Menos aún forzar un cambio de régimen por la fuerza. La introducción en las negociaciones de esos tres puntos de arriba fue una excusa para iniciar la agresión, ya que eran claramente inaceptables para el régimen teocrático. Pese a ello, ya lo dijo Rubio, Israel, que probablemente le había impuesto incluir esos puntos a USA, puso fecha inmediata al ataque, sabiendo que, de facto, movía los hilos de la marioneta Trump.
- Empezaron los bombardeos. Israel sabía lo que buscaba, en plena coherencia con la ideología sionista actual. Trump, as usual, ni idea. Si hubiera conocido y sabido elaborar la información que le proporcionaba la inteligencia yanquí, habría entendido que la guerra iba a ser un clavo más en su previsible ataúd. Es muy probable, no obstante, que parte de la información recibida de la CIA estuviera muy sesgada por la influencia del Mossad. De todos es sabido la unidad de acción entre ambas agencias, aunque ignoro sus diferencias y la relación real de fuerzas entre ellas, puesto que es obvio que dentro de la CIA hay mucho sionista; por arriba, por abajo y por el medio.
- Cuando Trump se contradice continuamente acerca de qué fines persigue no trata, creo, o no solamente, de engañar a la opinión pública. Es que, en realidad, no lo sabe. Lo único que tiene claro es que la guerra debe acabar con una victoria suya; en que consiste esa victoria, depende de la hora o del último con quien haya hablado. Por eso, algunos seguidores suyos y muchos detractores opinan que lo que debería hacer, ya mismo, es decretar la victoria de USA, con independencia de la situación bélica, y retirar a la US Army.
- Para Israel y para Irán, la guerra se inscribe en un conflicto existencial. La no pequeña diferencia de este episodio bélico es que, si vence Israel, Irán, desaparece a la manera de Libia o Siria, es decir como naciones con Estados fallidos. En cambio, si Irán gana, Israel se resiente de manera relevante, pero no desaparece. Por eso, la muerte de Netanyahu, la mitad de su gobierno y la cúpula de las FDI habrían llevado muy probablemente a Israel a suspender, aunque fuese de manera provisional, mientras que no es el caso de Irán, que asiste al asesinato de sus líderes, los sustituye y redobla la resistencia.
- La supervivencia del Estado sionista de Israel acabe como acabe la guerra no implica su su fatum trágico. Israel debe desaparecer si la Humanidad subsiste y sigue siendo humana.
- Entrar en la cabeza de Trump es harto complicado, y mejor no intentarlo. No obstante, parece que ese batiburrillo informe de neuronas consideró -concedámoselo: con razón- que la neutralización de Venezuela había sido un gran éxito personal (lo de personal, tratándose de él, es redundante; bueno, y lo de éxito). Intentó repetir la jugada ,esta vez asesinando al líder, en lugar de secuestrarlo. Hasta ahí, bien. El gran problema es que no encontró una Delcy Rodriguez. Hace unos días, manifestó, con ese humor psicopático sin gracia que gasta, que no había podido hallar un equivalente a Delcy que, sin destruir el régimen autoritario, pusiese Irán a sus pies, porque había matado a todos los candidatos. Probablemente, hasta se lo creía. En el mundo real sucede que el Estado de Irán no tiene nada que ver con el madurista en descomposición, por mucha oposición al Estado islámico que halla (aproximadamente el 10% de lo que Trump cree y la prensa occidental relata).
- La estrategia de Irán es inteligente y realista, dada la asimetría entre las fuerzas en liza. En el sentido de Clausewitz es, de hecho, eminentemente política. (a diferencia de Trump que, siguiendo la recomendación de Franco, no se mete en política; demasiado para sus entendederas, aunque se la dibujen). Irán ataca las bases americanas en los países del Golfo, que se creían muy protegidos por USA y ahora ven que son bombardeados y USA no los defiende, más aún, que los mismos yanquis han forzado la situación que origina los ataques. De paso, a Irán se le ‘escapan’ algunos drones que impacta en hoteles de veinticinco estrellas de Dubai o Abu Dabi, causando un daño irreparable a esa especialización en turismo de millonarios que iba a complementar los menguantes ingresos petroleros. Y, por encima de todo, el bloqueo del estrecho de Ormuz que, no se olvide, se aplica sólo a países aliados con Israel y USA. Cuando a un europeo le cobren 2,5€/l por echar gasolina a su coche, a no ser que esté excesivamente indoctrinado, no le va a culpar a Irán sino a los gilipollas que la atacaron ilegal e innecesariamente.
- Israel va a buscar desesperadamente que USA no abandone los bombardeos, que destruya Irán, sus infraestructuras militares y civiles, sus universidades, sus mezquitas sus lugares sagrados, su cultura, que no quede piedra sobre piedra. Y si, cosa poco probable, incursionan los marines y matan a decenas de miles de guardias revolucionarios, tanto mejor. Además de consideraciones estratégicas, es probable que, a fuerza de asesinar y destruir durante décadas, le hayan cogido el gusto. Y, con el dolor de mi corazón, no hablo en exclusiva de los oligarcas sionistas, también del israelí medio.
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