jueves, 26 de febrero de 2026

 

Grandes lineas del proceso histórico contemporáneo. 5


Bretton Woods. 3

Los británicos se resistieron a ceder su antiguan condición hegemónica, aunque aceptasen compartida con USA. Empeño inútil. Los estadounidenses sabían, y la conferencia de Bretton Woods lo puesto de manifiesto, que les correspondía a ellos el poder primordial, que se plasmó en la imposición de las resoluciones de la Conferencia y en su posterior realización. Junto con el reparto del mundo llevado a cabo con Stalin, USA pasa a ser la potencia dominante en el mundo occidental capitalista, que queda subordinado a sus designios en todos los ámbitos sociales. Francia mantuvo un poco el tipo gracias al antinorteamericanismo de cara a la galería de los De Gaulle y epígonos. Lo de Gran Bretaña fue una continua humillación que llega a nuestros días, con y sin Brexit, con tories y con laboristas, con Thatcher y con Starmer. La propaganda USA, exportada y constituida ya como un elemento fundamental de su dominación mundial, no se cortó a la hora de que se iniciaba una situación de ‘pax americana’ que sustituía a la ‘pax britannica’.

Los puntos básicos sancionados por el ‘acuerdo’ de Bretton Woods fueron:

- Mantenimiento del patrón oro, pero con la mediación universal del dólar, de manera que éste pasaba a ser la moneda de referencia para el comercio internacional, y la reserva de valor en los diferentes bancos centrales; es decir, el dólar era el dinero mundial.

-  El dólar mantendría, siempre, una paridad con el oro. Cada onza de oro correspondía a 35 dólares. El Tesoro se comprometía a entregar una onza de oro a cualquiera por 35 dólares.

- El tipo de cambio entre el dólar y cualquier otra moneda nacional era fijo -a lo sumo podía oscilar un 1%- pero ajustable. Ajustable significa que el valor de esa otra moneda podía modificarse por encima de ese +- 1%, si bien no a discreción, sólo en situaciones de desequilibrios fundamentales, como crisis económica grave, déficits persistentes o problemas estructurales. A la bajada de valor respecto al dólar, se llamaba devaluación, y a la subida, revaluación.

Implementar las medidas de la Conferencia no fue sencillo

Implementar las medidas de la Conferencia no fue sencillo, debido sobre todo a los graves desequilibrios entre países muy importadores y muy exportadores, que ya había vislumbrado Keynes en su propuesta del bancor.  Para comprenderlo, introduciré unas nociones, necesaria para poder seguir, sobre la balanza comercial y los países exportadores e importadores.



Conceptos económicos básicos. 2


Balanza comercial

La Balanza de pagos de un país es un tema largo y complejo; incluye todo tipo de valor económico que entra y sale del país. Cuenta con varios ítems según sea el tipo de valor o el modo de operación involucrada. Me limitaré aquí a uno de esos ítems, la llamada Balanza Comercial que registra las entradas y salidas, en dinero, de bienes materiales: coches, trigo, piezas de máquinas, etc., etc. La balanza comercial es el saldo que resulta de restar, del dinero que nos pagan por la salida de bienes, el que pagamos por comprar bienes del extranjero, o sea ‘exportaciones – importaciones’. Si el saldo es positivo, tiene lugar un superávit de la balanza comercial, si es negativo, la balanza comercial es deficitaria. Si el saldo es cero, la balanza está equilibrada. 

Es necesario añadir que los términos ‘importador/exportador’ se usan, no sólo para indicar un déficit o superávit estable de la Balanza Comercial, sino también el hecho de que un país exportador en el primer sentido dedique una gran parte de su producción, de su producción total, su Producto Interior Bruto (PIB), a exportar bienes. Para diferenciarlo de otros países importadores, llamaré superexportadores a estos últimos. Por ejemplo, China es un país exportador, pero no superexportador, porque dedica gran parte de su PIB a consumo y gasto interno.

Cuando un país es muy exportador, o superexportador, su balanza comercial es superavitaria. Entra más dinero del que sale. Suponiendo que tenga una moneda propia, la demanda de ésta por el resto del mundo -necesaria para sus importaciones- es mayor que la demanda de moneda del resto del mundo por el país -necesaria para las importaciones del país-. Al ser mayor la demanda de esa moneda se revalúa, eleva su valor. Un poco lioso, veámoslo con un ejemplo. Tenemos el país X, con la moneda x y el resto del mundo (RM) que suponemos con una moneda única, el rm. X paga al RM con rm y el RM paga a X con x. Al ser exportador, el dinero en rm que X demanda a cambio de sus x, para pagar al extranjero es menor que el dinero que el resto del mundo demanda por x, a cambio de rm para pagar a X. Por tanto, x se revalúa -más demanda- y rm se devalúa -menos demanda-. La revaluación de la moneda de X da lugar a que el país sea menos exportador -su producto es más caro- y más importador -las mercancías del RM son más baratas-. Y, de hecho, devaluar la moneda propia ha sido siempre un a herramienta para mejorar el saldo de la balanza de pagos, de modo que el país sea menos importador.

Por otro lado, no debe confundirse el déficit o superávit comercial con el fiscal. Un déficit fiscal se produce cuando el Estado de un país gasta más dinero en financiar sus actividades de lo que ingresa vía impuestos. Superávit fiscal, claro, es justamente lo contrario. A veces se habla de déficit primario, la definición anterior excluyendo el dinero que el Estado paga en concepto de intereses de su deuda y déficit total, que los incluye. Con frecuencia, el Estado emite deuda pública, dinero que le prestan otros agentes (bancos, particulares, fondos), para compensar sus déficits. Qué el Estado se vea o no obligado a endeudarse es un asunto complejo controvertido, en el que no voy a entrar.


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Sobre la desclasificación de (algunos) papeles del 23F. Yo ya sabía que se trataba de una nueva maniobra para exculpar al emérito; no o hay que ser muy listo, basta con haber ojeado un acto público de hace unos pocos días en que Javier Cercas, el cocreador del relato oficial para progres del R78, le pedía Pedro a Sánchez, a su vera en el acto, que desclasificara los papeles ante la 'avalancha de bolas' sobre el 23F; léanse ‘bolas’ como 'constancia general cada vez mayor de que aquello fue un intento de autogolpe del rey y sus coleguis franquistas'. Mi única extrañeza era ¿por qué ahora? Rebeca Quintans, experta en la materia y siempre ninguneada por el establishment, me ha proporcionado la lucecita en que no había caído: Juan Carlos se está muriendo y hay que traerlo a España para que muera aquí y se le rindan todos los honores posibles, entierro multitudinario, funeral de Estado, infinidad de editoriales y artículos glosando su figura política, etc. Lo de la corrupción y demás, se olvida; ya se sabe, de mortuis nihil  nisi bene, qué mezquindad, acordarse de ciertas debilidades. 

Para Sánchez, y para sus socios, permitir la vuelta de ese tipejo no es, precisamente, muy popular (votos). Así que, como piensa resistir de presidente año y pico, hay que remitificar a Juan Carlos antes de que la palme. Por lo demás, nada importante que no se supiera, dando por sentado de que, archivadas o no, hay muchas cosas por saber. Si acaso, remachar dos hechos: uno, que Tejero era tonto, por fanático, y dos, que el rey es tonto, por genética.


Si lo de Rufían sabe a poco, el acto de Sumar no sabe a nada. Emilio Degado, el interlocutor de Rufian, debió considerar que no había metido suficientemente la pata unos dias antes, cuando dijo que había que visibilizar a los heterosexuales, no sólo a los raritos, y la metió más todavía en el dichoso acto afirmando que, como vive en un barrio obrero, sus hijos no pueden salir a jugar al patio. Será porque lo moros les roban la pelota. En fin, cosas del rojipardismo anclado a sangre y fuego en la ideología de casi toda nuestra izquierda. Rufi, por su parte nos recordó la ley d'Hondt y que, puesto que lo único que importa ya en la política de la sedicente izquierda es que no llegue el PP, con Vox, al gobierno, lo que hay que hacer es que, en cada provincia, la izquierda del PSOE se unifique en una sola candidatura, algo imposible, o que el resto de las fuerzas de izquierda del PSOE llamen a votar a aquella que se considere será más votada, algo absurdo. Eso sí, los que creen que la división de la izquierda es un capricho de los dirigentes aplauden a Rufián con las orejas. Un brindis al sol a mayor gloria mesetaria de ese catalán tan simpático, tan simpático que no parece catalán. 

El acto de Sumar me parece no ya innecesario, me parece patético. No sabían si cambiaban de lider -Yolanda pasó de ellos-, sabían que iban a cambiar de nombre, como si eso importara, y ni siquiera llevaban ya consensuado una nueva denominación. Y, sobre todo, tenían algo muy claro, que no piensan moverse ni un milímetro en su condición de muleta del PSOE, preferiblemente en el gobierno, y, si no, en el Congreso. Maillo, el de IU, que se autoerigió en columna vertebral del invento, ni siquiera dijo aquello de Anguita: 'programa, programa, programa', que estaba muy bien excepto por el pequeño detalle de que, tras las elecciones, el programa se olvidaba por completo, no fuera a restarle autonomía a los amados líderes. Ni eso; hablaron, creo, de reilusionar y, por supuesto, impedir el avance del fascismo.

Siento ser reiterativo. El pragmatismo -y Rufian-  nos dice que se trata de evitar el triunfo del PP/Vox, y el praamatismo  -y la ley electoral-nos dice que, visto lo visto, lo mejor es votar al PSOE.


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