La de mañana es una fecha que señalará un hito en la historia contemporánea de Cataluña y, por tanto, de la España actual. Suceda lo que suceda, es el inicio de una nueva fase en el proceso del encaje o desencaje de Cataluña en el Estado español. Por supuesto, el desarrollo de la jornada determinará en gran medida los derroteros siguientes. Creo que no me equivoco si vaticino que el desencuentro es ya irreparable al menos en varias generaciones y que antes de llegar a una improbable conciliación Cataluña dejará de formar parte de lo que se siga llamando España (suponiendo una mínima estabilidad política a nivel mundial y que el cambio climático no eleve las aguas del Mediterraneo hasta el Montseny). Que la derecha española haya actuado como lo ha hecho va de suyo, es lo que se espera de una de las derechas más reaccionarias de Europa, una derecha que quiere construir una nación imposible y que no puede hacerlo, desde su concepción del mundo, sino echando mano de dictaduras o fascismos. Creo que la historia del siglo XX no arroja muchas dudas al respecto.
"Cuando era joven, me decían: 'Ya verás cuando tengas cincuenta años'. Tengo cincuenta años y no he visto nada." Eric Satie
sábado, 30 de septiembre de 2017
La de mañana es una fecha que señalará un hito en la historia contemporánea de Cataluña y, por tanto, de la España actual. Suceda lo que suceda, es el inicio de una nueva fase en el proceso del encaje o desencaje de Cataluña en el Estado español. Por supuesto, el desarrollo de la jornada determinará en gran medida los derroteros siguientes. Creo que no me equivoco si vaticino que el desencuentro es ya irreparable al menos en varias generaciones y que antes de llegar a una improbable conciliación Cataluña dejará de formar parte de lo que se siga llamando España (suponiendo una mínima estabilidad política a nivel mundial y que el cambio climático no eleve las aguas del Mediterraneo hasta el Montseny). Que la derecha española haya actuado como lo ha hecho va de suyo, es lo que se espera de una de las derechas más reaccionarias de Europa, una derecha que quiere construir una nación imposible y que no puede hacerlo, desde su concepción del mundo, sino echando mano de dictaduras o fascismos. Creo que la historia del siglo XX no arroja muchas dudas al respecto.
jueves, 27 de julio de 2017
4568 firmas avalan el acta de defunción de (lo que algunos pensaron que podía ser) Podemos, tras la condena a muerte dictada por Pablo Iglesias y Echenique y ejecutada por el verdugo de Castilla la Mancha, un tal García Molina.
sábado, 10 de junio de 2017
Nuestra Señora de las Condecoraciones.
Cómo el himen se hizo pueblo
Como es sabido el Ayuntamiento de Cadiz resolvió conceder la medalla de oro de la ciudad a la Virgen del Rosario con un consenso insólito en el que sólo fallaba, y tibiamente, Ganar Cadiz en Común, la candidatura organizada por IU, que tuvo el impío atrevimiento de abstenerse. PCSSP (Por Cadiz Si se Puede: Podemos), PP, PSOE y C’s abandonaron momentáneamente sus diferencias ante un caso de fuerza mayor: el siempre vivo Volkgeist andalusí. La medalla de oro es una distinción que se concede a personas o instituciones que han contribuido a la mejora de la ciudad. La Virgen del Rosario no es una persona; quizá lo fue, pero en cualquier caso la concesión no se ha hecho a título póstumo. Tampoco una institución, por mucho que se retuerza el término. Entonces, ¿what the fuck?
La extrañeza ante una actuación tal por parte del ayuntamiento de capital de provincia que se supone más rojo de España – el alcalde, a los dos cuernos que conlleva el ser de Podemos, le añade el rabo de pertenecer a los Anticapitalistas – movió a la prensa local a interrogar al respecto a PCSSP, quien adujo: “Se trata de una propuesta que se ha entregado en el Ayuntamiento y viene avalada por más de 6.000 firmas. Proviene de particulares, asociaciones de vecinos, entidades ciudadanas y colegios profesionales. Es, por lo tanto, por el componente popular y el apoyo ciudadano que tiene esta propuesta. Por ello se apoya, nada que ver con el supuesto componente religioso, sino por el componente popular”. Ya en esta mera respuesta hay una cierta manipulación que revela una mala conciencia. Las firmas son siempre individuales, los firmantes podrían ser miembros de un sin fin de instituciones muy arraigadas y aun santificadas, pero el número es de personas, seis mil en una población de más de cien mil habitantes. No es muy impresionante. Si se juega a mezclar churras con merinas y pensamos en seis mil asociaciones con una media de cien afiliados, son seiscientas mil firmas. Eso ya acojona más; un quinientos por ciento de los gaditanos quieren homenajear a su supermadre protectora y munífica.
Veamos lo que nos cuentan, los tres argumentarios que he leído, expuestos por el Director, el Listillo y Teresa Rodríguez, alguien, Teresa, por quien no oculto mi afecto político ni mi opinión de que no está donde debería estar.
Iglesias
Admito que cuando me enteré no entendía nada y tuve que llamar a Kichi para que me lo explicara. Para alguien de Madrid suena raro y no encajaría en otros ayuntamientos que gobernamos. Pero él me convenció. Me habló del carácter de dignidad popular que significaba esa Virgen y que en una ciudad como Cádiz, con esa tradición anarquista y liberal, esa Virgen, tan vinculada a las cofradías de pescadores, no va unida al conservadurismo que nos podría parecer desde fuera. Yo creo que Kichi lo ha manejado de una manera muy laica en el sentido de que se trata una muestra de respeto a los sentimientos populares demostrando que hay que convivir con distintos pareceres y tradiciones. Los urbanitas de izquierda tenemos que aprender a respetar esas tradiciones tan arraigadas en el pueblo.
Monedero
No es lo mismo que los humildes celebren a la Virgen, en su mundo sin grandes esperanzas, a que la celebren los que cierran a los humildes sus esperanzas … Porque la Virgen de los humildes, aun siendo cierto que trabaja más tiempo para los poderosos que para los pobres, ayuda a que los golpeados imaginen la vida un poco menos miserable. Y eso, nos guste más o menos, hay que respetarlo … Hoy, Kichi, es Alcalde de Cádiz y de todos los gaditanos. Y de la misma manera que está bien que no impulse nada que nos quite la responsabilidad de nuestros actos, hace bien en escuchar al pueblo en el momento concreto en el que vive el pueblo, que es el ahora. Porque en un mundo emancipado es verdad que o no habrá ni dioses ni vírgenes o habrá miles. Pero mientras tanto, gobernamos para el pueblo que está ahí. Y gobernamos sabiendo que no es lo mismo el poderoso que el humilde, aunque coincidan en algunos sitios. Kichi no es el alcalde de mañana. Es el alcalde de hoy. Y qué bueno que lo tiene claro
Teresa Rodriguez
No somos diferentes al pueblo al que pretendemos representar. No somos sectarios ... la Patrona es un símbolo de la ciudad que por cierto trasciende lo religioso y que tiene que ver con nuestra propia identidad … [ celebraciones religiosas como la Semana Santa o la Patrona de una ciudad] no son hechos puramente religiosos, no es la jerarquía de la Iglesia, es una tradición que trasciende lo religioso. Tiene que ver con cómo el pueblo siente y respira. Y nosotros no somos diferentes del pueblo al que queremos representar … El laicismo que predica Podemos no es colonial, no nos dicen desde Madrid cómo tenemos que sentir nuestros afectos y nuestras identidades en el sur de España.
El argumento más fuerte para justificar el despropósito de Kichi – ni me molesto por justificar, a mi vez, esa calificación de despropósito, si alguien no lo ve con claridad cartesiana, no tengo nada que contarle – se encuentra ya en la nota de prensa del ayuntamiento gaditano y es desarrollado por los líderes podemitas Se trata del carácter popular de la devoción, en este caso, de la virgen del Rosario, como podría ser la del Rocío, el Jesús del Gran Poder o cualquier otro fetiche católico, de modo que un homenaje tal que condecorarla se convierte en una petición popular asumida por unas autoridades que ‘escuchan al pueblo y gobiernan para él’ (Monedero). Se trata de una ‘tradición arraigada en el pueblo’ que ‘no va unida al conservadurismo’ porque es una virgen ‘que significa (?) un carácter de dignidad popular’ (PIT). Es ‘un símbolo de la ciudad’ que ‘tiene qué ver con nuestra identidad’ y ‘trasciende lo religioso’ (Tere).
Por fin, Teresa Rodriguez. Ella nos devuelve a la tragedia, pero no a la padecida por el personaje trágico, sino a la tragedia de un mundo definitivamente naufragado, el mundo de la posibilidad de una regeneración de la izquierda, básicamente el mundo del trotskismo, pero también el del luxemburguismo, el consejismo y otros muchos. La socialdemocracia de Bebel y Kautsky, incluso de Bernstein, no era tan mala idea como denunciaban Lenin y Rosa, simplemente el propio desarrollo del capitalismo y sus contradicciones internas lo desintegró tras los ‘Twenty Fabs’ posteriores a la II GM. Por su parte, el comunismo, surgido anómalamente en Rusia de una revolución que era socialista sin ser apenas anticapitalista, encumbró a un Stalin que puso en marcha uno de los experimentos más siniestros de la historia. Las muy justas críticas que desde esa izquierda radical y no (totalmente) burocrática se dirigieron a ambas posiciones no cuajaron más que en exiguas minorías incapacitadas para cambiar la marcha de las historia. Eso era inevitable, su misión no era, como con frecuencia intentaron ellos, erigirse en una alternativa real a los dos gigantes de la izquierda con sus primos de zumosol incorporados, el establishment capitalista unos y la URSS los otros. Misión imposible. De lo que se trataba era de profundizar en la crítica de la socialdemocracia y el 'socialismo real' desde sus fundamentos políticos, ideológicos y hasta históricos; mucho más allá de traiciones y venalidades, se trataba de indagar qué mecanismos llevaron a esas corrientes que surgieron como emancipadoras a subordinarse a los poderes establecidos cuando no a construir unos sistemas de dominación aún más feroces. Parafraseando a Varguitas, saber en qué momento (y por qué motivos) se jodió el movimiento socialista. Y, al tiempo que esa reflexión colectiva, desarrollar un praxis orientada a ir creando un tejido social que se fuese progresivamente liberándose de las ataduras de las ‘direcciones’ tradicionales de la izquierda, promover, participar y aprender de las luchas de clase en sus variadísimas formas, ayudar a las clases subalternos a autoorganizarse, etc., etc. El objetivo posible, y necesario, era ir preparando una alternativa, no a la socialdemocracia y al estalinismo, sino al derrumbe de ambos, que, además, era previsible que se produjera simultáneamente (como así ha sido). Nada, o casi nada, de eso se hizo – quizá era también una misión imposible – y los críticos fueron barridos por la misma escoba que los criticados.
Ante una resolución digna del franquismo más granado tomada por su camarada alcalde, Anticapitalistas sí estaba en condiciones de hacer lo que Podemos no podía – al fin y al cabo, ¿a quién le importa Anticapitalistas? –, así que se han trasvestido de avestruz. He mirado en su web y ni la menor mención. En Viento Sur, tampoco, aunque, acaso en un alarde de sutileza (jesuítica, of course), publicó el día 8, en plena polémica, un artículo de esos moñas sobre el cristianismo revolucionario, la religión de los pobres y todas esas matracas. Como dicen los magufos: ¿Casualidad? No lo creo.
[[[Nota bene. Alguna vez escribiré algo más matizado sobre esa Iglesia 'que está al lado de los parias de la tierra'; por el momento, lo resumo en plan lapidario: la lucha contra la dominación no puede enarbolar la bandera de la Teología de la Liberación, sino la de la Liberación de la Teología.]]]
Ante una resolución digna del franquismo más granado tomada por su camarada alcalde, Anticapitalistas sí estaba en condiciones de hacer lo que Podemos no podía – al fin y al cabo, ¿a quién le importa Anticapitalistas? –, así que se han trasvestido de avestruz. He mirado en su web y ni la menor mención. En Viento Sur, tampoco, aunque, acaso en un alarde de sutileza (jesuítica, of course), publicó el día 8, en plena polémica, un artículo de esos moñas sobre el cristianismo revolucionario, la religión de los pobres y todas esas matracas. Como dicen los magufos: ¿Casualidad? No lo creo.
[[[Nota bene. Alguna vez escribiré algo más matizado sobre esa Iglesia 'que está al lado de los parias de la tierra'; por el momento, lo resumo en plan lapidario: la lucha contra la dominación no puede enarbolar la bandera de la Teología de la Liberación, sino la de la Liberación de la Teología.]]]
Parece evidente que los chicos – como ahora nos llaman en los bares a los sexagenarios – de la LCR aceptaron, con un encomiable altruismo, vender su alma cuando pasaron bajo las hordas caudinas que cruelmente les impuso el núcleo radiante de Podemos y dejaron de ser el partido 'Izquierda Anticapitalista' para transformarse en la cosa 'Anticapitalistas'. Había que dar chance a los chavales jóvenes, permitirles salir de las catacumbas de la marginalidad. Un alcalde de capital de provincia es bastante más de los que nuestros troskos-pero-modernos podrían haber entrevisto en sus más húmedos sueños de los 80, 90 y 00; hay que preservarlo como oro en paño. Si ya se hicieron los longuis con un asunto de fondo, cuando Kichi apoyó la venta de buques de guerra a Arabia Saudí porque creaban puestos de trabajo, ¿cómo se iban a poner principistas con la zarandaja de la medallita?
Frente al nosotros de Teresa opongo un nosotros, la izquierda que se organiza como partido o similar, que no somos iguales ni somos ‘diferentes del pueblo al que queremos representar’ (por cierto que mal queda eso de ‘queremos representar’). Nosotros somos parte de un pueblo que no es en absoluto homogéneo, un pueblo en cuyo interior hay otras particiones, y muy numerosas, en las que las ideologías más reaccionarias conforman su sentido común; y combatir esas ideologías es una de las tareas que nosotros tenemos que llevar a cabo. Kichi ha sido leal a una cosa y traidor a dos. Ha sido leal al pueblo meapilas; ha traicionado al pueblo laico y traicionado a la causa de la racionalidad y la autonomía moral de las personas.
Finalmente, mencioné un metaanálisis de los análisis de los defensores de Kichi. Siendo sumario, en todos ellos hay una renuncia a ir un poco más abajo de la superficie y del argumentario (la antítesis de la argumentación) que delata la deriva de Podemos hacia el puro tacticismo – otros, más valoradores, lo llamarían oportunismo – , el dar prioridad absoluta a los objetivos inmediatos, aunque sean muy negativos a largo plazo, en una perspectiva estratégica. Perspectiva, que se va perdiendo, si alguna vez se tuvo. Como decía Lord Keynes, 'en el largo plazo todos estaremos muertos'. Alguna mente malvada sospecharía que dejaron de hablar de casta cuando se hicieron casta y que ahora hablan de trama porque aun están fuera del entramado.
lunes, 15 de mayo de 2017
domingo, 29 de enero de 2017
No es que empecemos la casa por el tejado. Es que no queremos una casa; queremos un tejado. Luego, ya veremos (3 y ult.).
Para acabar de hundirme en la indiferencia, estuve el miércoles pasado en el foro mensual de la revista retropostroskosa Viento Sur. El asunto tenía por título ‘Qué Podemos queremos’, y los ponentes era miembros de cada una de las tres corrientes de Podemos más una chica de la Fundación de los Comunes. Soslayaré a esta última y al chaval de anticapis por las razones de irrelevancia práctica ya apuntadas en el párrafo de arriba. La idea era hacer una presentación de cada documento y, a continuación, debatir, con participación del público. El errejonista se llamaba Rodrigo Amirola, y la pablista, Laura Arroyo. No los conocía; es gente más bien de aparato que, digamos, está a un tercer nivel, inmediatamente por debajo de los Bescansa, Moruno, Mayoral y compañía. Ninguno de los dos llegaría a los treinta años. No quiero decir nada en particular con esto, lo que no significa que no signifique algo.
Por cierto, los intelectuales en funciones del Régimen celebran la asimetría de la topología política española: hay un partido, dicen, de izquierda dura, junto a la moderada del PSOE, y, no lo hay a la derecha del PP. Así que, según ellos, que en España no haya una extrema derecha relevante se debería al mérito del PP por integrarla en su interior y por tanto, en el corazón del sistema. Análisis falso y paupérrimo. Lo que no había en este país a la muerte de Franco, con alguna excepción en la periferia, era una derecha liberal, o sea, una derecha no franquista. Prácticamente toda la derecha actuó en bloque para hacer las menores concesiones a la ‘oposición democrática’, para mantener tanto franquismo como fuese posible. Sin duda, dentro de esa derecha había unas facciones más flexibles – los ‘reformistas’ – y otras más intransigentes – los ‘ultras’, el ‘bunker’ –. El hecho de que solo una parte mínima de estos se salieran del pacto de la Transición denota cómo fue esa transición y lo que de ella salió.
Pi, pi. ¡Final en La Condomina! Partido tedioso que acaba con empate a cero y que los mal pensados tildarán de tongo, ante la falta de combatividad de los contendientes. Visto lo visto, se antoja imposible que ninguno de ellos vaya a poner en peligro el secular predominio del Barca y el Real.
A no ser que se produzca alguna novedad explosiva, dejo el tema Podemos hasta ver qué pasa en VA II. A modo de pronostico, todo apunta a que la Asamblea se cerrará en falso, intentando reflejar una imagen de unidad, y metiendo los problemas reales debajo de la alfombra. En los próximos posts, cambio de nivel: comentaré unas interesantes y, por supuesto, provocadoras reflexiones de Zizek acerca de 'romper los tabúes de la izquierda'.
martes, 17 de enero de 2017
No es que empecemos la casa por el tejado. Es que no queremos una casa; queremos un tejado. Luego, ya veremos. (2)
Nos habíamos quedado en el bipolarismo leniniano acerca de si la pugna entre Iglesias y Errejón es una pura lucha por el poder, manteniendo ambos el mismo proyecto político con algunas variaciones no importantes y compatibles, o por el contrario, si su objetivo es hacer prevalecer uno de dos proyectos políticos esencialmente distintos y cuya coexistencia en un mismo marco orgánico es más que problemática. En el ínterin entre este post y el anterior se ha producido un repliegue de las dos posiciones tras la salida de pata de banco que fue el Iñigoasino#, las peticiones explícitas de intelectuales orgánicos del errejonismo, incluido el postroskoso Santi Alba, de defenestrar a Iglesias, y la campaña gore de El País y compañía . De repente todo el mundo se puso a hablar de unidad, cerrando filas en torno a una abuelita de setenta y cuatro años – rediós, los tengo a la vista; si algún día alguien me llama abuelo, incluidos mis improbables nietos, saldrá, vesánica, la bestia que hay en mi interior, justo al lado del niño y del estalinista – que les reñía por no llevarse bien.
Llegó el momento de la verdad en esta digresión que parece absurda, y luego se verá que no lo es tanto. El momento de tomar partido. Pues bien, me decanto, desde luego que de un modo apresurado y no muy serio, por la segunda de las dos tesis marxistas. Respecto a la primera, no descarto que el devenir histórico vaya construyendo un sujeto colectivo que abarque a la mayoría de las poblaciones, tal que adquiera consciencia de la profunda irracionalidad y de la inmanente injusticia del capitalismo, incluso de su carácter profundamente antiestético. Marx atribuía ese destino a la clase obrera. Pero Marx no llegó a sacar las ultimas consecuencias de su impresionante teoría acerca de la mercancía y su fetichización, no llegó a entender que el capitalismo no solo convierte todo objeto en mercancía, también las subjetividades (quizá sería más preciso hablar ya de agencialidades en lugar de subjetividades, pero es un enfoque muy peliagudo que dejaré para cuando sea mayor). No descarto, reitero, la posibilidad de ese suceder, si bien, eso sí, calculo que llegar a tan deseable estado, como culmen de de un proceso evolutivo gradual, llevaría unos tropecientos mil años, más o menos. Por eso, es más que probable que se adelante el crash capitalista en alguna de sus modalidades previstas.
El capitalismo tal cual es, basado en la economía de mercado y – por mucho monopolio que haya – en la competencia entre capitales, está condenado a desaparecer. Y pronto. Ni la acumulación de una cantidad de capital ficticio puede asumir una dimensión de varios órdenes de magnitud mayor de lo conocido hasta la fecha, ni está en condiciones – y aunque lo estuviera, me temo que ya es demasiado tarde – de enfrentarse a la crisis ecológica que concluirá en el colapso global. ¿Que llegará antes? No me pronuncio. ¿Cual fin sería preferible? Pues depende, unos prefieren tirarse desde un quinto piso y otros seguir una gira mundial de Alejandro Sanz. Es cuestión de sentidos y sensibilidades.
El hecho, muy en crudo, es que ellos pretenden transformar el estado de cosas en profundidad en un periodo breve, pongamos diez o quince años, y eso es imposible. No lo es que las cosas se transformen, y más de lo que ellos piensan, en ese lapso, pero no será, precisamente, por su praxis. En mi opinión – más bien una hipótesis que tendré que ir verificando con la lectura de los documentos y con lo que vaya sucediendo en estos días, declaraciones, pactos, interpretaciones, etcétera – , los planteamientos de Iglesias y Errejón son compatibles en el proyecto (en principio) y en la estrategia y no lo son, paradójicamente, en la táctica de medio plazo. Me parece que los proyectos de ambos son compatibles porque ninguno tiene un proyecto claro, al menos como se entendía antes en la izquierda: un objetivo a largo plazo que implica la destrucción de lo viejo y la construcción de algo nuevo al menos mínimamente especificado. Por ejemplo, el proyecto de los partidos comunistas era destruir la sociedad capitalista y construir una sociedad comunista. También lo era de los socialdemócratas, en teoría, hasta su abandono formal del marxismo; la discrepancia radical se daba en el nivel de la estrategia. Vamos a suponer que los proyectos de Errejón e Iglesias coinciden en plantear difusamente una sociedad libre y justa que, para serlo, no puede ser capitalista, o no del todo capitalista. Por eso no van a discutir.
En el aspecto estratégico son perfectamente compatibles, de hecho proponen lo mismo, que la transformación se hace fundamentalmente desde el Estado, por lo menos a corto y medio plazo, que es lo que les importa (el medio, menos), y que, por tanto el objetivo central es gobernar. Son conscientes, y lo han dicho muchas veces, de que llegar al gobierno no es tener el poder, pero coinciden en que es necesario y en que es el objetivo principal hasta donde les llega la vista.
lunes, 2 de enero de 2017
No es que empecemos la casa por el tejado. Es que no queremos una casa; queremos un tejado.
Luego, ya veremos (1).
(Continuación de lo del postrosko, que ha pasado a morrosko).
Tras el excurso que fue el último post, con Lenin instalado en el cuarto de autoinvitados y Las Gaunas en segunda B (aun nos queda Mendizorroza), sigo con las perspectivas que se abren en torno a VAII. Podemos será todo lo criticable que se quiera, y yo no me corto en ese sentido, pero es indudable que lo que salga de la Asamblea de febrero configurará el panorama político español a corto y medio plazo en lo que se refiere al mantenimiento del régimen del 78, su recomposición ornamental o su modificación relevante (no me parece posible una ruptura real por el momento). Asimismo, el futuro de lo que antes se llamaba izquierda transformadora, donde estaba IU y grupos más radicales también se dirime en lo que puede llamarse ‘proceso VAII’; la preparación política, el acto en sí y la materialización de lo que de allí salga. Es mucho lo que está en juego, aunque con las cartas del tio Perete, no conviene hacerse demasiadas ilusiones.
PS. Apoyo la propuesta del compa Alba Rico de que el próximo Secretario General de Podemos sea el Pato Donald, aunque no saldrá porque es poco transversal.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


