viernes, 1 de mayo de 2026

 

La FED, el BCE y el BoE (Bank of England) han mantenido esta senana sus tipos de interés. Esto revela algunas cosas. La fundamental, creo, es que ni Powell, ni Lagarde, ni como se llame el gobernador del BoE tienen, precisamente, una idea muy clara de por donde va la economía internacional ni hacia dónde se dirige. Su inflaciofobía natural les pide subir tasas, parte de la izquierda y Trump les exigen bajarlas. Y es que, claro, estamos ante el fantasma de la estanflación, si tiras por un lado, sueltas por el otro. Un dilema clásico. Volcker, gobernador a finales de los 1970s de la FED, enfrentado al problema, lo tuvo muy claro: subió el tipo básico al 20% (cuando la inflación no llegaba al 15%) provocando una muy severa recesión; y se acabó lo que se daba. Al fin y al cabo, él no se iba a quedar en el paro sin apenas ingresos.

Eran otros tiempos y la economía tenía ante sí la ‘recuperación’, via entrada en un neoliberalismo sin complejos. En estos momentos, la economía internacional está de mírame y no me toques, forzar una recesión puede tener unos efectos incalculables, la Gran Depresión de los años 30s del siglo pasado podría quedarse muy pequeñita en comparación. Sobre todo si consideramos los factores financieros, la burbuja de activos de entonces es muchísimo menor que lo que se cuece ahora en las bolsas. Por eso, y porque se han quedado en una Economía muy desprestigiable, nuestros insignes banqueros no saben qué hacer; como decía el otro, lo urgente, entonces, es no hacer nada.

En cualquier caso, tratar de contener una inflación de (disminución de) ofertacomo la actual, no de (exceso de) demanda, subiendo tipos es un disparate. Incluso impulsa la inflación al elevar los costes financieros de creadores de precios (hipotecas comerciales, créditos industriales). El llamado shock de Volcker no es que pretendiese oponerse a la inflación con la subida de tasas, aunque ello conllevara la recesión. No es ese el orden, Volcker quería parar la inflación con recesión, con la caída de la demanda agregada que supone una recesión, de modo que el objetivo real del ascenso del interés fue forzar la recesión, no un efecto colateral e indeseado,

La situación actual, desde otra perspectiva, no deja de ser un anticipo de lo que nos espera, la tremenda contracción de la demanda que, aunque ya se está produciendo, no alcanza ni de lejos la gravedad que van a tener en los próximos decenios las caídas de obtención de recursos naturales, de materias primas y energéticas. Es, así, un buen simulacro sobre el que habría que tomar medidas radicales para que las sociedades aumentasen su resiliencia a la altura de las amenazas. No se hará nada, los grandes emperadores de la industria y las finanzas van por otro lado.

A modo de ejemplo de cómo funciona el ya viejo capitalismo de las grandes corporaciones accionariales, adjunto dos gráficos, el de la evolución este año del índice SP&500 de Wall Street y el precio del petróleo Brent.







Como puede verse, debería haber una correlación inversa entre subida del crudo y bajada del índice. No sólo no la hay, sino que en abril han subido ambos. Desde luego, cuando Trump anunciaba un alto el fuego-lo que podría indicar que bajarían los precios- la bolsa se disparaba, entonces sí, pero en un brevísimo plazo, el suficiente para que Trump y sus amigos comprasen un cuarto de hora antes del anuncio y al siguiente de amenaza de destrucción de la ‘civilización’ persa, vender un cuarto de hora antes. Y eso por no hablar de los derivados a futuro. Simple estafa financiera para hacerse aún más ricos. Y que conste que no son paranoias, basta con mirar los gráficos a un día.

Lo importante es, pues, ver como la burbuja de activos financieros de renta variable sigue ganando volumen, impasible a las multiples amenazas de recesión que se ciernen sobre la economía 'real'. 


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