miércoles, 14 de enero de 2026

 

Entrada nueva, porque la anterior, con tanto post, se estaba alargando demasiado.


14 – 01 – 2026

Aunque este era un post aparentemente dedicado a la agresión USA a Venezuela, en realidad esta tratando de política geoestratégica, en concreto, la política actual de USA, de la que creo que su Estrategia de Seguridad es un texto claro y fiable. Por eso hablo de Iran ahora. Como he escrito anteriormente, Venezuela es el primer hito, bravuconadas aparte del sociópata hombre naranja, en la implementación de esa Estrategia. Venezuela ha sido sometida desde 2014 a una situación de sanciones que vienen a significar un bloqueo económico factual -además de incontables sanciones individuales arbitrarias contra prohombres del chavismo y postchavismo-. Esas sanciones provienen básicamente de USA, aunque luego buena parte ha sido secundada por sus vasallo, UE, Gran Reino Unido, Canadá y comenzaron, oh sorpresas, en tiempos de Obama, según la propuesta aprobada por el Senado de … Marco Rubio. 





Puede verse la eficacia de las sanciones en este gráfico. El repunte del 2020 al 2024 vino dado por el OVID y la guerra de Ucrania, cuando Biden levanto parcialmente las sanciones y comenzó a exportar petróleo venezolano. Es evidente que, no sólo la corrupción y la ineficacia de los gobiernos de Maduro, sino principalmente la caída del nivel de vida provocó el malestar del pueblo venezolano y su comportamiento electoral, el cual no es del 70% de apoyo a Edmundo, como delira la Nobel María Corina. 

Al margen de la economía, primero el chavismo y después el poschavismo de Maduro siempre han sido visto como enemigos por USA, qjuje ha financiado generosamente al la burquesía venezolana autoexiliada en Miami y, últimamente, en el madrileño y muy patriota barrio de Salamanca. Sin embargo, la situación se mantenía en un ten con ten, marcada en buena medida por los precios del petróleo; entonces, ¿por qué cambia todo con Trump? No es un asunto de carácter, se trata, repito ad nauseam, de la  nueva estrategia que Trump va a llevar hacia adelante.

 La ‘América para los (Norte) americanos’ de la doctrina ‘Donroe’, se concreta en usurpar el poder del Estado venezolano, no tanto para apropiarse de su petróleo no tanto para usarlo, sino para impedir que se lo venda a China, y, estos es aún más, importante, que se lo venda en remnibis, es decir que el dólar deje de ser la casi moneda única de compraventa de crudos, como sucedía el siglo pasado, y, con ello, que se acerque el fin de la moneda USA en tanto que divisa de comercio internacional y de atesoramiento  mundial de valor. El privilegio exorbitante de USA que le permite vivir por la cara, con todos sus déficits públicos y comerciales y con toda su deuda, impagable en milenios (si es que se quisiera pagar, que no es el caso):

Con los mercados financieros más profundos y eficientes del mundo, Estados Unidos puede ayudar a los países de bajos ingresos a desarrollar sus propios mercados financieros y a vincular más estrechamente sus monedas al dólar, garantizando así el futuro del dólar como moneda de reserva mundial. (Estrategia de Seguridad).

Iran lleva mucho tiempo vendiendo petróleo. ¿En que moneda? Pues en riales iraníes, en euros o en remnibis. No hay nada más qué hablar acerca de la ayuda, de momento vía sanciones, mañana ya veremos, de USA a las protestas de buena parte del pueblo persa, en serias sificultades económicas tras la fuerte devaluación del rial. Por cierto, falsimedia occidental se esta esmerando estos días en presentar la protesta como dirigidas a acabar con el sistema político existente y ‘reinstaurar’ una democracia, presidida, que sé yo, por el hijo del Reza Pahlevi. Además, le viene bien a Trump para que sus súbditos miren a Teherán y no a Minneapolis. 

Y, aunque Irán no está en América ni se explicita en la nueva estrategia, es notorio que USA pretende un Oriente medio hegemonizado por el eje semialiado Israel-Arabia saudí, con Irán siendo un paria más entre los otros Estados de la zona.



domingo, 11 de enero de 2026

 

Trabajo en construcción, mientras van llegando informaciones

 11 – 01 – 2026

En el post de ayer señalaba que, exceptuando al Estado Chino y al Ruso, Trump exhibe “un absoluto desprecio” por el resto de países y Estados. Si se me permite emplear una contradictio in términis, relativizar el absoluto, el desprecio de Trump es aún mayor para la UE y la ONU, es decir para toda organización de Estados. En especial para la UE porque se pretende operativa, no sólo proclamativa. De hecho, en la tan mentada Estrategia de Seguridad USA, la ONU se ignora, ninguna alusión., mientras que la UE si se cita, pero una sola vez y para afirmar que “socava la libertad política y la soberanía, las políticas migratorias que transforman el continente y crean conflictos, la censura de la libertad de expresión y la represión de la oposición política, el colapso de las tasas de natalidad y la pérdida de las identidades nacionales y la confianza en sí mismos.”.

No sólo cuando se crearon los cimientos de la UE, exclusivamente económicos: unión aduanera, sino tras el avance hacia una unidad sociopolítica bajo esa paraconstitución que es el Tratado de Lisboa, la defensa colectiva quedó totalmente al margen, confiada a la OTAN, de la que forman parte los Estados de la UE. Eso significaba, de hecho, ceder la defensa militar de Europa a USA, líder total de la OTAN. Está estructura ha entrado en una crisis que, me temo, va a ser terminal si Trump sigue dando pasos hacia el nuevo orden internacional; y lo va a hacer ya mismo. El asunto de Groenlandia puede muy bien culminar el colapso de la OTAN. Ya lo ha dicho la primera ministra islandesa, mientras Leyen y Kallas miran a los pajaritos. Por cierto, habrá que ver al chupaculos de Rutte es tal tesitura. Y hablando de chupaculos, existe una alternativa no descartable: que, para salvar a la OTAN, la UE, ante la presión de Trump, obligue a Dinamarca a entregar -sea cual sea la figura jurídica y la narrativa posterior- Groenlandia a USA. Trump es insaciable, eso lo sabe la élite europea, pero los dirigentes de la UE son tan objetivamente débiles y tan subjetivamente cobardes que puede suceder cualquier cosa.

Porque, ¿qué haría la UE sin la OTAN? La hegemonía política hoy en la UE la detenta ese bloque, hasta hace poco contranatura, en que el principal poder es la derecha europea de toda la vida, democristianos y similares, que ocupa un papel céntrico entre a un lado, una socialdemocracia diluida, desideologizada y en continuo declive, y, al otro, la facción más proyanqui y otanista de la extrema derecha, la del Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos de Meloni y los soplacirios polacos.

Proyanqui y otanista hasta antes de que cambiases las cosas, porque ahora resulta que el grupo parlamentario más trumpista de facto es el de Patriotas por Europa, el grupo de Orban y Le Pen, partidarios de una UE muy distinta a la actual, renacionalizada y vagamente federal y ponen ojitos a Putin. Es decir, lo que hace Trump, de ahí, que la nueva estrategia se proponga: “Permitir que Europa vuele con sus propias alas y funcione como un grupo de naciones soberanas alineadas, en particular haciéndola asumir principalmente la responsabilidad de su propia defensa” y “Estados Unidos anima a sus aliados políticos en Europa a promover este renacimiento espiritual, y la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos es, en efecto, motivo de gran optimismo”. Del sex appeal de Putin, ni hablo. Por cierto, Vox está en el grupo de los patriotas europeos y da de comer a Meloni en su casa. Estos de Vox no saben donde tienen la mano (extrema) derecha.

 

 10- 01 – 2026

Por lo que leo, hay entre los opinadores mediáticos (o sea, publicados en medios no muy minoritarios) una polémica sobre la función, mejor, sobre el objetivo -porque la función sólo se conoce ex post- de la agresión de Trump y su camarilla al Estado Venezolano. Por cierto que en la mencionada camarilla, cada vez tiene más peso Steve Miller, un auténtico nazi, mientras que JD Vance, el ariete de los tecnobros, parece limitarse a esperar a las elecciones del 28, a las que Trump no descarta postulares; lío por todos lados, nos esperan años moviditos.

El sojuzgamiento, colonial del tipo protectorado, de Venezuelas, es como el cerdo, que de él todo se aprovecha Por supuesto el dominio yanqui sobre el petrólepo presente y futuro de Venezuela es una posibilidad que no se va a desaprovechar; es un objetivo, sí, pero yo creo que secundario. Me lleva a esta conclusión el hecho de que, sin necesidad de secuestrar a Maduro, éste ya había manifestado al gobierno de USA, bajo cuerda, claro, su predisposición a ceder de facto el control de los yacimientos, y de la economía en general, a los norteamericanos. Esto es algo sabido, Maduro, retórica aparte, sabía que había de ceder para conservar el poder formal y su impunidad. Al final, ni lo uno ni lo otro. Para dejar a Delsy y casi todos los aparatos del régimen madurista no era necesaria tanta movida. O sí lo era, así Trump avisa urbi et orbe del castigo a Maduro por levantisco y no prosternarse debidamente ante él -el próximo puedes ser tú- y asegura la continuidad de un régimen represivo, como a él le gustan, frente a su falta de confianza en los Machado o Guaidó,

Por otro lado, aunque respeto mucho la opinión de Turiel y estoy de acuerdo que la  mezcla del crudo ultrapesado del Orinoco (el del Maracaibo está ya en horas muy bajas) y el ultraligero sale oil de fracking, es muy beneficiosa, sobre todo para conseguir diesel, creo que el proceso de extracción, refinado, fluidificación, transporte, etc., es demasiado caro. Los cálculos más fiable asignan al petróleo de la cuenca del Orinoco unos costes mínimos de 80 $/barril y el Brent del Mar del Norte, un excelente petróleo, está sobre 60$/barril.

Frente a Turiel, y concordando en parte con Enric Juliana, mi opinión es que el control sobre el petróleo venezolano no es el objetivo primero de la acción de Trump. El gran objetivo de Trump es mostrarle al mundo que él tiene el poder y que con ese poder hace lo que quiere, mejor, dice lo que le parece y hace lo que dice. No es casual que apenas hace un mes el gobierno de Washington publicara la Estrategia de Seguridad de USA, un documento claro y sin complejos (que diría Aznar), en el que aplicando una mezcla de la doctrina Monroe y la diplomacia del big stick de Teddy Roosevelt determina a toda américa, el ‘hemisferio occidental, de Groenlandia (y Canada) a Chile su patio trasero. Y en mi patio trasero mando yo. Trump está implementando unilateralmente el nuevo orden mundial diseñado ..,. por él. Ciertamente, es bastante respetuoso con la otra superpotencia, China, con la que a corto y medio plazo no se verá abocado a un choque bélico. También mantiene una cierta consideración en el reparto de poder mundial con la Rusia de Putin, aunque sólo sea para que no estreche la alianza militar con China. Para el resto, absoluto desprecio.

 

 08 - 01 - 2026

Es evidente que, para Trump y su camarilla fascista, Delsy Rodríguez y su hermano son mucho más fiables -una vez atemorizados y, en cierta forma, sobornados- que una tipa que llama a un país extranjero a invadir el suyo, y que, por añadidura (me temo, no es broma) no renuncia al Nobel de la Paz y protesta airadamente por no haberlo recibido quien lo merecía, el Principe de la Paz. Por cierto, que a lo largo de la historia todos los Príncipes de la paz esta envueltos en sangre. 

A Trump le viene bien mantener una semidictadura, como la madurista, corrupta y neoliberal, mientras todos sepan que quien manda es él. Se ahorra el problema de una invasión o un bombardeo másivo que provocarían la reacción de un ejército no tan ineficiente como afirman algunos. El problema ahora más complicado, creo, es Diosdado Cabello, también' cabecilla' de una 'organización narcoterrorista' que no exiaste. Su influencia en el Estado profundo venezolano es muy grande. Habrá que esperar nuevos datos, aún cogidos con papel de fumar. 

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No sé que hace falta para entender que, mutatis mutandis, la ICE viene a ser lo mismo que las SA hasta 1934, cuando ya habían hecho su trabajo. Otro signo que señala hacia dónde va la política USA. Hacia el fascismo o hacia la guerra civil. Descanse en paz Renee Good.

 

5 - 01- 2026

Bajo el infame evento de la agresión de USA a Venezuela, vamos a asistir en los próximos días, semanas y meses, a una actividad febril de esas ‘fuerzas’ que componen la ‘relación de fuerzas’; unas relaciones de fuerzas de las que surgen las estructuras de dominación, más o menos estables. Por supuesto, las estructuras de dominación son múltiples y operan a distintos niveles jerárquicos y territoriales. La que está ahora en cuestión, e involucra a la fuerza de las grandes potencias estatales -USA, China y, parcialmente, Rusia- y a la soberanía del resto de Estados, es la del nuevo orden geopolítico mundial, del que USA ya ha presentado una propuesta: su ‘Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América’ de primeros de diciembre del 2025. La estructura política global.

En todo caso, es evidente que la doctrina geopolítica mundial, la llamada 'neocons`, elaborada por aquellos cachorros de Leo Strauss (y alguno, de Trotsky) tras el derrumbamiento del bloque soviético, esa Pax Americana, seguida por Bush y, con alguna particularidad, por Obama, ya pertenece, irreversiblemente, al pasado. El mundo ha cambiado mucho, el 'orden internacional basado en norma' (las de USA, claro), ha sido arrojado a la 'papelera de la historia'.. Habrá que estar muy atentos -e interpretar los indicios a la manera de la antigua kremlinología- a las reacciones de las otras dos superpotencias mencionadas estas semanas a la crisis venezolana. Y, por supuesto, a la propia evolución de la crisis. 

En plan, de nuevo, conspiranoico, no me sorprendería, a la luz de lo publicado hasta ahora,  que Delsy Rodriguez sea una nueva Adolfo Suarez. Habrá que ver si Diosdado Cabello, también ‘acusado'  a diferencia de Delsy porTrump- Biondi de narcoterrorismo (?), juega el papel de Arias Navarro, transa con Rubio y se echa a un lado. Peores cosas veredes.

 

4-01-2026

Observo un asombro generalizado por el ataque combinado del gobierno de Trump contra Venezuela. Por un lado, el bombardeo de varias ciudades, unos bombardeos que, de momento y hasta que lleguen noticias sobre víctimas, parece más bien suave, una forma de decir a los venezolanos: “Estamos aquí y dispuestos a destruiros si nos parece apropiado”, Por el otro lado, y más relevante por lo espectacular, el secuestro del presidente de la nación venezolana y posterior traslado a Nueva York, donde será juzgado por narcoterrorismo, en general, y, en particular, por todo lo que se le ocurra a Pam Biondi (un buen test aquí es ver lo que dice, si dice algo, Mamdani, flamante alcalde de la ciudad en que se tiene secuestrado a Maduro).

Tras el asombro y la indignación, calmo mi torbellino emocional e intento ir analizando racionalmente. Creo que el tan extendido asombro no es tan solo por los hechos en sí, sino por la adecuación entre lo que se dice o se escribe y lo que se hace. Estamos acostumbrados a que los políticos al uso afirmen una cosa, prometan, amenacen, y luego no hagan nada, cuando no hacen lo contrario a lo expresado; actitud cada vez más frecuente entre nuestros hipócritas y mediocres políticos. Pero es que Trump y su camarilla son fascistas, no, o no todavía, el estado norteamericano, ni la mayoría de la población, ni los dos partidos mayoritarios. Trump sí. Y los dirigentes fascistas, generalmente, cumplen lo que dicen, siempre claro, que vaya a favor, o o en contra de las élites económicas que mantienen su poder. 

Así, en este sentido, Trump no ha hecho sino llevar a cabo sus bravatas y, lo que es mucho más importante, iniciar la implantación de la recién aprobada estrategia de seguridad nacional estadounidense. Ese plan que da la vuelta al orden internacional surgido del desmoronamiento de la URSS y de los ‘socialismos reales’ satélites. Un plan que, en lo que concierne al continente americano -allí denominado ‘hemisferio occidental’- es la renovación de la doctrina Monroe, con el ‘corolario’ Trump: cuando hablamos de América, nos referimos a USA y sus semicolonias. 

Un paso más y, exteriorizado sin complejos, del intervencionismo de USA en los demás países américanos. De modo que lo de ‘patio trasero’ o ‘área de influencia’, expresiones que antes utilizaba la izquierda con un sentido crítico, y que no eran aceptadas (las expresiones, no el intervencionismo) ni siquiera por los neocons de Bush/Obama/Biden, ahora las clarifica orgullosamente Trump. Si en nuestro jardín hay una rata, la sacamos de ahí.

Los próximos días no irán dando a conocer el alcance de la operación colonial de USA y las reacciones de los otros, refiriéndome a los que cuentan: China y Rusia,  y, bastante menos, los BRICs -Lula y Medi, sobre todo-. Por supuesto, la UE no cuenta nada. Me da la impresión, es puramente intuitivo, que Rusia, e incluso China, no están por completo en desacuerdo, aunque no lo diran nunca, con el plan estratégico de USA; por los menos, en el corto y medio plazo.

 

sábado, 27 de diciembre de 2025

 

He estado leyendo un buen artículo (para ser del universo ideológico de la Vanguardia) de Lluis Uría, en que relata los últimos reveses del canciller alemán Merz en su empeño de dinamizar la UE -siempre adaptada a los intereses de USA y los caprichos de Trump; eso no se toca-, poniéndose al frente de ella, en muy estrecha alianza con von der Leyen, tal para cual; y colocando en primer lugar la remilitarización de Alemania. En el siglo pasado eso habría sido peligroso, ahora es patético, 

Pero no es de esto, que tiene mucha tela, de lo que quiero hablar. Uría cita, entre otros reveses y desplantes a Merz por parte de sus socios europeos, como el plan de éste para utilizar los fondos financieros rusos, retenidos en Euroclear, una sociedad privada de gestión y custodia de valores con sede en Bélgica, era usarlos directamente o, al menos, como garantía de un préstamo para financiar a Ucrania. Sólo apuntaré que las medidas propuestas por Merz suponen uno de los mayores atentados a la esencia de capitalismo -la propiedad es sagrada y los pactos se cumplen - desde la revolución rusa, o así. Cosas veredes. 

No fue precisamente por preservar los derechos del Capital, sino poir temor a represalias rusas que el gobierno belga se acojonó. Las cosas estaba tan claras -de nuevo, el rey desnudo- que, excepto Alemania y los países paranoicamente rusófobos – los bálticos, Polonia, Finlandia- todo el mundo se opuso. Me refiero a Estados con una política internacional mínimamente estratégica, por muy funesta que me parezca. Es decir, no hablo de la España gobernada por el señor Xanxe. 

Finalmente, se tomo una resolución, humillante para Merz, por todo lo que había trabajado en ella y por las presiones que había llevado a cabo antes de la reunión del 19D. Lo resumo. 

El plan inicial, en el que todos los miembros de la UE, quizá excluyendo a Orban, era enviar a Ucrania una copiosa ayuda económica, siguiendo reverencialmente el diktat de Trump, “si Europa quiere seguir con la guerra de Ucrania, que la pague”. Desde esa posición común, Merz propuso su plan. Se trataba de obtener el dinero para la ayuda de los citados fondos rusos, lo que repito, me pongo el gorro de Hayek y me parece superescandaloso. Tras, se supone, ardorosas diatribas, se llegó a un consenso un tanto vergonzante (sobre todo para Merz y von der Layen). En primer lugar, se ‘prestarán’ -en realidad es una especie de regalo- al gobierno ucraniano 90.000 millones de euros, menos de los que pretendía Merz, que contaba con unos fondos rusos en torno a 200.000 millones para tirar de ahí. Para ello la UE se endeuda con el sector privado por esa cantidad  (con sus intereses, claro) y, a continuación la traspasa a Ucrania bajo la forma de un curioso empréstito sin interés y a amortizar vaya usted a saber cuándo; bueno, sí, cuando Ucrania gane la guerra, y Rusia cargue con la reparación de los daños causados.

Escrito esto, se me ocurrió otra cosa, consultar a la IA. Lo hice con el chatgpt de OpenIA, y con el Deepseek chino. En primer lugar, he de decir que la IA china, en general más que aceptable, me estuvo volviendo loco hasta que vi que sólo maneja datos que lleguen a fines del 2024. En cambio, la IA de Altman los tiene al día (como Gémini o Copilot, paso de la grok de Musk). 

Le envíé a chatgpt unas conclusiones similares a las arriba expuestas para que me cuente si le parecen correctas y me devuelve un chorro de texto según el cual casi todo lo que le digo es erróneo. Como no da apenas ningún dato que me contradiga y casi todas las discrepancias son formales, utilizando con frecuencia el lenguaje autolegitimador que emplea la UE, le envío un nuevo mensaje, que reza:

Por lo que veo, tus objeciones son formales y lingüisticas, lo que me hace pensar que tienes cierto sesgo hacia la legitimación de prácticas de la UE. En cualquier caso, muchas gracias, me has confirmado mis análisis.

Y, entonces, replica:

Gracias por compartir tu impresión. Es totalmente válido interpretar que mis matices son formales; de hecho, lo que intentaba era diferenciar entre:

cómo se describe jurídicamente el mecanismo, y

cómo funciona en la práctica económica y política,

que en este caso está muy cerca de lo que comentabas inicialmente: la UE se endeuda en mercados privados para financiar a Ucrania, asume intereses y Ucrania, en la práctica, no tiene un horizonte de devolución realista salvo hipot éticas reparaciones rusas.

para concluir:

Mi intención no es legitimar ni criticar la medida, sino aportar precisión en los términos que usan las instituciones para definirla y evitar confusiones sobre si se trata de deuda, subvención o condonación.

Es decir, chatgpt ratifica mi análisis, pero sólo cuando le aprieto las tuercas. Si me hubiera quedado con la primera respuesta habría podido pensar que estoy muy equivocado y poner en duda varias certezas. Creo que, si el colapso climático y energético no lo remedian, la IA va a condicionar, para mal, me temo, dadas las relaciones de fuerzas, el futuro de la humanidad. Aprovechemos que está en sus inicios y confiemos en que no es imposible una disrupción tipo hacker. Usemos la IA, pero con mucho cuidado, no nos gato por liebre, que hoy por hoy los humanos con orejas -y que frecuentan Silicon Valley- aún están muy próximos al producto final. 


domingo, 23 de noviembre de 2025

 

Un pequeño añadido al comentario de ayer sobre las COP. Teniendo en cuenta que los vuelos en líneas charter y aviones particulares de gobernantes y milmillonarios, aire acondicionado en recintos de centenares de metros cuadrados, y consumos varios de miles de personas, he realizado un cálculo rápido, utilizando la usual metodología del ojo de buen cubero. Considerando que todo eso supone una quema agregada de combustibles fósiles y concluyendo que, habida cuenta de la suma de energía contaminante consumida por las 30 COPs efectuadas hasta ahora, éstas viene a suponer una aceleración del colapso climático en torno al 0,01 %. Bueno, al menos sirven para algo; aunque sea nocivo. 

Otro punto interesante es que se puede establecer una correlación bastante ajustada entre países exportadores de combustibles fósiles, o como mínimo, autosuficientes, y la negativa a que la reducción de dichos combustibles se refleje en el documento final, así como su contraria: los países que se marchan indignados por la exclusión de esa cita son importadores. Véase la malhadada UE.


sábado, 22 de noviembre de 2025

 

El plan de 28 puntos que Trump propone a Zelensky, no para que lo discuta o negocie, sino para que lo firme, supone de facto la derrota de Ucrania y sus aliados (entre ellos …USA). No hay que buscar mucha coherencia en las erráticas políticas de Trump en la escena internacional (en la interna, parece que los avances hacia el iliberalismo son bastante consistentes). Sin embargo, desde el realismo político en que me muevo, intentando no confundir el ser con el deber ser, creo que hay varias ideas muy generales de Trump que no son descabelladas. 

La primera es que la competencia económica internacional con China esta perdida, la generalización de la posición BRIC es un hecho imparable. Se trata, entonces, de mantener la hegemonía, ya básicamente política, de USA basándose en su poder militar. En el aspecto económico, conjugar la tendencia MAGA, una forma de extrema derecha, hacia el aislacionismo, con la de los technobross, otra forma de extrema derecha que Francesca Bria, aludiendo a Eisenhower, llama con acierto Complejo Tecnológico Autoritario (lo de autoritario también le cuadra a MAGA, aunque no exactamente del mismo modo que a Thiel, Yarvin y compañía). Esa síntesis se conseguiría o se pretendería conseguir, haciendo de USA un país rentista del resto del mundo mediante un complejo sistema selectivo de aranceles -ahora es todavía muy burdo- y una potenciación de las corporaciones de alta tecnología, incluyendo la de armamento, en suelo USA. Un poco a la manera del Varoufakis del Minotauro; al actual, lo veo un poco perdido con eso del rentismo tecnofeudal). Si eso es así, la base MAGA lo lleva crudo en el medio-largo plazo, pero ya se sabe que son muy rudimentarios. 

Con esta perspectiva, me parece acertada la decisión de Trump y sus estrategas internacionales de llevarse moderadamente bien con Rusia, con el objetivo de impedir una férrea alianza ruso-china en la que Rusia pone su poder nuclear, no inferior al de USA y China, su economía y un ejército cada vez más poderoso. En una confrontación bélica, aunque sea fría, disuasiva, entre USA y China, la supremacía nuclear de aquella es decisiva. Entre el bloque ruso-chino y USA, no.

Por ello, el plan de los 28 puntos buscaría congraciarse con Rusia y alejarla de China. Quien paga el pato es, claro, Ucrania, aunque por lo menos deja de poner la carne de cañón, y, subsidiariamente, la UE (Gran Bretaña desde la II GM ha sido siempre un perrillo que acude al pitido de USA). Si finalmente, Zelensky firma ese tratado propuesto por Trump o alguno similar en lo esencial, la posición de la UE se desmorona. O cambian el relato y asumen, tácitamente, su insignificancia o asumen mantener la guerra -que entonces sería, de algún modo, también contra USA-, empobrecerse, fracasar y propiciar la insurgencia, algo que, me temo, serviría hoy en día para acelerar los gobiernos de extrema derecha. El único consuelo sería ver caer a los burócratas de la UE por lo que son: anacrónicos y, además, muy malos.

Hay otra versión de lo que no deja de ser una sorprendente vuelta de tuerca de Trump. Es una versión conspiranoica que consistiría en que Putin está chantajeando a Trump, que, vía Epstein, le tiene literalmente cogido por los huevos; bueno, mejor, por la boca. Ciertamente, el hombre naranja parece hacer, en este caso, lo que le dicta Putin, pero, sin datos, la narración se queda en eso, en conspiranoia.


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Espero que ésta sea la última COP. Por lo que se ve, hay países que quieren aprobar planes de reducción de extracción y quema de combustibles fósiles para, después, incumplirlos estrepitosamente, mientras que los demás países, no quiere ni mentar el carbón, el gas o el petróleo en el documento final. Al menos, estos últimos no son tan cínicos. Por cierto, USA, el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero, ni va. ¿Para qué?


sábado, 8 de noviembre de 2025

 

Quizá me equivoque, y alguien podría tildarme de conspiranoico, pero veo en los media del establishment -los que cada día nos dicen no ya lo que tenemos qué pensar, sino incluso cómo es el mundo, que datos, supuestamente empíricos, informan el sistema cognitivo de los mayores de 30 o 35 años- una tendencia a hablar menos del cambio climático y, cuando se plantea, a subestimarlo. De los jóvenes, ni hablo; ellos obtienen su información básicamente en las redes, donde las fakes hacen su agosto y donde, en buena medida por incomparecencia de la ‘izquierde’, medra a su antojo la extrema derecha. Añadiendo a lo anterior que la población, la supuesta garante de las democracias liberales, asume, como buenos, dóciles, ciudadanos del sistema este ninguneo del cambio climático. Leo en la Vanguardia: “Entre los países que más baja la preocupación [por el cambio climático] están Francia (52 a 45%), Dinamarca (51 a 41%), Reino Unido (45 a 35%), España (44 a 37%) y Alemania (42 a 34%). A nivel global, la preocupación de los ciudadanos por la emergencia climática cayó 21 puntos en tres años”. Tres años en los que los efectos deletéreos de la perturbación atmosférica no han dejado de crecer y manifestarse. Recomiendo, en relación con el creciente desinterés hacia esta temática, el artículo de la Vanguardia del que saque los datos de arriba; es muy interesante y bastante riguroso. https://www.lavanguardia.com/vivo/tendencias/20251107/11230243/cambio-climatico-ceba-europa-gente-vez-le-preocupa.html

Todo este asunto parece que se consiste en una acción combinada, y favorecida por los tiempos históricos que corren, de un sector de la oligarquía política y, globalmente, por el gran capital de la megacorporaciones y ultrarricos. El primer factor es el auge hasta ahora imparable de la extrema derecha, negacionista o, como mínimo, retardista: o bien no existe tal cosa como el cambio climático antropogénico (yo diría capitalogénico, pero eso es otra historia), o bien se han exagerado mucho e interesadamente -por todos menos por ellos- sus efectos y su inminencia. El caso de Trump es paradigmático y apesta; por ejemplo, pone a un tal Zeldin, un ultraretaedista del mundillo del petróleo, de director de la agencia de medio ambiente, el zorro en el gallinero. Pero incluso el entusiasmo del converso que movió a la UE en la segunda década del siglo actual se ha visto muy atemperado en su programa del Pacto Verde Europeo que, si bien hacía aguas por todas partes desde el punto de vista ecológico, al menos mostraba una preocupación aparentemente real. Pese a sser tan  poco ambicioso en objetivos,  los plazos establecidos, se incumplen de facto o se retrasa de iure, por falta de implementación de medios adecuados.

Por el lado económico, también es bastante obvia la situación. Todas las políticas ‘verdes’ llevadas a cabo por gobiernos, o supragobiernos tipo UE, han tenido dos fines fundamentales. El primero es propagandístico, hacer ver a las poblaciones, y, en muchos casos, a ellos mismo -no todo es cinismo- que están  muy preocupados por el cambio climático y se aprestan a tomar medidas para mitigarlo; medidas ‘verdes’, que halaguen a ecologistas y a una cantidad entonces creciente de personas concernidas por el problema. El segundo fin es más importante, Hace diez o doce años se empezó a considerar, tras la crisis del 2008 y el estancamiento  posterior del capitalismo occidental, que la industria verde podría ser la nueva locomotora de la acumulación capitalista. La sustitución de los combustibles fósiles por ingenios que que no despidieran cantidades ingentes de CO2, que suministrasen energía no contaminante, es decir, energía eléctrica: fotogeneradores y aerogeneradores de electricidad, supuso para grandes corporaciones industriales y comerciales y para grandes fondos inversores una oportunidad de negocio impresionante. Y, por añadidura, les permitía presentarse, como benefactores de la humanidad -hay anuncios de Repsol, Iberdrola, y compañía que producen vómitos, una vez más el lobo, ahora mostrándose a las gallinitas como su protector. Todo parecía ir sobre ruedas: enormes inversiones en placas solares y en molinos eólicos, apoyadas por aportaciones gubernamentales., crecientes porcentajes de electricidad producida con energías limpias. 

El problema es que no ha tardado en aparecer el tío Paco con las rebajas. Por un lado, aunque esto no les preocupa a industrias y gobiernos, las emisiones de CO2, siguen creciendo -a menor ritmo, eso sí,- cuando la idea es que fueran disminuyendo en términos absolutos hasta llegar a la descarbonización en 2050-. Sucede que la energía producida con fuentes verdes no sustituye, sino que se añade a la energía fósil y las partículas de dióxido de carbono suspendidas en el aire atmosférico han llegado a una concentración más de 420 ppm (partes por millón).

El auténtico problema para el mundo financiero-industrial es que el dinero invertido en la construcción y puesta en funcionamiento de esta producción verde de electricidad no es un buen negocio. Los paneles solares están casi monopolizados por la industria china; sencillamente, producen a unos precios con los que las empresas occidentales no pueden competir, ni siquiera con las subvenciones estatales existentes. En lo que respecta a los molinos, se enfrentan a graves dificultades tecnológicas y la inversión inicial es muy difícilmente amortizable; y, de nuevo, pese a unas subvenciones que, en última instancia, pagan los ciudadanos de a pie, en vías de precarización. Es decir, la tasa de ganancia de las tecnologías es mucho menor de lo que suponían los dueños del capital, muy decepcionante hasta el punto de que las inversiones (occidentales) están estancándose o decayendo. A esto se suma, favorecido por las sanciones económicas a Rusia derivadas de la guerra de Ucrania, la ofensiva de extractores y vendedores de las energías fósiles clásicas. El carbón vuelve a utilizarse masivamente, tanto en Europa como en USA, y el gas natural, en ausencia de la competencia rusa, que ahora proporciona USA a Europa procedente en buena medida del fracking, ha elevado sus precios de manera notable. En definitiva, los combustibles fósiles son, hoy por hoy, más rentables que los que proporciona la transformación del sol y el viento en electricidad. 

La economía y la política, pues, se orientan hacia posiciones nítidamente retardistas, y su alternativa, en el campo de lo político, se sitúa más cerca del negacionismo del calentamiento global causado por el efecto invernadero del CO2. Las metas de la COP21 de Paris, no alcanzar un aumento de 1,5 ºC en el 2050, ya se han superado, negativamente, en el 2025. Y el penúltimo argumento, el overshoot -eso de que sigamos aumentando las emisiones como si no hubiera un mañana, superando cualquier límite, hasta que la tecnología nos salve mediante algún invento de captura del carbono atmosférico que nos devuelva a esos tiempos en que el cambio climático y sus consecuencias eran expresiones de milenarismo- se revela como solucionismo tecnolátrico. O sea, magia.



Por cierto, estoy intelectualmente harto de las identificaciones, como si formaran parte parte de un mismo campo semántico, de colapso con apocalipsis, catastrofismo, milenarismo, incluso a veces, conspiranoia y terraplanismo. Son asociaciones típicas de los progres y sus medios, todavía defensores del Capitalismo Verde; la derecha, en general, ni se molesta. El desarrollo del cambio climático y sus efectos, entre ellos los fenómenos meteorológicos extremos, ambos en progresión, son objeto de un estudio que debe ser científico, lo que entiendo pr mantener siempre una racionalidad crítica, un método científico, siempre ad hoc, pero siempre sosteniéndose en la empiria, y, sobre todo, creo, una absoluta honestidad profesional. Unos serán más gradualistas y otros más disruptivos, pero cualquier polémica o diferencia ha sde dirimirse sobre la base de publicaciones rigurosas, corregidas por pares, etc. No se confundan con tesis absurdas e interesadas, o visiones psicóticas del mundo. 


jueves, 6 de noviembre de 2025

 

Zoran Mamdani comenzó su gran speech de celebración de su victoria electoral citando a Eugene Debs, hecho que ha pasado bastante inadvertido. La frase, en sí, no tiene importancia, es bonita, pero podría haberla escrito cualquiera(1). Lo relevante es la mención a Debs. Un obrero autodidacta que fundó, junto a otros, la IWW, (Industrial Workers of the World), sindicato con una fuerte componente anarquista, y el SPA (Socialist Party of America), por el que se presentó varias veces a presidente de USA. El SPA vivió, después, una larga cadena de escisiones y fusiones, dando lugar, finalmente, al DSA (Democratic Socialists of America), muy revitalizado por Bernie Sanders y al que pertenece Mamdani. 

Debs es un personaje fundamental de una de las corrientes principales de la izquierda USA, en la que se asoma una veta anarquista más fuerte, creo, que la del socialismo autoritario o meramente socialdemócrata. El trotskista Hal Draper, activista e investigador del marxismo de Marx y Engels, contemplaba ‘dos almas’ en el socialismo. Con una visión original, piensa que en el socialismo la división fundamental no es la clásica entre socialdemocracia y comunismo, sino entre ‘socialismo desde arriba’, al que pertenecerían las dos posiciones citadas y ‘socialismo desde abajo. No voy a detenerme en la caractericación de cada postura, su denominación es bastante explicativa. Para Draper, Debs es un claro representante del socialismo desde abajo, el que surge de la dominación y la autoorganización de los dominados, en el cual los líderes -ni dioses, reyes ni tribunos- son contingentes y nunca escapan del control de los dominados en lucha, de las masas (la multitud spinoziana). 

La izquierda americana, excepto la escasa que se sometió a la burocracia de Moscú, siempre tuvo algo de anarquista. Ni de lejos afirmo que Mamdani sea un auténtico 'socialista desde abajo', pero su tradición, y la reivindicación de ella en su discurso, suscitan un miligramo de esperanza. Tampoco es tanto, un miligramo. Nada que ver con los triunfos demócratas en Virgina, New Jersey, etc.


Nota

1. Esta es mejor: "No soy un líder sindical; no quiero que me sigáis ni a mí ni a nadie; si buscáis un Moisés que os saque del salvajismo capitalista, os quedareis dónde estáis. No os guiaría a la tierra prometida, aunque pudiera, porque si os guiara, otro os sacaría de ella. Debéis usar la cabeza además de las manos y salir de vuestra situación actual".