martes, 31 de marzo de 2026

 

  • Escribir sobre la guerra de Irán no tiene sentido en estos momentos hasta que los hechos se decanten. El acuerdo, hoy, es imposible; los 15 puntos de USA no pueden ser aceptados por los iraníes, no es más que un farol de Trump, que aun confía en que los ayatolahs se achanten ante la acumulación de fuerzas terrestres norteamericanas a pocos kilómetros de territorio persa. Tampoco es ahora realista la insinuada contraoferta de Irán. Creo que, aunque no descarte un bandazo que modifique la situación, todos se va a dirimir en los próximos días. Si USA ataca, del resultado de los ataques.
  • Al gobierno norteamericano sólo le vale un éxito total: grandes conquistas con mínimas, muy mínimas, bajas. En caso contrario, los días de Trump en la presidencia, estarán contados. Por otro lado, si no hay invasión terrestre, USA, con Israel, pueden someter a Irán a un bombardeo enormemente destructivo, pero es difícil que el gobierno iraní capitule y, entonces, Trump se echaría encima a la opinión pública, interna y externa. Queda la posibilidad de que Trump siga ganando tiempo -¿para qué?- y manteniendo lo que hace estos días; complicado porque los embustes ya se le acaban y las presiones, sobre todo las de los que pueden presionar con eficacia, los grandes magnates y corporaciones, en especial, los relacionados con el petróleo y su precio. 
  • Israel es ambivalente, opta por la destrucción total de Irán, y, al tiempo, para que siga la guerra ad infinitum, al fin y al cabo es el mejor escenario para Netanyahu y lo ampara en su agresión al Líbano. Irán, por su parte, no se va a rendir; queda por saber la operatividad de sus defensas terrestres, tiene muchos más soldados que USA en la zona y,  si no es un farol , le quedan misiles y drones más que suficientes como para arrasar Oriente medio, Israel incluido, ahora que ya van quedando muy pocas defensas antimisil/dron en la zona.


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