domingo, 11 de enero de 2026

 

Trabajo en construcción, mientras van llegando informaciones

 11 – 01 – 2026

En el post de ayer señalaba que, exceptuando al Estado Chino y al Ruso, Trump exhibe “un absoluto desprecio” por el resto de países y Estados. Si se me permite emplear una contradictio in términos, relativizare el absoluto, el desprecio deTrump es aún mayor para la UE, mejor para la UE y la ONU, es decir para toda organización de Estados. En especial para la UE porque se pretende operativa, no sólo proclamativa. De hecho, en la tan mentada Estrategia de Seguridad USA, la ONU se ignora, ninguna alusión., mientras que la UE si se cita, pero una sola vez y para afirmar que “socava la libertad política y la soberanía, las políticas migratorias que transforman el continente y crean conflictos, la censura de la libertad de expresión y la represión de la oposición política, el colapso de las tasas de natalidad y la pérdida de las identidades nacionales y la confianza en sí mismos.”.

No sólo cuando se crearon los cimientos de la UE, exclusivamente económicos: unión aduanera, sino tras el avance hacia una unidad sociopolítica bajo esa paraconstitución que es el Tratado de Lisboa, la defensa colectiva quedó totalmente al margen, confiada a la OTAN, de la que forman parte los Estados de la UE. Eso significaba, de hecho, ceder la defensa militar de Europa a USA, líder total de la OTAN. Está estructura ha entrado en una crisis que, me temo, va a ser terminal si Trump sigue dando pasos hacia el nuevo orden internacional; y lo va a hacer ya mismo. El asunto de Groenlandia puede muy bien culminar el colapso de la OTAN. Ya lo ha dicho la primera ministra islandesa, mientras Leyen y Kallas miran a los pajaritos. Por cierto, habrá que ver al chupaculos de Rutte es tal tesitura. Y hablando de chupaculos, existe una alternativa no descartable: que, para salvar a la OTAN, la UE, ante la presión de Trump, obligue a Dinamarca a entregar -sea cual sea la figura jurídica y la narrativa posterior- Groenlandia a USA. Trump es insaciable, eso lo sabe la élite europea, pero los dirigentes de la UE son tan objetivamente débiles y tan subjetivamente cobardes que puede suceder cualquier cosa.

Porque, ¿qué haría la UE sin la OTAN? La hegemonía política hoy en la UE la detenta ese bloque, hasta hace poco contranatura, en que el principal poder es la derecha europea de toda la vida, democristianos y similares, que ocupa un papel céntrico entre a un lado, una socialdemocracia diluida, desideologizada y en continuo declive, y, al otro, la facción más proyanqui y otanista de la extrema derecha, la del Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos de Meloni y los soplacirios polacos.

Proyanqui y otanista hasta antes de que cambiases las cosas, porque ahora resulta que el grupo parlamentario más trumpista de facto es el de Patriotas por Europa, el grupo de Orban y Le Pen, partidarios de una UE muy distinta a la actual, renacionalizada y vagamente federal y ponen ojitos a Putin. Es decir, lo que hace Trump, de ahí, que la nueva estrategia se proponga: “Permitir que Europa vuele con sus propias alas y funcione como un grupo de naciones soberanas alineadas, en particular haciéndola asumir principalmente la responsabilidad de su propia defensa” y “Estados Unidos anima a sus aliados políticos en Europa a promover este renacimiento espiritual, y la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos es, en efecto, motivo de gran optimismo”. Del sex appeal de Putin, ni hablo. Por cierto, Vox está en el grupo de los patriotas europeos y da de comer a Meloni en su casa. Estos de Vox no saben donde tienen la mano (extrema) derecha.

 

 10- 01 – 2026

Por lo que leo, hay entre los opinadores mediáticos (o sea, publicados en medios no muy minoritarios) una polémica sobre la función, mejor, sobre el objetivo -porque la función sólo se conoce ex post- de la agresión de Trump y su camarilla al Estado Venezolano. Por cierto que en la mencionada camarilla, cada vez tiene más peso Steve Miller, un auténtico nazi, mientras que JD Vance, el ariete de los tecnobros, parece limitarse a esperar a las elecciones del 28, a las que Trump no descarta postulares; lío por todos lados, nos esperan años moviditos.

El sojuzgamiento, colonial del tipo protectorado, de Venezuelas, es como el cerdo, que de él todo se aprovecha Por supuesto el dominio yanqui sobre el petrólepo presente y futuro de Venezuela es una posibilidad que no se va a desaprovechar; es un objetivo, sí, pero yo creo que secundario. Me lleva a esta conclusión el hecho de que, sin necesidad de secuestrar a Maduro, éste ya había manifestado al gobierno de USA, bajo cuerda, claro, su predisposición a ceder de facto el control de los yacimientos, y de la economía en general, a los norteamericanos. Esto es algo sabido, Maduro, retórica aparte, sabía que había de ceder para conservar el poder formal y su impunidad. Al final, ni lo uno ni lo otro. Para dejar a Delsy y casi todos los aparatos del régimen madurista no era necesaria tanta movida. O sí lo era, así Trump avisa urbi et orbe del castigo a Maduro por levantisco y no prosternarse debidamente ante él -el próximo puedes ser tú- y asegura la continuidad de un régimen represivo, como a él le gustan, frente a su falta de confianza en los Machado o Guaidó,

Por otro lado, aunque respeto mucho la opinión de Turiel y estoy de acuerdo que la  mezcla del crudo ultrapesado del Orinoco (el del Maracaibo está ya en horas muy bajas) y el ultraligero sale oil de fracking, es muy beneficiosa, sobre todo para conseguir diesel, creo que el proceso de extracción, refinado, fluidificación, transporte, etc., es demasiado caro. Los cálculos más fiable asignan al petróleo de la cuenca del Orinoco unos costes mínimos de 80 $/barril y el Brent del Mar del Norte, un excelente petróleo, está sobre 60$/barril.

Frente a Turiel, y concordando en parte con Enric Juliana, mi opinión es que el control sobre el petróleo venezolano no es el objetivo primero de la acción de Trump. El gran objetivo de Trump es mostrarle al mundo que él tiene el poder y que con ese poder hace lo que quiere, mejor, dice lo que le parece y hace lo que dice. No es casual que apenas hace un mes el gobierno de Washington publicara la Estrategia de Seguridad de USA, un documento claro y sin complejos (que diría Aznar), en el que aplicando una mezcla de la doctrina Monroe y la diplomacia del big stick de Teddy Roosevelt determina a toda américa, el ‘hemisferio occidental, de Groenlandia (y Canada) a Chile su patio trasero. Y en mi patio trasero mando yo. Trump está implementando unilateralmente el nuevo orden mundial diseñado ..,. por él. Ciertamente, es bastante respetuoso con la otra superpotencia, China, con la que a corto y medio plazo no se verá abocado a un choque bélico. También mantiene una cierta consideración en el reparto de poder mundial con la Rusia de Putin, aunque sólo sea para que no estreche la alianza militar con China. Para el resto, absoluto desprecio.

 

 08 - 01 - 2026

Es evidente que, para Trump y su camarilla fascista, Delsy Rodríguez y su hermano son mucho más fiables -una vez atemorizados y, en cierta forma, sobornados- que una tipa que llama a un país extranjero a invadir el suyo, y que, por añadidura (me temo, no es broma) no renuncia al Nobel de la Paz y protesta airadamente por no haberlo recibido quien lo merecía, el Principe de la Paz. Por cierto, que a lo largo de la historia todos los Príncipes de la paz esta envueltos en sangre. 

A Trump le viene bien mantener una semidictadura, como la madurista, corrupta y neoliberal, mientras todos sepan que quien manda es él. Se ahorra el problema de una invasión o un bombardeo másivo que provocarían la reacción de un ejército no tan ineficiente como afirman algunos. El problema ahora más complicado, creo, es Diosdado Cabello, también' cabecilla' de una 'organización narcoterrorista' que no exiaste. Su influencia en el Estado profundo venezolano es muy grande. Habrá que esperar nuevos datos, aún cogidos con papel de fumar. 

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No sé que hace falta para entender que, mutatis mutandis, la ICE viene a ser lo mismo que las SA hasta 1934, cuando ya habían hecho su trabajo. Otro signo que señala hacia dónde va la política USA. Hacia el fascismo o hacia la guerra civil. Descanse en paz Renee Good.

 

5 - 01- 2026

Bajo el infame evento de la agresión de USA a Venezuela, vamos a asistir en los próximos días, semanas y meses, a una actividad febril de esas ‘fuerzas’ que componen la ‘relación de fuerzas’; unas relaciones de fuerzas de las que surgen las estructuras de dominación, más o menos estables. Por supuesto, las estructuras de dominación son múltiples y operan a distintos niveles jerárquicos y territoriales. La que está ahora en cuestión, e involucra a la fuerza de las grandes potencias estatales -USA, China y, parcialmente, Rusia- y a la soberanía del resto de Estados, es la del nuevo orden geopolítico mundial, del que USA ya ha presentado una propuesta: su ‘Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América’ de primeros de diciembre del 2025. La estructura política global.

En todo caso, es evidente que la doctrina geopolítica mundial, la llamada 'neocons`, elaborada por aquellos cachorros de Leo Strauss (y alguno, de Trotsky) tras el derrumbamiento del bloque soviético, esa Pax Americana, seguida por Bush y, con alguna particularidad, por Obama, ya pertenece, irreversiblemente, al pasado. El mundo ha cambiado mucho, el 'orden internacional basado en norma' (las de USA, claro), ha sido arrojado a la 'papelera de la historia'.. Habrá que estar muy atentos -e interpretar los indicios a la manera de la antigua kremlinología- a las reacciones de las otras dos superpotencias mencionadas estas semanas a la crisis venezolana. Y, por supuesto, a la propia evolución de la crisis. 

En plan, de nuevo, conspiranoico, no me sorprendería, a la luz de lo publicado hasta ahora,  que Delsy Rodriguez sea una nueva Adolfo Suarez. Habrá que ver si Diosdado Cabello, también ‘acusado'  a diferencia de Delsy porTrump- Biondi de narcoterrorismo (?), juega el papel de Arias Navarro, transa con Rubio y se echa a un lado. Peores cosas veredes.

 

4-01-2026

Observo un asombro generalizado por el ataque combinado del gobierno de Trump contra Venezuela. Por un lado, el bombardeo de varias ciudades, unos bombardeos que, de momento y hasta que lleguen noticias sobre víctimas, parece más bien suave, una forma de decir a los venezolanos: “Estamos aquí y dispuestos a destruiros si nos parece apropiado”, Por el otro lado, y más relevante por lo espectacular, el secuestro del presidente de la nación venezolana y posterior traslado a Nueva York, donde será juzgado por narcoterrorismo, en general, y, en particular, por todo lo que se le ocurra a Pam Biondi (un buen test aquí es ver lo que dice, si dice algo, Mamdani, flamante alcalde de la ciudad en que se tiene secuestrado a Maduro).

Tras el asombro y la indignación, calmo mi torbellino emocional e intento ir analizando racionalmente. Creo que el tan extendido asombro no es tan solo por los hechos en sí, sino por la adecuación entre lo que se dice o se escribe y lo que se hace. Estamos acostumbrados a que los políticos al uso afirmen una cosa, prometan, amenacen, y luego no hagan nada, cuando no hacen lo contrario a lo expresado; actitud cada vez más frecuente entre nuestros hipócritas y mediocres políticos. Pero es que Trump y su camarilla son fascistas, no, o no todavía, el estado norteamericano, ni la mayoría de la población, ni los dos partidos mayoritarios. Trump sí. Y los dirigentes fascistas, generalmente, cumplen lo que dicen, siempre claro, que vaya a favor, o o en contra de las élites económicas que mantienen su poder. 

Así, en este sentido, Trump no ha hecho sino llevar a cabo sus bravatas y, lo que es mucho más importante, iniciar la implantación de la recién aprobada estrategia de seguridad nacional estadounidense. Ese plan que da la vuelta al orden internacional surgido del desmoronamiento de la URSS y de los ‘socialismos reales’ satélites. Un plan que, en lo que concierne al continente americano -allí denominado ‘hemisferio occidental’- es la renovación de la doctrina Monroe, con el ‘corolario’ Trump: cuando hablamos de América, nos referimos a USA y sus semicolonias. 

Un paso más y, exteriorizado sin complejos, del intervencionismo de USA en los demás países américanos. De modo que lo de ‘patio trasero’ o ‘área de influencia’, expresiones que antes utilizaba la izquierda con un sentido crítico, y que no eran aceptadas (las expresiones, no el intervencionismo) ni siquiera por los neocons de Bush/Obama/Biden, ahora las clarifica orgullosamente Trump. Si en nuestro jardín hay una rata, la sacamos de ahí.

Los próximos días no irán dando a conocer el alcance de la operación colonial de USA y las reacciones de los otros, refiriéndome a los que cuentan: China y Rusia,  y, bastante menos, los BRICs -Lula y Medi, sobre todo-. Por supuesto, la UE no cuenta nada. Me da la impresión, es puramente intuitivo, que Rusia, e incluso China, no están por completo en desacuerdo, aunque no lo diran nunca, con el plan estratégico de USA; por los menos, en el corto y medio plazo.

 

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