domingo, 8 de marzo de 2026

 

El espacio de la derecha en USA es un polvorín. En lo que concierne a la participación institucional, ese espacio ha sido monopolizado por el partido Republicano que, al igual que el Demócrata siempre ha sido bastante disciplinado, aunque existiese más de una línea ideológica. Como decía Alfonso Guerra, ‘el que se mueve no sale en la foto’, y la foto daba lugar a apetitosas prebendas en las administraciones estatales y federal. Así ha sido durante más de150 años, y así intenta desesperadamente mantenerlo el partido Demócrata: una unión, a veces con rencillas, pero finalmente sólida, entre el aparato del partido y la figura pública de turno que se presenta a presidente. Lo importante es ganar elecciones y sacarles el dinero a los donantes. 

Eso hacían los republicanos, de hecho habían integrado a movimientos internos de extrema derecha, como la Mayoría Moral o el Tea Party y los neocons en la política internacional, sin crear fractura interna relevante. Hasta que apareció Trump con su MAGA y puso todo el partido patas arriba. Los republicanos habían intentado, en el 2014, que un recién llegado al partido muy, por decirlo suavemente, extravagante, fracasara en las primarias. No sólo no fracasó, sino que fue elegido presidente. El antiguo aparato republicano se desmoronó y sus ilustres familias, del tipo de los Bush, quedaron marginadas. Trump se ha hecho con las riendas del partido, el cual ha quedado en manos, sin apenas autonomía de la brutalidad, el caprichoi lass exigencias de adulación acrítica de su amado líder. 

“I am MAGA”, dice Trump, ante los ataques de muchos de sus antes incondicionales  aliados, teóricos y propagandistas del movimiento. En parte, tiene razón, pero ese doble  juego que hasta ahora le había salido bien, hacer una política económica inspirada por los technobros, el complejo militar industrial y Wall Street, es decir casi todos los muchimillonarios, que diría el tio Gilito, orientada a que esos millonarios los sean todavía más, y a la vez tener contentos a los millones de trabajadores de la USA agraria pobre, parados o de subempleados del Rust Bell, precarios que creyeron que Trump iba a hacer America great again. Y es que el MAGA se nutre de ellos  y no de los Elon Musk y compañía, por mucha gorrita que se pongan. En realidad, por encima del eslogan MAGA, que los americanos malhadados llevaban  en sus gorras y camisetas, estaba pensando -y cada vez la ostentan más- en otra consigna que no es meramente publicitarias, que es político: America First. Ya lo gritaban a finales de la decada de 1930 grupos fascistas que apoyaban a Lindbergh y proponían la neutralidad de USA en la guerra contra su querido Hitler.  

 El 'primero América' es el principio básico del movimiento populista de extrema derecha que sostiene a Trump. Por supuesto, para ellos esa demanda es lo opuesto al belicismo globalizador hegemonista de los neocons. Por elcontrario, se trata de un movimiento ultranacionalista y supremacista blanco, pero también antielitista (sólo en su retórica, claro) y, lo que aquí es más relevante, aislacionista. USA, según claman, debe preocuparse exclusivamente de sí misma, es autosuficiente frente a todos los demás y superior a ellos. No busca la supremacía, ya es suprema, por esencia, por elección de Dios. 

Por todo lo anterior, la guerra contra Irán es triplemente hiriente: no se les ha perdido nada y se pueden perder vidas americanas, se hace por iniciativa e interés de Israel y, además, Trump había prometido en su campaña electoral que, al revés que sus predecesores, USA no iba a entrar en ninguna guerr porque él era consciente que esas guerras eran de otros y sólo servía para que USA asumiera los costes dinerarios y en vidas humanas. La famosa Estrategia de Seguridad Nacional de primeros de noviembre el año pasado me pareció, en este sentido, un buen documento MAGA en que el móvil central era defender en primer lugar, casi exclusivamente, el beneficio de USA en cualquier acción exterior. “En todo lo que hacemos, Estados Unidos sigue siendo nuestra prioridad”, proclamaba Trump en la introducción. Irán, solo se cita para presumir de haber acabado con su proyecto nuclear (y de que es una ‘fuerza desestabilizadora’ en Oriente Medio, pero eso se viene diciendo esde hace 40 años). Traicionando el espíritu MAGA, USA ahora se pone al servicio de Israel para defender los intereses de Netanyahu, es decir, lo más criminal de un Estado criminal.

Los muy sionistas o los cristianos sionistas del MAGA pueden identificar USA con Israel, pero el resto no, máxime teniendo en cuenta que una porción no desdeñable del movimiento MAGA es, por neonazi, antisemita. No constituye, por tanto, sorpresa alguna que los principales teorizadores del movimiento, Steve Bannon, Tucker Carlson y políticos entusiastas, Marjorie Taylor Greene, se posicionen contra el ataque a Irán. Va a ser muy difícil, más aún en un plazo de ocho meses hasta noviembre, recoser las heridas divisorias del MAGA,; esas grietas vaticinan un desastre electoral. Me temo que las circunstancias actuales y previsiblemente futuras a corto plazo actúan para que Trump le esté dando vueltas a cómo conseguir que no se realicen los comicios midterm o, en su caso, cómo anular los resultados.


No hay comentarios:

Publicar un comentario