lunes, 5 de enero de 2026

 04-01-26

Trabajo en construcción, mientras van llegando informaciones.

Observo un asombro generalizado por el ataque combinado del gobierno de Trump contra Venezuela. Por un lado, el bombardeo de varias ciudades, unos bombardeos que, de momento y hasta que lleguen noticias sobre víctimas, parece más bien suave, una forma de decir a los venezolanos: “Estamos aquí y dispuestos a destruiros si nos parece apropiado”, Por el otro lado, y más relevante por lo espectacular, el secuestro del presidente de la nación venezolana y posterior traslado a Nueva York, donde será juzgado por narcoterrorismo, en general, y, en particular, por todo lo que se le ocurra a Pam Biondi (un buen test aquí es ver lo que dice, si dice algo, Mamdani, flamante alcalde de la ciudad en que se tiene secuestrado a Maduro).

Tras el asombro y la indignación, calmo mi torbellino emocional e intento ir analizando racionalmente. Creo que el tan extendido asombro no es tan solo por los hechos en sí, sino por la adecuación entre lo que se dice o se escribe y lo que se hace. Estamos acostumbrados a que los políticos al uso afirmen una cosa, prometan, amenacen, y luego no hagan nada, cuando no hacen lo contrario a lo expresado; actitud cada vez más frecuente entre nuestros hipócritas y mediocres políticos. Pero es que Trump y su camarilla son fascistas, no, o no todavía, el estado norteamericano, ni la mayoría de la población, ni los dos partidos mayoritarios. Trump sí. Y los dirigentes fascistas, generalmente, cumplen lo que dicen, siempre claro, que vaya a favor, o o en contra de las élites económicas que mantienen su poder. 

Así, en este sentido, Trump no ha hecho sino llevar a cabo sus bravatas y, lo que es mucho más importante, iniciar la implantación de la recién aprobada estrategia de seguridad nacional estadounidense. Ese plan que da la vuelta al orden internacional surgido del desmoronamiento de la URSS y de los ‘socialismos reales’ satélites. Un plan que, en lo que concierne al continente americano -allí denominado ‘hemisferio occidental’- es la renovación de la doctrina Monroe, con el ‘corolario’ Trump: cuando hablamos de América, nos referimos a USA y sus semicolonias. 

Un paso más y, exteriorizado sin complejos, del intervencionismo de USA en los demás países américanos. De modo que lo de ‘patio trasero’ o ‘área de influencia’, expresiones que antes utilizaba la izquierda con un sentido crítico, y que no eran aceptadas (las expresiones, no el intervencionismo) ni siquiera por los neocons de Bush/Obama/Biden, ahora las clarifica orgullosamente Trump. Si en nuestro jardín hay una rata, la sacamos de ahí.

Los próximos días no irán dando a conocer el alcance de la operación colonial de USA y las reacciones de los otros, refiriéndome a los que cuentan: China y Rusia,  y, bastante menos, los BRICs -Lula y Medi, sobre todo-. Por supuesto, la UE no cuenta nada. Me da la impresión, es puramente intuitivo, que Rusia, e incluso China, no están por completo en desacuerdo, aunque no lo diran nunca, con el plan estratégico de USA; por los menos, en el corto y medio plazo.


5 - 01- 26

Bajo el infame evento de la agresión de USA a Venezuela, vamos a asistir en los próximos días, semanas y meses, a una actividad febril de esas ‘fuerzas’ que componen la ‘relación de fuerzas’; unas relaciones de fuerzas de las que surgen las estructuras de dominación, más o menos estables. Por supuesto, las estructuras de dominación son múltiples y operan a distintos niveles jerárquicos y territoriales. La que está ahora en cuestión, e involucra a la fuerza de las grandes potencias estatales -USA, China y, parcialmente, Rusia- y a la soberanía del resto de Estados, es la del nuevo orden geopolítico mundial, del que USA ya ha presentado una propuesta: su ‘Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América’ de primeros de diciembre del 2025. La estructura política global.

En todo caso, es evidente que la doctrina geopolítica mundial, la llamada 'neocons`, elaborada por aquellos cachorros de Leo Strauss (y alguno, de Trotsky) tras el derrumbamiento del bloque soviético, esa Pax Americana, seguida por Bush y, con alguna particularidad, por Obama, ya pertenece, irreversiblemente, al pasado. El mundo ha cambiado mucho, el 'orden internacional basado en norma' (las de USA, claro), ha sido arrojado a la 'papelera de la historia'.. Habrá que estar muy atentos -e interpretar los indicios a la manera de la antigua kremlinología- a las reacciones de las otras dos superpotencias mencionadas estas semanas a la crisis venezolana. Y, por supuesto, a la propia evolución de la crisis. 

En plan, de nuevo, conspiranoico, no me sorprendería, a la luz de lo publicado hasta ahora,  que Delsy Rodriguez sea una nueva Adolfo Suarez. Habrá que ver si Diosdado Cabello, también ‘acusado'  a diferencia de Delsy porTrump- Biondi de narcoterrorismo (?), juega el papel de Arias Navarro, transa con Rubio y se echa a un lado. Peores cosas veredes.


sábado, 27 de diciembre de 2025

 

He estado leyendo un buen artículo (para ser del universo ideológico de la Vanguardia) de Lluis Uría, en que relata los últimos reveses del canciller alemán Merz en su empeño de dinamizar la UE -siempre adaptada a los intereses de USA y los caprichos de Trump; eso no se toca-, poniéndose al frente de ella, en muy estrecha alianza con von der Leyen, tal para cual; y colocando en primer lugar la remilitarización de Alemania. En el siglo pasado eso habría sido peligroso, ahora es patético, 

Pero no es de esto, que tiene mucha tela, de lo que quiero hablar. Uría cita, entre otros reveses y desplantes a Merz por parte de sus socios europeos, como el plan de éste para utilizar los fondos financieros rusos, retenidos en Euroclear, una sociedad privada de gestión y custodia de valores con sede en Bélgica, era usarlos directamente o, al menos, como garantía de un préstamo para financiar a Ucrania. Sólo apuntaré que las medidas propuestas por Merz suponen uno de los mayores atentados a la esencia de capitalismo -la propiedad es sagrada y los pactos se cumplen - desde la revolución rusa, o así. Cosas veredes. 

No fue precisamente por preservar los derechos del Capital, sino poir temor a represalias rusas que el gobierno belga se acojonó. Las cosas estaba tan claras -de nuevo, el rey desnudo- que, excepto Alemania y los países paranoicamente rusófobos – los bálticos, Polonia, Finlandia- todo el mundo se opuso. Me refiero a Estados con una política internacional mínimamente estratégica, por muy funesta que me parezca. Es decir, no hablo de la España gobernada por el señor Xanxe. 

Finalmente, se tomo una resolución, humillante para Merz, por todo lo que había trabajado en ella y por las presiones que había llevado a cabo antes de la reunión del 19D. Lo resumo. 

El plan inicial, en el que todos los miembros de la UE, quizá excluyendo a Orban, era enviar a Ucrania una copiosa ayuda económica, siguiendo reverencialmente el diktat de Trump, “si Europa quiere seguir con la guerra de Ucrania, que la pague”. Desde esa posición común, Merz propuso su plan. Se trataba de obtener el dinero para la ayuda de los citados fondos rusos, lo que repito, me pongo el gorro de Hayek y me parece superescandaloso. Tras, se supone, ardorosas diatribas, se llegó a un consenso un tanto vergonzante (sobre todo para Merz y von der Layen). En primer lugar, se ‘prestarán’ -en realidad es una especie de regalo- al gobierno ucraniano 90.000 millones de euros, menos de los que pretendía Merz, que contaba con unos fondos rusos en torno a 200.000 millones para tirar de ahí. Para ello la UE se endeuda con el sector privado por esa cantidad  (con sus intereses, claro) y, a continuación la traspasa a Ucrania bajo la forma de un curioso empréstito sin interés y a amortizar vaya usted a saber cuándo; bueno, sí, cuando Ucrania gane la guerra, y Rusia cargue con la reparación de los daños causados.

Escrito esto, se me ocurrió otra cosa, consultar a la IA. Lo hice con el chatgpt de OpenIA, y con el Deepseek chino. En primer lugar, he de decir que la IA china, en general más que aceptable, me estuvo volviendo loco hasta que vi que sólo maneja datos que lleguen a fines del 2024. En cambio, la IA de Altman los tiene al día (como Gémini o Copilot, paso de la grok de Musk). 

Le envíé a chatgpt unas conclusiones similares a las arriba expuestas para que me cuente si le parecen correctas y me devuelve un chorro de texto según el cual casi todo lo que le digo es erróneo. Como no da apenas ningún dato que me contradiga y casi todas las discrepancias son formales, utilizando con frecuencia el lenguaje autolegitimador que emplea la UE, le envío un nuevo mensaje, que reza:

Por lo que veo, tus objeciones son formales y lingüisticas, lo que me hace pensar que tienes cierto sesgo hacia la legitimación de prácticas de la UE. En cualquier caso, muchas gracias, me has confirmado mis análisis.

Y, entonces, replica:

Gracias por compartir tu impresión. Es totalmente válido interpretar que mis matices son formales; de hecho, lo que intentaba era diferenciar entre:

cómo se describe jurídicamente el mecanismo, y

cómo funciona en la práctica económica y política,

que en este caso está muy cerca de lo que comentabas inicialmente: la UE se endeuda en mercados privados para financiar a Ucrania, asume intereses y Ucrania, en la práctica, no tiene un horizonte de devolución realista salvo hipot éticas reparaciones rusas.

para concluir:

Mi intención no es legitimar ni criticar la medida, sino aportar precisión en los términos que usan las instituciones para definirla y evitar confusiones sobre si se trata de deuda, subvención o condonación.

Es decir, chatgpt ratifica mi análisis, pero sólo cuando le aprieto las tuercas. Si me hubiera quedado con la primera respuesta habría podido pensar que estoy muy equivocado y poner en duda varias certezas. Creo que, si el colapso climático y energético no lo remedian, la IA va a condicionar, para mal, me temo, dadas las relaciones de fuerzas, el futuro de la humanidad. Aprovechemos que está en sus inicios y confiemos en que no es imposible una disrupción tipo hacker. Usemos la IA, pero con mucho cuidado, no nos gato por liebre, que hoy por hoy los humanos con orejas -y que frecuentan Silicon Valley- aún están muy próximos al producto final. 


domingo, 23 de noviembre de 2025

 

Un pequeño añadido al comentario de ayer sobre las COP. Teniendo en cuenta que los vuelos en líneas charter y aviones particulares de gobernantes y milmillonarios, aire acondicionado en recintos de centenares de metros cuadrados, y consumos varios de miles de personas, he realizado un cálculo rápido, utilizando la usual metodología del ojo de buen cubero. Considerando que todo eso supone una quema agregada de combustibles fósiles y concluyendo que, habida cuenta de la suma de energía contaminante consumida por las 30 COPs efectuadas hasta ahora, éstas viene a suponer una aceleración del colapso climático en torno al 0,01 %. Bueno, al menos sirven para algo; aunque sea nocivo. 

Otro punto interesante es que se puede establecer una correlación bastante ajustada entre países exportadores de combustibles fósiles, o como mínimo, autosuficientes, y la negativa a que la reducción de dichos combustibles se refleje en el documento final, así como su contraria: los países que se marchan indignados por la exclusión de esa cita son importadores. Véase la malhadada UE.


sábado, 22 de noviembre de 2025

 

El plan de 28 puntos que Trump propone a Zelensky, no para que lo discuta o negocie, sino para que lo firme, supone de facto la derrota de Ucrania y sus aliados (entre ellos …USA). No hay que buscar mucha coherencia en las erráticas políticas de Trump en la escena internacional (en la interna, parece que los avances hacia el iliberalismo son bastante consistentes). Sin embargo, desde el realismo político en que me muevo, intentando no confundir el ser con el deber ser, creo que hay varias ideas muy generales de Trump que no son descabelladas. 

La primera es que la competencia económica internacional con China esta perdida, la generalización de la posición BRIC es un hecho imparable. Se trata, entonces, de mantener la hegemonía, ya básicamente política, de USA basándose en su poder militar. En el aspecto económico, conjugar la tendencia MAGA, una forma de extrema derecha, hacia el aislacionismo, con la de los technobross, otra forma de extrema derecha que Francesca Bria, aludiendo a Eisenhower, llama con acierto Complejo Tecnológico Autoritario (lo de autoritario también le cuadra a MAGA, aunque no exactamente del mismo modo que a Thiel, Yarvin y compañía). Esa síntesis se conseguiría o se pretendería conseguir, haciendo de USA un país rentista del resto del mundo mediante un complejo sistema selectivo de aranceles -ahora es todavía muy burdo- y una potenciación de las corporaciones de alta tecnología, incluyendo la de armamento, en suelo USA. Un poco a la manera del Varoufakis del Minotauro; al actual, lo veo un poco perdido con eso del rentismo tecnofeudal). Si eso es así, la base MAGA lo lleva crudo en el medio-largo plazo, pero ya se sabe que son muy rudimentarios. 

Con esta perspectiva, me parece acertada la decisión de Trump y sus estrategas internacionales de llevarse moderadamente bien con Rusia, con el objetivo de impedir una férrea alianza ruso-china en la que Rusia pone su poder nuclear, no inferior al de USA y China, su economía y un ejército cada vez más poderoso. En una confrontación bélica, aunque sea fría, disuasiva, entre USA y China, la supremacía nuclear de aquella es decisiva. Entre el bloque ruso-chino y USA, no.

Por ello, el plan de los 28 puntos buscaría congraciarse con Rusia y alejarla de China. Quien paga el pato es, claro, Ucrania, aunque por lo menos deja de poner la carne de cañón, y, subsidiariamente, la UE (Gran Bretaña desde la II GM ha sido siempre un perrillo que acude al pitido de USA). Si finalmente, Zelensky firma ese tratado propuesto por Trump o alguno similar en lo esencial, la posición de la UE se desmorona. O cambian el relato y asumen, tácitamente, su insignificancia o asumen mantener la guerra -que entonces sería, de algún modo, también contra USA-, empobrecerse, fracasar y propiciar la insurgencia, algo que, me temo, serviría hoy en día para acelerar los gobiernos de extrema derecha. El único consuelo sería ver caer a los burócratas de la UE por lo que son: anacrónicos y, además, muy malos.

Hay otra versión de lo que no deja de ser una sorprendente vuelta de tuerca de Trump. Es una versión conspiranoica que consistiría en que Putin está chantajeando a Trump, que, vía Epstein, le tiene literalmente cogido por los huevos; bueno, mejor, por la boca. Ciertamente, el hombre naranja parece hacer, en este caso, lo que le dicta Putin, pero, sin datos, la narración se queda en eso, en conspiranoia.


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Espero que ésta sea la última COP. Por lo que se ve, hay países que quieren aprobar planes de reducción de extracción y quema de combustibles fósiles para, después, incumplirlos estrepitosamente, mientras que los demás países, no quiere ni mentar el carbón, el gas o el petróleo en el documento final. Al menos, estos últimos no son tan cínicos. Por cierto, USA, el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero, ni va. ¿Para qué?


sábado, 8 de noviembre de 2025

 

Quizá me equivoque, y alguien podría tildarme de conspiranoico, pero veo en los media del establishment -los que cada día nos dicen no ya lo que tenemos qué pensar, sino incluso cómo es el mundo, que datos, supuestamente empíricos, informan el sistema cognitivo de los mayores de 30 o 35 años- una tendencia a hablar menos del cambio climático y, cuando se plantea, a subestimarlo. De los jóvenes, ni hablo; ellos obtienen su información básicamente en las redes, donde las fakes hacen su agosto y donde, en buena medida por incomparecencia de la ‘izquierde’, medra a su antojo la extrema derecha. Añadiendo a lo anterior que la población, la supuesta garante de las democracias liberales, asume, como buenos, dóciles, ciudadanos del sistema este ninguneo del cambio climático. Leo en la Vanguardia: “Entre los países que más baja la preocupación [por el cambio climático] están Francia (52 a 45%), Dinamarca (51 a 41%), Reino Unido (45 a 35%), España (44 a 37%) y Alemania (42 a 34%). A nivel global, la preocupación de los ciudadanos por la emergencia climática cayó 21 puntos en tres años”. Tres años en los que los efectos deletéreos de la perturbación atmosférica no han dejado de crecer y manifestarse. Recomiendo, en relación con el creciente desinterés hacia esta temática, el artículo de la Vanguardia del que saque los datos de arriba; es muy interesante y bastante riguroso. https://www.lavanguardia.com/vivo/tendencias/20251107/11230243/cambio-climatico-ceba-europa-gente-vez-le-preocupa.html

Todo este asunto parece que se consiste en una acción combinada, y favorecida por los tiempos históricos que corren, de un sector de la oligarquía política y, globalmente, por el gran capital de la megacorporaciones y ultrarricos. El primer factor es el auge hasta ahora imparable de la extrema derecha, negacionista o, como mínimo, retardista: o bien no existe tal cosa como el cambio climático antropogénico (yo diría capitalogénico, pero eso es otra historia), o bien se han exagerado mucho e interesadamente -por todos menos por ellos- sus efectos y su inminencia. El caso de Trump es paradigmático y apesta; por ejemplo, pone a un tal Zeldin, un ultraretaedista del mundillo del petróleo, de director de la agencia de medio ambiente, el zorro en el gallinero. Pero incluso el entusiasmo del converso que movió a la UE en la segunda década del siglo actual se ha visto muy atemperado en su programa del Pacto Verde Europeo que, si bien hacía aguas por todas partes desde el punto de vista ecológico, al menos mostraba una preocupación aparentemente real. Pese a sser tan  poco ambicioso en objetivos,  los plazos establecidos, se incumplen de facto o se retrasa de iure, por falta de implementación de medios adecuados.

Por el lado económico, también es bastante obvia la situación. Todas las políticas ‘verdes’ llevadas a cabo por gobiernos, o supragobiernos tipo UE, han tenido dos fines fundamentales. El primero es propagandístico, hacer ver a las poblaciones, y, en muchos casos, a ellos mismo -no todo es cinismo- que están  muy preocupados por el cambio climático y se aprestan a tomar medidas para mitigarlo; medidas ‘verdes’, que halaguen a ecologistas y a una cantidad entonces creciente de personas concernidas por el problema. El segundo fin es más importante, Hace diez o doce años se empezó a considerar, tras la crisis del 2008 y el estancamiento  posterior del capitalismo occidental, que la industria verde podría ser la nueva locomotora de la acumulación capitalista. La sustitución de los combustibles fósiles por ingenios que que no despidieran cantidades ingentes de CO2, que suministrasen energía no contaminante, es decir, energía eléctrica: fotogeneradores y aerogeneradores de electricidad, supuso para grandes corporaciones industriales y comerciales y para grandes fondos inversores una oportunidad de negocio impresionante. Y, por añadidura, les permitía presentarse, como benefactores de la humanidad -hay anuncios de Repsol, Iberdrola, y compañía que producen vómitos, una vez más el lobo, ahora mostrándose a las gallinitas como su protector. Todo parecía ir sobre ruedas: enormes inversiones en placas solares y en molinos eólicos, apoyadas por aportaciones gubernamentales., crecientes porcentajes de electricidad producida con energías limpias. 

El problema es que no ha tardado en aparecer el tío Paco con las rebajas. Por un lado, aunque esto no les preocupa a industrias y gobiernos, las emisiones de CO2, siguen creciendo -a menor ritmo, eso sí,- cuando la idea es que fueran disminuyendo en términos absolutos hasta llegar a la descarbonización en 2050-. Sucede que la energía producida con fuentes verdes no sustituye, sino que se añade a la energía fósil y las partículas de dióxido de carbono suspendidas en el aire atmosférico han llegado a una concentración más de 420 ppm (partes por millón).

El auténtico problema para el mundo financiero-industrial es que el dinero invertido en la construcción y puesta en funcionamiento de esta producción verde de electricidad no es un buen negocio. Los paneles solares están casi monopolizados por la industria china; sencillamente, producen a unos precios con los que las empresas occidentales no pueden competir, ni siquiera con las subvenciones estatales existentes. En lo que respecta a los molinos, se enfrentan a graves dificultades tecnológicas y la inversión inicial es muy difícilmente amortizable; y, de nuevo, pese a unas subvenciones que, en última instancia, pagan los ciudadanos de a pie, en vías de precarización. Es decir, la tasa de ganancia de las tecnologías es mucho menor de lo que suponían los dueños del capital, muy decepcionante hasta el punto de que las inversiones (occidentales) están estancándose o decayendo. A esto se suma, favorecido por las sanciones económicas a Rusia derivadas de la guerra de Ucrania, la ofensiva de extractores y vendedores de las energías fósiles clásicas. El carbón vuelve a utilizarse masivamente, tanto en Europa como en USA, y el gas natural, en ausencia de la competencia rusa, que ahora proporciona USA a Europa procedente en buena medida del fracking, ha elevado sus precios de manera notable. En definitiva, los combustibles fósiles son, hoy por hoy, más rentables que los que proporciona la transformación del sol y el viento en electricidad. 

La economía y la política, pues, se orientan hacia posiciones nítidamente retardistas, y su alternativa, en el campo de lo político, se sitúa más cerca del negacionismo del calentamiento global causado por el efecto invernadero del CO2. Las metas de la COP21 de Paris, no alcanzar un aumento de 1,5 ºC en el 2050, ya se han superado, negativamente, en el 2025. Y el penúltimo argumento, el overshoot -eso de que sigamos aumentando las emisiones como si no hubiera un mañana, superando cualquier límite, hasta que la tecnología nos salve mediante algún invento de captura del carbono atmosférico que nos devuelva a esos tiempos en que el cambio climático y sus consecuencias eran expresiones de milenarismo- se revela como solucionismo tecnolátrico. O sea, magia.



Por cierto, estoy intelectualmente harto de las identificaciones, como si formaran parte parte de un mismo campo semántico, de colapso con apocalipsis, catastrofismo, milenarismo, incluso a veces, conspiranoia y terraplanismo. Son asociaciones típicas de los progres y sus medios, todavía defensores del Capitalismo Verde; la derecha, en general, ni se molesta. El desarrollo del cambio climático y sus efectos, entre ellos los fenómenos meteorológicos extremos, ambos en progresión, son objeto de un estudio que debe ser científico, lo que entiendo pr mantener siempre una racionalidad crítica, un método científico, siempre ad hoc, pero siempre sosteniéndose en la empiria, y, sobre todo, creo, una absoluta honestidad profesional. Unos serán más gradualistas y otros más disruptivos, pero cualquier polémica o diferencia ha sde dirimirse sobre la base de publicaciones rigurosas, corregidas por pares, etc. No se confundan con tesis absurdas e interesadas, o visiones psicóticas del mundo. 


jueves, 6 de noviembre de 2025

 

Zoran Mamdani comenzó su gran speech de celebración de su victoria electoral citando a Eugene Debs, hecho que ha pasado bastante inadvertido. La frase, en sí, no tiene importancia, es bonita, pero podría haberla escrito cualquiera(1). Lo relevante es la mención a Debs. Un obrero autodidacta que fundó, junto a otros, la IWW, (Industrial Workers of the World), sindicato con una fuerte componente anarquista, y el SPA (Socialist Party of America), por el que se presentó varias veces a presidente de USA. El SPA vivió, después, una larga cadena de escisiones y fusiones, dando lugar, finalmente, al DSA (Democratic Socialists of America), muy revitalizado por Bernie Sanders y al que pertenece Mamdani. 

Debs es un personaje fundamental de una de las corrientes principales de la izquierda USA, en la que se asoma una veta anarquista más fuerte, creo, que la del socialismo autoritario o meramente socialdemócrata. El trotskista Hal Draper, activista e investigador del marxismo de Marx y Engels, contemplaba ‘dos almas’ en el socialismo. Con una visión original, piensa que en el socialismo la división fundamental no es la clásica entre socialdemocracia y comunismo, sino entre ‘socialismo desde arriba’, al que pertenecerían las dos posiciones citadas y ‘socialismo desde abajo. No voy a detenerme en la caractericación de cada postura, su denominación es bastante explicativa. Para Draper, Debs es un claro representante del socialismo desde abajo, el que surge de la dominación y la autoorganización de los dominados, en el cual los líderes -ni dioses, reyes ni tribunos- son contingentes y nunca escapan del control de los dominados en lucha, de las masas (la multitud spinoziana). 

La izquierda americana, excepto la escasa que se sometió a la burocracia de Moscú, siempre tuvo algo de anarquista. Ni de lejos afirmo que Mamdani sea un auténtico 'socialista desde abajo', pero su tradición, y la reivindicación de ella en su discurso, suscitan un miligramo de esperanza. Tampoco es tanto, un miligramo. Nada que ver con los triunfos demócratas en Virgina, New Jersey, etc.


Nota

1. Esta es mejor: "No soy un líder sindical; no quiero que me sigáis ni a mí ni a nadie; si buscáis un Moisés que os saque del salvajismo capitalista, os quedareis dónde estáis. No os guiaría a la tierra prometida, aunque pudiera, porque si os guiara, otro os sacaría de ella. Debéis usar la cabeza además de las manos y salir de vuestra situación actual".


miércoles, 5 de noviembre de 2025


 Emocionante y rompedor el testimonio de ayer de las víctimas de la Dana valenciana en la comisión de investigación al respecto del Congreso. La brecha de dignidad separada por un pasillito entre quienes estaban en la mesa y los excelentísimos señores diputados. Sólo una corrección a los que dijo una de las comparecientes, Rosa Alvarez, acerca de que las personas pequeñas haciendo cosas pequeñas, saliendo a la calle y manteniendo la dignidad de los muertos es capaz de cambiar el mundo. No, son personas grandes y lo que han hecho es muy grande, nada más ni menos que desnudar a los políticos al uso, cuya principal función tras la catástrofe, quién los diría, es maximizar el daño a sus rivales y minimizar el suyo. 

Es evidente que los valencianos ya no son lo mismo antes y después de la Dana, como sucede con toda experiencia traumática relacionada con la acción de la política institucional. Por tanto, la única opción mínimamente democrática es convocar elecciones (algo que ya se debería haber hecho un año atrás). Y lo digo creyendeo que Vox va a sacar unos resultados excelentes. Pero no, en lugar de elecciones, las negociaciones entre Feijoo y Abascal decidirán el futuro gobierno del País Valenciano. Solo queda esperar que no se pongan de acuerdo ante lo que supongo seran enormes exigencias de Vox.

        

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El gran triunfo de Mamdani es el gran triunfo de los que aún creen en el American Dream: una tierra democrática, abierta e integradora. Probablemente, sean unos ilusos, pero en cualquier caso, Trump va demasiado ráìdo en su intento de convertir ese sueño en pesadilla.  El partido Demócrata se halla en un estado agonizante, si no cambia de relato. Bernie Sanders, AOC,-aunque han hecho demasiadas concesiones al establishment-,y, sobre todo, Mamdani, y ,sobre todo, las masas del No King deber llevar a cabo una lucha a la que no le viene mal la denominación de antifascista. Tampoco de 'supervivencia'.

Mamdani no va a hacer una Nueva York socialista porque, aunque no sepamos que es eso de 'socialista, -y Mamdani, en todo caso es un socialista a la americana, muy tibio- sí sabemos que el 'socialismo en una sola ciudad' es absurdo, ni Stalin, pero la ciudad más importante del  mundo puede llegar a ser un polo de referencia frente a los avances, por el momento combinados, del fascismo reaccionario de MAGA y el ultaliberalismo económico y gestión genocida de los muy fascistas technobros. De momento, palabras, buenas palabras no el faltan al nuevo major de Nueva York. Dirigiéndose a Trump en su discurso de celebración del éxito electoral: "Para llegar a cualquiera de nosotros tendras que pasar por encima de todos nosotros. Me apunto.