sábado, 28 de diciembre de 2024

 


271224


Tras una campaña electoral en la que Trump se centró en la situación interna de USA -incluso el asunto de la migración lo trató exclusivamente como un daño para los ciudadanos de USA, sin plantearse su condición de problema mundial- ahora, a menos de un mes para su toma de posesión, se le ve muy interesado en hablar de política internacional. A su manera, claro. En lugar de explicar una visión general del papel de USA en el mundo, más allá de que quiere acabar con las guerras y alejar a China de su actual supremacía económica, Trump se dedica a lanzar globos sondas, anuncios velados de sus intenciones, que su entorno mediático permite que no sea tomados literalmente en serio. Se publican en la red infinitud de memes y todos nos reímos mucho. Pero Trump no se ha privado de formularlos, aunque lo haya hecho como dejando caer las cosas y sin que éstas le comprometan. ¿Qué ha dicho Trump  que le gustaría? Recuperar el control del canal de Panamá, comprar Groenlandia (¿a quién?), anexionarse Canadá, iniciar una guerra contra los carteles del norte de México y una vez derrotados, incorporar a USA, por Derecho de conquista, sus territorios (donde, se supone, ya no hay una soberanía de facto del Estado mexicano). Objetivos tan descomunales como inviables, y menos en una legislatura. A largo plazo, construyen un camino: la gran América del Norte, con América Central y del Sur como patio trasero; una estructura básicamente neocolonial. En el imaginario de Trump y sus seguidores -no me refiero a sus votantes, cuya composición es más compleja- esa ‘América’ de MAGA, es la nación de los blancos y cristianos que ocupan el territorio de USA y  Canadá (y Groenlandia) con una frontera sur, el Norte de México que la separa y aísla de la colonia, el resto de un continente, que, por no tener, no tiene ni nombre. 

No creo que la cabeza de Trump dé para más, es decir, aparte de su obsesión de que la balanza comercial con cualquier país mínimamente grande sea favorable a USA. En lo que respecta a la construcción de un sistema mundial de relaciones internacionales tienen más que decir sus dos grandes asesores, con cosmovisiones muy distintas e incompatibles; para ser exactos, el resultado de la pugna entre sus dos grandes asesores, Elon Musk y Stephen Bannon.


No hay comentarios:

Publicar un comentario